martes, 16 de mayo de 2017

7 ideas para crear un protagonista



¿Te sientes incapaz de dar profundidad al protagonista de tu novela? Ese es un problema que atañe a muchos escritores. Humanizar al personaje principal para hacer que el lector sienta empatía por él, para que siga con interés sus andanzas o sus cavilaciones, es algo que parece mucho más fácil de lo que es en realidad.
No basta con añadirle rasgos que cualquiera de nosotros podríamos tener. Que el protagonista sea un tipo corriente, que pasaría desapercibido en cualquier situación, no quiere decir que haya de ser necesariamente una persona insulsa. Hasta ahora, hemos visto algunos de sus rasgos basándonos en la introspección, pero quizás no tanto en la acción. Por eso te revelamos 7 ideas para crear un protagonista teniendo en cuenta el contexto en el que ha de actuar.


1.        Debe tener un problema que necesita solución.
Todos tenemos problemas, independientemente de su gravedad. Será muy raro que encuentres a alguien que no los tenga. Y quien no los tiene los inventa o los saca de donde no los hay; así que debes buscar un problema, pero no para ti, sino para tus personajes.
Cuando defines un protagonista, necesitas que encuentre un obstáculo en su entorno. Preséntale un conflicto narrativo.

2.       Debe tener capacidad para actuar.
Es frustrante observar cómo ocurren situaciones realmente excitantes alrededor de un protagonista falto de capacidad para interactuar con su entorno; con lo cual, la acción se echa a perder. Haz que actúe, que se mueva, que desencadene reacciones o que sus reflexiones vayan progresando sin que decaiga el ritmo de la historia.



3.       Debe tener razones para actuar.
 El pasotismo no está bien visto a la hora de crear personajes. ¿Te imaginas que, aunque el protagonista tenga capacidad para resolver un problema, no le apetezca mover un dedo para encontrar la solución? Esa actitud pulverizaría el arco narrativo desde el principio. Quizás, alguien piense: «Esa puede ser una buena idea para una novela». El caso es que, para un escritor curtido o habilidoso, puede que sea un buen reto, pero lo normal es que, a no ser que se trate de una novela de ideas, la obra sea algo difícil de digerir si no hay un conflicto narrativo al que el protagonista se enfrente de manera activa.

Te presentamos las dos motivaciones más utilizadas.

Un protagonista que lucha por mantener su status, su familia o sus amigos, su integridad moral, su trabajo, sus recuerdos… o, en definitiva, algo que forme parte de él, será un personaje con una buena motivación. Tócale la fibra sensible. Usa un motivo para ponerle contras las cuerdas; haz que se arriesgue y ponga una parte de sí mismo en peligro para poder salvar a la otra parte.

b)      Tiene algo que ganar:
Muchos lectores quieren ver que el protagonista por el que han sufrido vea su sacrificio recompensado, incluso si las intenciones de este son socialmente inaceptables. Esto ocurre, por ejemplo, con Tom Ripley, el protagonista de algunas novelas de Patricia Highsmith. Para quienes no lo conozcáis, Ripley es un personaje que, falseando su identidad, logra llevar un elevado tren de vida; siempre se sale con la suya, especialmente cuando se trata de burlar a algún tipo de autoridad. Otro ejemplo, quizás más conocido, es del Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Desde la cárcel, Edmundo Dantés necesita  ganar algo muy concreto: la libertad y, una vez conseguida, su vida previa, la que llevaba antes de que lo detuvieran.

Puede este último punto te parezca un tanto obvio, pero te aseguramos que no lo es tanto si tenemos cantidad de protagonistas planos que pululan sin rumbo fijo en muchas novelas que no llegan a publicarse y acaban, desgraciadamente, en las papeleras de las editoriales.   



 No tiene por qué hacerlo a la primera. Recuerda que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces, o más, con la misma piedra. Pero, en este caso, cada error ha de dejar un poso de experiencia que ha de verse reflejado en sus posteriores actos. Hará todo lo posible por no volver a caer en ellos, aunque el destino —o sea, tú, autor— se empeñe en llevarle la contraria.


6. Debe tener una gran complejidad moral, aunque lo muestres de manera sutil.
 Podemos distinguir dos tipos muy recurrentes:

a)      Con una naturaleza noble, pero que no llegue a solapar sus imperfecciones.
De esta forma conseguirás te asegurarás más rápido las simpatías del lector, porque empatizará antes con el protagonista. ¿Un buen ejemplo? Jean Valjean, uno de los personajes principales de Los miserables, encarcelado por robar, pero con un buen corazón, ya que apadrina a una niña.

b)      Con un fondo inmoral revestido de prestigio, de virtuosismo…
«¿Y no puedo diseñar un protagonista que sea justo al revés de lo afirmado en el punto anterior?», nos preguntarán.
Claro, ¿por qué no? ¿Qué nos dices de Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de El perfume, de Patrick Süskind? Aunque su desarrolladísimo olfato le haga parecer socialmente virtuoso, en realidad es un asesino. Eso sí, quizás no sea tan fácil que el lector se sienta identificado con él. Pero… ¿acaso es necesario que se identifique? Hablamos de ficción, no de la vida real.

Tú eliges el grado de profundidad moral con la que le quieres dotar.

  
6. Debe tomar una gran decisión.
Esto suele suceder durante el clímax narrativo, pero no es necesario que siempre sea así. Por ejemplo, hay obras en las que esto ocurre al inicio, cuando el personaje principal toma una decisión que desencadena una serie de reacciones que configurarán la trama.



7. Tiene algo que ocultar.
¿Tienes secretos? Si tú no los tienes, el personaje principal de tu narración sí debería poseer alguno: un pasado traumático, un vicio oculto, un rasgo de su personalidad que nadie conoce… Guárdate este recurso hasta que necesites dar giros inesperados al argumento. Que el lector desconozca ese secreto o que solo lo haga el resto de personajes dependerá de ti y del tipo de reacción que quieras provocar en el lector.


¿Conoces alguno rasgo más? Cuéntanoslo en los comentarios.

Escrito por: @NLutefisk


Y si te ha gustado suscríbete en #AyudaParaEscritores
* Obligatorio



Y si necesitas ayuda para publicar, consúltanos clicando aquí sin compromiso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario