lunes, 22 de mayo de 2017

12 claves para escribir como Bukowski


¿Alguien como Bukowski daría consejos sobre cómo escribir? Quizás, más allá de aquel «no lo intentes» de su lápida, no. Pero como nosotros no somos Bukowski, analizaremos aquellas características que le hicieron conseguir un lugar en el Olimpo de los escritores universales más leídos de los últimos tiempos. Así que aunque sabemos que era un autor inimitable, te invitamos a que anotes estas 12 claves para escribir como Charles Bukowski.


1- No te autocensures. 

¿Es el lector el que se debe adaptar a tu estilo o eres tú el que se ha de adaptar a sus gustos? Bukowski hizo de la honestidad sin paños calientes su bandera. ¿Por qué tú no?

2- Sé irreverente. 

¿Para qué vas a usar un estilo formal o a hablar de temas que no provoquen sino aburrimiento? Generalmente, el lector quiere sentirse vivo cuando lee. Ofrécele lo políticamente incorrecto en bandeja, no un catálogo de decoración.   




3- Si no pasas la mayor parte de tu tiempo escribiendo, debes pasarlo leyendo. 

Bukowski, cuando no leía con avidez, escribía compulsivamente (además de beber y apostar a los caballos). Pese a ello, su nombre siempre ha estado unido al tipo de escritor «báquico»; es decir, al bohemio bebedor y vividor que consigue enriquecer su experiencia vital desde muy joven, lo que pronto se refleja en un carácter ciertamente agrio, en una actitud de «estar de vuelta de todo».


4- Olvídate de escribir «como terapia». 

Hay quien escribe para olvidarse de sus propios problemas o, por el contrario, para plasmarlos en un papel, como si fueran los restos de un estornudo en un pañuelo de papel (seguramente, Bukowski usaría un símil más escatológico). Simplemente, escribe por placer; practica cuanto puedas.

5- No pongas límites para usar el humor ácido.

Abraza el sarcasmo, la ironía, el cinismo… No seas un alma bienpensante y no desaproveches cualquier recurso que implique tener algo de picardía.  

6- Sé lírico y brutal a la vez.

Bukowski no es un poeta tímido y relamido, que escribe sobre el amor como si fuera Hello Kitty. Lo bello y lo zafio pueden ser formar combinación perfecta cuando se trata de componer poesía. Tú eliges el nivel de graduación.

7- Usa tu otro yo.

«Recorta» la parte más anárquica que hay en ti y «pégala» en las líneas de tu libro. El objetivo es que le des forma humana y lo conviertas en un personaje al estilo de Henry Chinaski. Chinaski era un pobre diablo hijo del cinismo y el pesimismo. ¿A quién le interesaría un protagonista que lo tiene todo y al que no le pasa nada? 




8- El secreto está en la línea.

Hoy, que tanto abundan los autores que escriben a borbollones, que no se paran a pensar en el reguero de faltas de ortografía que cometen en cada línea, que no tienen en cuenta el estilo —más allá de establecer una simple comunicación entre la voz narrativa y el lector— es vital detenerse y contemplar cada línea escrita. ¿Te ha salido tal cómo la visualizabas en tu mente?, ¿o la has escupido en el papel… y ahí se ha quedado… sin revisar… sin hacerle unos pequeños retoques…? 
No te dejes engañar: Bukowski era una bestia literaria, pero su estilo está más cuidado de lo que parece. Es como esos viejos rockeros que presumen de cuidar poco las apariencias cuando, en realidad, las tienen muy bien estudiadas.    
Reescribe, reescribe y reescribe; exprime cada frase al máximo y sácale todo el jugo, para que cree el impacto que deseas en el lector.

9- No lo tomes como un trabajo.

Si vas a ver el proceso de escribir como una ardua tarea, «no lo intentes». Se supone que has de disfrutar de lo que escribes, por mucho esfuerzo que implique. 

10- No todo es escribir.

El propio Bukowski aseguraba que se levantaba al mediodía, apostaba a los caballos, comía, bebía y, finalmente, escribía por las noches. Por supuesto, no se trata de que le imites. El mensaje está claro: no te obsesiones. Para escribir, no basta con leer mucho y practicar aún más: también hay que vivir y atesorar experiencias vitales. 

11- Escribe sobre lo más sórdido del entorno urbano.

Describir un ambiente bucólico está prohibido. ¿Te imaginas que Bukowski se hubiera centrado en escribir solamente sobre la vida ideal en una casa de campo en la sierra? Nosotros tampoco. Su estilo tiene esa potencia aguardentosa y desgarrada de los autores de viejo cuño. En sus páginas campa la prostitución, el alcohol, los hoteluchos, la sordidez, la miseria… 
La literatura romántica no fue pensada para escritores como él, ¿no crees?




12- El título debe ser una provocación.

Déjate de títulos enigmáticos de novelita de misterio o de ciencia-ficción baratera. Tampoco valen los que recuerdan a los eslóganes de anuncios relacionados con dietas, refrescos o aseguradoras. 

Quizás, algunos de los suyos te inspiren:

La máquina de follar.
Música de cañerías.
Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones.
Escritos de un viejo indecente.
Shakespeare nunca lo hizo.


¿Has tomado nota? Ahora te toca a ti. Pero recuerda: hazlo, «no lo intentes».



                                                                                                     Escrito por: @NLutefisk




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