lunes, 3 de julio de 2017

10 Poemas desgarradores de Charles Bukowski




La fama de Bukowski precede a su obra. Cumple a la perfección con el arquetipo de viejo escritor vicioso y curtido, a quien el adjetivo de bohemio le viene pequeño. En sus poemas sobrevive la decadencia de lo urbano y de la vida misma.
Charles Bukowski no es un poeta para mentes cuadradas ¿O quizás sí? Puede que, en realidad, leer a Bukowski sea lo que necesite una mente cuadrada y plana. Sea como sea la tuya, te ofrecemos estos 10 poemas de Bukowski para que los disfrutes.

1. Saboreo las cenizas de tu muerte

Las flores esparcen
agua inesperada
en mi manga,
agua inesperada
fría y limpia
como nieve
mientras espadas
afiladas como tallos
entran contra tu pecho
y las dulces rocas salvajes
caen encima
y
nos encierran.

2. Consejo amistoso a un montón de jóvenes.

Id al Tibet
montad en camello
leed la Biblia
teñid vuestros zapatos de azul.
dejaos la barba
dad la vuelta al mundo en una canoa de papel
suscribíos al Saturday Evening Post
masticad sólo por el lado izquierdo de la boca
casaos con una mujer que tenga una sola pierna y afeitaos con navaja
y grabad vuestro nombre en el brazo de ella
lavaos los dientes con gasolina
dormid todo el día y trepad a los árboles por la noche.
sed monjes y bebed perdigones y cerveza.
mantened la cabeza bajo el agua y tocad el violín
bailad la danza del vientre delante de velas rosas
matad a vuestro perro
presentaos al alcalde
vivid en un barril
partíos la cabeza con un hacha
plantad tulipanes bajo la lluvia.

Pero no escribáis poesía.




3. El ángel que empujaba su silla de ruedas

Hace mucho tiempo él editaba una pequeña revista
fue en San Francisco
durante la era beat
durante los experimentos de leer-poesía-con-jazz
y lo recuerdo a él porque nunca me devolvió mis manuscritos
pese a que le escribí muchas cartas,
cartas humildes, cartas sensatas, y, al final, cartas violentas;
me dijeron que él saltó de una terraza
porque una mujer no lo amaba.
no importa. cuando lo vi nuevamente
estaba en una silla de ruedas y llevaba una botella de vino en donde meaba;
escribía poesía muy delicada
que yo, naturalmente, no podía entender;
me autografió su libro
(el cual me dijo no me iba a gustar)
y una vez en una fiesta le amenacé con golpearle y
yo estaba borracho y él lloró y
me dio pena y a cambio golpeé al próximo poeta que pasó
con su botella de pis en la cabeza; o sea,
nos entendimos, después de todo.

él tenía a esta mujer muy flaca e intensa
que lo empujaba por todas partes, ella era sus brazos y piernas y
quizás por un tiempo
su corazón.
era casi un lugar común
en los recitales de poesía en los que él participaba
verla a ella empujarlo rápidamente por el lugar,
a veces deteniéndose cerca mío, diciendo,
"¡no tengo idea de cómo vamos a subirlo al escenario!"
a veces lo lograba. generalmente lo lograba.
luego ella comenzó a escribir poesía, no leí casi ninguno de sus poemas,
pero, de alguna manera, me alegré por ella.
luego se lastimó el cuello mientras hacía yoga
y empezó a cobrar seguro por incapacidad, y nuevamente me alegré por ella,
todos los poetas querían cobrar seguro por incapacidad
era mejor que la inmortalidad.

me la encontré un día en el mercado
en la panadería, me tomó las manos y
temblaba toda
y me pregunté si alguna vez habrían tenido relaciones
esos dos. bueno, de cualquier manera estaban inspirados
y ella me contó que estaba escribiendo poemas y artículos
pero más que nada poesía, estaba escribiendo un montón,
y esa fue la última vez que la vi
hasta que una noche alguien me contó que había hecho una sobredosis
y yo dije, no, ella no
y me dijeron, sí, ella.

un día o dos después
en algún momento durante la tarde
tuve que ir al correo de Los Feliz
para enviar a una revista erótica algunos cuentos chanchos.
al volver
afuera de una iglesia
vi a esas sonrientes criaturas
muchísimas sonriendo
los hombres con barbas y pelos largos y usando
blue jeans
y muchas de las mujeres eran rubias
con mejillas hundidas y pequeñas sonrisitas,
y pensé, ah, una boda,
una bella boda a la antigua,
y entonces lo vi a él en la vereda
en su silla de ruedas
trágico pero de alguna manera calmo
viéndose aún más gris, un perfil como de halcón amaestrado,
y supe que era el funeral de ella,
realmente había hecho una sobredosis
y él sí que se veía trágico ahí afuera.
Tengo sentimientos, ¿sabes?,
 quizás esta noche trate de leer su libro.

4. Un disparo en el ojo de la luna

Era sólo una pequeña habitación, sin baño,
un calentador, una cama, dos sillas, una pileta,
el teléfono estaba en el pasillo.
Yo vivía en el segundo piso de un hotel,
y tenía trabajo.
Llegaba del trabajo a las 6:30 de la tarde
y a eso de las 8
ya había 4 o 5 personas
en mi habitación
todos borrachos
o en proceso de estarlo
a veces había
6 o 7
la mayoría se sentaba en la cama
ah, y había una radio,
encendíamos la radio
bebíamos y
charlábamos.
Era raro, siempre había como
una electricidad en el ambiente
algo de risa y
a veces discusiones
serias que también eran
estúpidas.
Nunca nos retaron,
el encargado nunca
nos molestó, ni la
policía.
Con una excepción
o dos
no hubo
confrontaciones
físicas.
Yo siempre daba por terminadas
las fiestas alrededor
de las tres.
"Vamos, Hank, ¡si acabamos
de empezar!".
"Vamos, vamos,
todos afuera".
Y
con una excepción
o dos
yo siempre dormía
sin ninguna
dama.
A ese lugar
le decíamos
el Hotel del Infierno
no tenía idea de que
estábamos intentando
hacer
creo que simplemente
celebrábamos
por seguir
vivos.
Esa pequeña habitación
llena de humo, música y
voces,
noche tras noche
tras
noche.
Los pobres, los locos,
los perdidos.
Encendíamos ese hotel
con nuestras almas
torturadas
y el hotel
nos amaba.



5. 
Sin líderes

Invéntate a ti mismo y luego reinvéntate a ti mismo,
no nades en el mismo fango.
invéntate a ti mismo y luego reinvéntate a ti mismo,
y
mantente alejado de las garras de la mediocridad.
invéntate a ti mismo y luego reinvéntate a ti mismo,
cambia tus pautas y tus formas tan seguido que ellos no puedan
nunca
clasificarte.
infúndete nuevo vigor y
acepta las cosas
pero sólo en los términos que has inventado
y reinventado.
sé autorreflexivo.
y reinventa tu vida porque debes;
es tu vida y
su historia
y el presente
te pertenece sólo
a ti.


6. Un apunte sobre poesía moderna

La poesía ha recorrido un largo camino, aunque muy lentamente;
No eres tan viejo como yo
Y recuerdo haber leído
Revistas en las que al final de un poema
Ponían:
París, 1928.
Por lo visto, eso cambiaba la
Cosa, de manera que quienes podían permitírselo
(Y algunos que no podían)
Se iban a
PARÍS
Y escribían.
También soy lo bastante viejo como para recordar cuando los poemas
Hacían referencias a los dioses
Griegos y romanos.
Si no eras ducho en dioses no eras muy buen
Escritor.
Además, si no eras capaz de colar un verso en
Español, francés o
Italiano,
Con toda certeza no eras un escritor
Muy bueno.
Hace 5 o 6 décadas,
Tal vez 7,
Algunos poetas empezaron a usar
“yo” en vez de “Yo”
O
“&” en vez de “y”.
Muchos siguen usando el “yo”
Con minúscula y muchos más siguen usando el
“&”
Convencidos de que resulta
Poéticamente muy efectivo y
Moderno.
Asimismo, la noción más antigua aún en boga en
Que si no puedes entender un poema entonces
Casi con toda certeza es
Bueno.
La poesía sigue avanzando lentamente, supongo,
Y cuando un mecánico de coches cualquiera
Empiece a llevar libros de poesía para leer
A la hora del almuerzo
Entonces sabremos que estamos avanzando en
La dirección
Adecuada.
&
De eso
yo
Estoy seguro.

7. Viejo muerto en una habitación

Esto dentro de mí no es la muerte
Pero es igual de real
Como caseros quisquillosos
Haciendo redobles en mi puerta por un alquiler
Mastico nueces metido en la funda
De mi soledad
Atento a tambores más importantes…
Esto dentro de mí
Que se arrastra como una serpiente,
Aterrorizando mi amor por la vulgaridad,
Algunos lo llaman arte
Algunos lo llaman Poesía:
No es la muerte,
Pero morir terminaría con su poder
Y cuando mis manos grises
Dejen caer un último lápiz desesperado
En alguna habitación barata
Me encontrarán allí
Y nunca sabrán
Mi nombre,
Mi intención
Ni el tesoro
De mi huida.




8. Hombre que cortas el césped ahí enfrente

Te observo pasear con tu aparato.
ah, eres demasiado estúpido para dejarte segar como la hierba,
eres demasiado estúpido para dejar que nada te viole...
las chicas no se servirán de sus cuchillos contigo,
no quieren,
su afilada hoja se desperdiciaría contigo,
sólo estás interesado en los partidos de béisbol,
las películas del oeste y las hojas de hierba.

¿no puedes encajar aunque sólo sea uno de mis cuchillos?
aquí tengo uno antiguo: me lo clavaron en 1955,
ahora está muerta, no dolería mucho.
no te puedo dar este último,
aún no me lo puedo sacar,
pero hay uno de 1964, ¿qué tal si me libras
de este de 1964?

hombre que cortas el césped ahí enfrente,
¿no tienes algún cuchillo alojado en las entrañas
donde desapareció el amor?

hombre que cortas el césped ahí enfrente,
¿no tienes algún cuchillo alojado en lo más hondo del corazón
donde desapareció el amor?

hombre que cortas el césped ahí enfrente,
¿no ves a las jovencitas que caminan por las aceras ahora
mismo
con cuchillos en el bolso?
¿no ves sus preciosos ojos y vestidos y
cabello?
¿no ves sus preciosos culos y rodillas y
tobillos?

hombre que cortas el césped ahí enfrente,
¿eso es todo lo que ves, esas hojas de hierba?
¿eso es todo lo que oyes, el zumbido del cortacésped?

yo alcanzo a ver hasta Italia
hasta Japón
hasta Honduras
veo a las jovencitas afilando sus cuchillos
por la mañana y a mediodía y por la noche, y
sobre todo por la noche, ay,
sobre todo por la noche.


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9. Los locos siempre me han querido

y los subnormales

a lo largo de párvulos
primaria
secundaria
universidad
los no queridos
se prendían
de mí.
los mancos
los epilépticos
los tartamudos
los tuertos,
cobardes
misántropos
asesinos
fenómenos
y ladrones.
en el trabajo y en
el ocio
siempre atraje
a los indeseables. me encontraban
y se prendían de mí. aún lo
hacen.
ahora en este vecindario
hay uno que me ha
encontrado.
él merodea
empujando un carrito de supermercado
lleno de basura:
latas abolladas, cintas de zapatos,
bolsas vacías de papas fritas,
envases de leche, periódicos, portaplumas…
“hey, amigo, ¿cómo estás?”
me detengo y conversamos
un rato
luego me despido
pero él
me sigue.
paso las cantinas
y los burdeles…
“mantenme informado,
amigo, mantenme informado,
quiero saber qué pasa.”
él es mi novedad.
nunca lo he visto
conversar
con nadie más.
el carrito traquetea
un momento
detrás de mí
entonces algo
cae.
él se detiene
para recogerlo.
entre tanto yo
camino por
la puerta principal
del hotel verde de la esquina
cruzo a lo largo
del vestíbulo
y salgo por la puerta
trasera
hay un gato
enmerdándolo todo ahí dentro
absolutamente encantador,
me sonríe.




10. Los eternos patios de recreo

los patios de recreo eran un espectáculo de terror: los bravucones, los

raros
las palizas contra la cerca de alambre
nuestros compañeros de clase mirando
contentos de no ser ellos las víctimas;
nos apaleaban bien y bonito
una y otra vez
y después
seguían
burlándose de nosotros todo el camino a casa en donde frecuentemente
nos aguardaban más palizas.
en el patio de recreo los bravucones definitivamente hacían su ley,
y en los baños y
en los bebederos eran
nuestros dueños y nos repudiaban a su voluntad
pero nos mantuvimos fuertes a nuestro modo
nunca rogamos por misericordia
y afrontábamos las cosas con rectitud
y en silencio
el terror nos iba endureciendo
un terror al que más tarde le daríamos un buen uso
y curiosamente
conforme nos fuimos haciendo más fuertes y más valientes
los bravucones paulatinamente comenzaron a retirarse.
primaria
secundaria
preparatoria
crecimos como plantas extrañas y descuidadas
nutriéndonos como podíamos
floreciendo con el tiempo
y más tarde cuando los bravucones intentaron ser nuestros amigos
los rechazamos.
luego llegó la universidad
en donde bajo un nuevo régimen
los bravucones se disolvieron casi completamente
aumentó nuestro número y el suyo se redujo.
pero entonces surgieron otro tipo de bravucones
los profesores
a quienes había que enseñar la dura lección que nosotros habíamos aprendido
brillábamos con rabia
con magnificencia y sin complicaciones
las alumnas del colegio quedaban consternadas ante nuestra resolución
y nuestro descaro
pero nosotros las pasábamos de largo
esperando por las luchas más grandes que aún nos aguardaban ahí afuera.
luego cuando tuvimos que afrontarlas ahí afuera
fue una vez más con la espalda contra la cerca
enfrentándonos nuevamente con otros bravucones
profundamente arraigados en la sociedad
jefes y personajes similares
que tratarían de ponernos en nuestro lugar en las décadas que estarían por venir
por lo que comenzábamos todo siempre de nuevo
en la calle
y en pequeñas e insanas habitaciones
habitaciones siempre oscuras [aun] a mediodía
duramos y duramos así por años
pero nuestro entrenamiento anterior nos permitió subsistir.
y después de lo que parecía
una eternidad
finalmente vislumbramos la luz que nos condujo al final del túnel.
fue una victoria insignificante aunque satisfactoria
sin cantos para vanagloriarnos porque
sabíamos que habíamos obtenido nuestras ganancias poco a poco
y que habíamos luchado muy duro para llegar a ser libres
tan sólo por el placer de serlo.
pero incluso hoy conservamos viva la imagen del conserje de la escuela primaria
con su escoba
y su rostro fatigado;
conservamos viva la imagen de las niñitas de rizados
y relucientes cabellos cuidadosamente cepillados
con sus vestidos recién almidonados;
la imagen de los rostros de los profesores
replegados en su profunda tristeza;
recordamos el sonido del timbre de recreo;
el césped y el campo de baseball;
la cancha de volleyball y su red blanca;
la sensación del sol brillando allá en lo alto
vertiéndonos sus rayos como el jugo de una mandarina gigante.
y pasó mucho tiempo antes de que pudiéramos olvidar
a Herbie Aschcroft
nuestro principal verdugo
sus puños tan duros como rocas
arrinconándonos contra la cerca de alambre
mientras escuchábamos los ruidos de los automóviles que pasaban sin detenerse
y percibíamos como el mundo a nuestro alrededor seguía girando
sin que rogáramos por misericordia
y al regresar un día tras otro y tras otro y tras otro
a nuestras clases
las niñitas nos contemplaban tan tranquilas y seguras
al ocupar sus asientos
en aquel salón repleto de pizarras y de tiza
mientras pendíamos lúgubremente de nuestro obstinado desdén
a causa de todo aquel terror y toda esa lucha
aguardando por algo mejor
que pudiera reconfortarnos
en aquel inolvidable
mundo de escuela primaria.

                                                                                                    Escrito por @NLutefisk


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