lunes, 3 de julio de 2017

25 frases absurdas de 50 sombras de Grey



Toda novela tiene sus fallos, pero los de las novelas más famosas están más expuestos a la crítica, naturalmente. Y las 50 sombras de Grey y sus secuelas no iban a ser menos. Así que, si las has leído, probablemente recuerdes alguna de las que vamos a comentar a continuación. Muchas de ellas son tan surrealistas que son dignas de ser enmarcadas. «No será para tanto», dirás. ¿Que no? Fíjate en este aperitivo:


Por favor, Ana, cariño.
Frase que pronuncia José cuando Anastasia se emborracha y pretende ligar con ella.
¿Qué que tiene esta frase de especial? En castellano nada, pero en inglés, en versión original, podemos leer:
Please, Ana, cariña. 

¿Cariña? Suponemos que E. L. James aplicó la famosa regla chapucera para aprender español de «si una palabra acaba en “o” es de género masculino y si acaba en “a”, femenino». Así que obró en consecuencia y se quedó tan pichi. 

Pero vamos con la lista de las 25 frases absurdas de las 50 sombras:

1. Cuanto más trabajo, más suerte tengo. Realmente se trata de tener en tu equipo a las personas adecuadas y saber dirigir sus esfuerzos. 

Claro que sí. Trabajar mucho da como resultado tener mucha suerte. Que lo pregunten en los talleres clandestinos donde fabrican ropa en el tercer mundo. 

2. Los hombres piensan que todo lo que sale de la boca de una mujer es un problema que hay que resolver. No se enteran de que lo que nos gusta es darles vueltas a las cosas, hablar un poco y luego olvidar. A ellos les va más la acción. 

¿Por qué no redondear la última frase añadiendo: «Y ver películas de Chuck Norris mientras abren latas de cerveza con el destornillador con el que acaban de montar una estantería»?

3. La labor más importante de los directivos es que las personas crezcan y se desarrollen. 

Christian Grey: el hombre que no sabía lo que era un psicólogo ni un psicopedagogo.

4. Un hombre que consigue adueñarse absolutamente de su mente puede adueñarse de cualquier otra cosa para la que esté legalmente autorizado.




Enhorabuena a todos los que conseguisteis adueñaros de vuestra mente y podéis adueñaros, al estar legalmente autorizados, del periódico del kiosco, de la barra de pan cuando vais a la panadería, del café del bar a media mañana… 

5. Estoy llorando la pérdida de algo que nunca he tenido.

Lógica básica: si no lo has tenido, no lo has perdido.

6. … Le oigo caminar hasta la cómoda y abrir uno de los cajones. ¿El cajón anal? No tengo ni idea.

Nosotros tampoco. ¿Se refiere a algún nuevo mueble de IKEA?

7. La diosa que llevo dentro está fuera de sí, dando saltitos primero con un pie y luego con el otro.




Diosas dando saltitos a la pata coja.

8. «Vaya», me susurra mi subconsciente.

Frase cargada de contenido trascendental.

9. Me parece que tienes que aprender a lidiar con mis expectativas.

¿Christian Grey manipulador? Naaah, qué va.

10. Este hombre, al que una vez creí un héroe romántico, un caballero de resplandeciente armadura, o el caballero oscuro, como dijo él mismo, no es un héroe, sino un hombre con graves problemas emocionales, y me está arrastrando a su lado oscuro.

Cómo hablar de Batman y Darth Vader sin mencionar a Batman ni a Darth Vader.

11. Un hombre puede tener esperanzas, Anastasia, incluso sueña…

Primera noticia.

12. Mi dicha postcoital se esfuma rápidamente.

Dicha postcoital, dicha fenomenal 😉

13. La diosa que llevo dentro se ha bajado del podio de un salto
mortal y se ha puesto a dar volteretas laterales por todo el estadio.

La diosa se ha vuelto cheerleader

14. Bob se ha ofrecido voluntario para encargarse de la barbacoa. ¿Qué tendrán los hombres con el fuego? 

Continúa la fiesta de los tópicos masculinos.

15. La expectación me burbujea por las venas como un refresco efervescente

Cuando tu expectación se puede embotellar, quita la sed y además sirve para desatascar tuberías. 

16. Y en lo más profundo de mi ser una dulce sensación de felicidad se abre lentamente como una campánula al amanecer.

Bucolismo 2.0


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17. Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo… o algo así.

¿Algo así como… empalagosa?

18. Siento que mis mejillas vuelven a teñirse de rojo. Deben de parecer la cubierta del Manifiesto comunista. 

Una frase que haría que Karl Marx se sintiera genial… mente enterrado.

19. Él abre los labios, como si quisiera respirar hondo, y parpadea. Por una milésima de segundo parece algo perdido, la Tierra cambia ligeramente de eje y las placas tectónicas se deslizan hacia una nueva posición.



Erotismo y placas tectónicas: la combinación perfecta.

20. Casi puedo oír su sonrisa de esfinge al otro lado del teléfono.

La típica sonrisa de esfinge que se oye de fondo en una conversación telefónica.

21. Me siento como un ciervo ante los faros de un coche, como una polilla junto a una llama, como un pájaro frente a una serpiente… y él sabe exactamente lo que está haciendo.

Símiles bucólicos, segunda parte.

22. Quiero cepillarme los dientes. Veo el cepillo de Christian. Sería como metérmelo a él en la boca. Mmm…

Poniéndole ojitos tiernos al pornocepillo.

23. Por una milésima de segundo parece algo perdido, la Tierra cambia ligeramente de eje y las placas tectónicas se deslizan hacia una nueva posición.

Las placas tectónicas atacan de nuevo.

24. Y de una diminuta parte de mi cerebro que apenas utilizo —seguramente por debajo del bulbo raquídeo, cerca de donde habita mi subconsciente— surge una idea.

Aprende neurociencias con Anastasia Steele.

25. ¿Así que se sintió humillada, degradada, injuriada y agredida? ¡Es tan Tess
Durbeyfield…!

Primero la toma con la obra de Karl Marx, ahora con la de Thomas Hardy… ¿Qué le han hecho para merecer esto?


¿Os ha gustado, cariñas y cariños?

                                                                                                    Escrito por @NLutefisk


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