martes, 6 de junio de 2017

¡Cuidado con los extranjerismos!



Se cuelan en nuestros artículos, se esconden en las noticias, pasan desapercibidos en cualquier comentario vertido en las redes sociales…
Hablamos de los extranjerismos, esas palabras que calcamos de otros idiomas, sobre todo del inglés, y que usamos sin pararnos a pensar si las estamos usando correctamente. Escribir un texto sin recurrir a ellas es entrar en un campo de minas: cada vez se hace más difícil detectarlas. Hay que hilar fino para conseguirlo, y pocas mentes hay tan privilegiadas como la de Fernando Lázaro Carreter, uno de los lingüistas más precisos de los últimos tiempos, eran tan precisas. Era notable su asombro ante la evolución del castellano y las palabras y estructuras sintácticas que hemos ido copiando de otras lenguas, fenómeno que ha ido en aumento en las últimas décadas. Veamos algunos de estos extranjerismos.


En primer lugar nos centraremos en la gramática, en la forma de calcar las estructuras propias de otros idiomas; sobre todo, del inglés.

1- El mal uso y el abuso del gerundio

En inglés y en francés el gerundio se puede usar para encadenar acciones. Sin embargo, en español solo se puede usar para hablar de acciones que ocurren al mismo tiempo. Quizás tenga algo de culpa el lenguaje periodístico, tan propenso a calcar tanto el vocabulario como el estilo de otras lenguas. Por culpa de esto, ¿cuántos autores escriben perlas como esta?

 Abrió la puerta poniéndose el abrigo, bajando las escaleras, encendiendo el motor del coche. 

¿Es posible hacer todo eso a la vez? (No es una exageración, de verdad recibimos manuscritos así).


2- La supresión «gratuita» del artículo definido; sobre todo, ante nombres propios.

Ha habido elecciones en India* – Ha habido elecciones en la India (sin embargo, ya se aceptan ambas).

Visitaré la exposición de cuadros de Goya en Quinta del sordo* – Visitaré la exposición de cuadros de Goya en la Quinta del sordo

3- Abuso de la voz pasiva

En inglés es frecuente usar la voz pasiva. Es algo natural en ese idioma. Pero ¿por qué, cuando queremos usar un registro formal, también nosotros recurrimos a ella? ¿Es porque nos influyen las noticias, que «beben» de agencias de noticias angloparlantes? 

El presidente ha sido invitado a visitar el pabellón de…
El examen ha sido aprobado por el 50% de los alumnos.


Pero, concentrémonos ahora un poco en el extranjerismo per se, en el vocabulario:


4- Cognados 

Son palabras extranjeras que se parecen a otras que usamos en castellano, pero con significados distintos. Quizás las hayas estudiado en inglés como false friends (falsos amigos). 

Por ejemplo: eventually, smoking.

Eventually no es «eventualmente», sino «finalmente» (no será el último artículo en el que repitamos esto, palabra).
Smoking no es un traje de etiqueta, sino «fumar». Así que, si quieres hablar de unos de estos trajes en inglés, di tuxedo, no smoking; de lo contrario, no te van a entender.


5- Préstamos

Quizás por moda, solemos importar palabras de otros idiomas, aunque tengan sus propios equivalentes en español.

Aquí van algunos ejemplos de préstamos tomados «impunemente» del inglés:

Startup: nueva empresa. Ya no existen las nuevas PYMES, ahora son nuevas startups, que son más cool, trendy, y nos hace parecer más clever.  
Casting: audición, selección. Desde que los concursos de TV empezaron a mostrar sus castings, los aspirantes ya casi no van a audiciones o a selecciones de personal; solo a castings
Peircing: su equivalente castellano es perforación; aunque estamos tan acostumbrados a esta palabra que nos resultaría extraño decir algo como «Vengo de hacerme una perforación en el labio y otra en el ombligo».
Post/postear: quienes nos dedicamos a escribir y a publicar pequeños artículos,  reflexiones, vídeos, etc. usamos con menos frecuencia la palabra publicación y la sustituimos por post.
De todos modos, ¿no resultaría demasiado redundante decir «acabo de publicar una publicación? ¿No nos suena más natural he publicado un post? Quizás podamos usar otras alternativas: «He publicado una entradilla»
Tuitear: ¿qué equivalente podríamos encontrar, en castellano, para esto verbo de —relativamente— nuevo cuño? Ya que hemos sacado el tema. ¿Influyen precisamente las redes sociales como Twitter, con su límite de 140 caracteres, pensado para aquellos idiomas en los que abundan los monosílabos, como el inglés, lo que está ayudando a que proliferen los extranjerismos en las redes sociales? Rankin, top
Freak: monstruito, tipo raro, espantajo. Aunque ha esto se ha castellanizado y ha derivado en friki, que tiene otras connotaciones un tanto más amables.

6- Los xenismos 

Son aquellas palabras que no tienen traducción directa al español, por lo que no hay más remedio que usarlas en su idioma original. Es el caso de tuit, jacuzzi, bit, burka, chip, blog (¿realmente alguien diría «bloc» para referirse a este tipo de páginas?) o blues.




7- Adaptaciones 

En ocasiones, el extranjerismo llega a ser algo tan nuestro que lo adaptamos, sobre todo fonéticamente.
Croissant - curasán 
Spoiler – espóiler (y de ahí espoilear, espolieo…)
Penalty – penalti
CD-ROM – cederrón (la RAE dixit)

¿Sueles recurrir a estos extranjerismos? Dínoslo en los comentarios.

                                                                                           
 Escrito por: @NLutefisk



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