martes, 18 de abril de 2017

¿Cuáles son las nuevas tendencias literarias?


Las modas literarias cambian constantemente; por eso son modas. Sin embargo, parece que algunas han llegado para quedarse. ¿Se cansarán lectores y escritores de las trilogías?
¿Habrá vida, en la fantasía épica, más allá de los intentos de emular a Juego de tronos? ¿Podrán las novelas románticas, por fin, mostrar su potencial y dejarán de estar protagonizadas, casi exclusivamente, por parejas hetero de mediana edad, clase media y de raza blanca, que se dejan guiar por la «pérfida» filosofía Mr. Wonderful/Coelho? Por el momento, parece que el tiempo se ha detenido y no surgen ideas nuevas. Repasemos un poco las 11 tendencias literarias que existen en este mismo momento y reflexionemos sobre ellas. Algunas vinieron para quedarse y ya las conoces; pero otras, de las que hablamos sobre todo al final del artículo, seguro que no te las esperas.


1. Trilogías

¿Nunca te has preguntado quién inauguró la veda de vender trilogías de libros? ¿Por qué hay tantos escritores que cuentan en tres libros lo que, una vez limpios de polvo y paja, podrían contar solo en uno?   
Parece ser que El señor de los anillos, cuyos volúmenes ya llevaban años escritos, experimentaron un nuevo boom de ventas con las adaptaciones al cine. Aquello dio pie a que muchos jóvenes escritores trataran de seguir la estela de Tolkien. Por otro lado, algunos años más tarde, un autor sueco de novela policíaca, un entonces desconocido Stieg Larsen había escrito una trilogía conocida como Milennium —en realidad, iban a ser 7 libros, cuya continuación ha sido recogida, a partir del cuarto volumen, por David Lagercrantz. Los tres libros, años de la muerte de Larsen, se sgiuen vendiendo como rosquillas.
Por si se había extendido poco, la fiebre de las trilogías saltó a la literatura erótica de la mano de E. L. James, Grey y sus famosas sombras; con lo cual, si esta moda no alcanzaba a un determinado tipo de autor, alcanzaba a otro. Y ahí sigue, viendo pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá.

Conclusión de algunos escritores, sobre todo noveles: «Si estos autores han tenido éxito vendiendo trilogías, yo también». Y a partir de este planteamiento tan simplista, las legiones de imitadores, crecieron... y crecieron... y crecieron…

2. Queremos que el protagonista sufra… pero que se salve.

Admitámoslo: la empatía vende. Nos identificamos con las desgracias ajenas y, cuando el protagonista logra resurgir de sus cenizas, también lo hacemos con su éxito, por mínimo que este sea. Cuanto más sufre el protagonista en el pasado, más grande es la reacción que esperamos cuando este crezca o tenga poder suficiente. La venganza en la ficción, aunque no era un tema nuevo, es algo que Shakespeare y sus coetáneos pusieron de moda. 




3. Aumenta el número de libros autopublicados, con sus pros y sus contras. 

La autopublicación es un buen recurso para aquellos escritores que no pueden o no desean casarse con una editorial. Es barato, y plataformas como Amazon o Wattpad favorecen que cualquiera pueda convertirse en autor. Literalmente, cualquiera; tanto buenos como malos escritores. Por suerte, estas plataformas ofrecen al lector la posibilidad de leerlos de antemano, o incluso de influir en el autor e intervenir relativamente en el proceso de creación, en el caso de Wattpad.

4. Más contenido y menos forma.

No queremos reconocerlo, pero al leer tendemos a centrarnos más en el fondo que en la forma, en general. Si no lo crees, ¿cuántas veces un amigo nos ha recomendado un libro, pero solo nos ha hablado del argumento o, como máximo, nos ha dicho que era fácil de leer o de entender? Como lectores, ¿solo nos fijamos en el destino pero no nos detenemos a admirar el paisaje; es decir, el estilo el léxico que usa el autor, su capacidad para crear personajes…?  

5. Gana la fluidez narrativa en detrimento de la complejidad de las ideas. 

Al hilo del punto anterior, el estilo pulp se ha adueñado de las tramas y prácticamente en cualquier tipo de novela campan detectives, tipos duros —tanto ellos como ellas—, armas, finales deus ex machina… Y todo ello aderezado con un vocabulario cada vez menos complejo. De hecho, estas características llevan años extendiéndose a géneros como, por ejemplo, la novela histórica; algo impensable hace unas décadas. Los elementos que antes podíamos esperar en novela negra, o de aventuras, ahora han saltado al resto de subgéneros, que han sustituido sus características primigenias. Así, donde antes encontrábamos reflexiones que llegaban a ocupar un buen párrafo, como por ejemplo en las novelas de Sábato o de Onetti, ahora tenemos textos fragmentados, construidos con frases lapidarias que aparentan ser verdades universales. ¿Y esto es malo? No, si se trata simplemente de una cuestión de apelar a la claridad y la sencillez de estilo para atraer lectores. Sin embargo, este estilo narrativo tan fragmentado es malo si refleja la incapacidad del escritor para desarrollar oraciones más elaboradas, más apropiadas para revelar ideas complejas y que no se pueden resumir en un aforismo «de baratillo» que cabría en un meme.



6. Introducciones con gancho y cliffhangers al final de cada capítulo.

El público quiere un comienzo fuerte, un comienzo que le enganche en las primeras páginas. Se ha acostumbrado a enfrentarse a dilemas fuertes y a acciones complejas desde la primera página, tanto si todo sucede in media res como si no. ¿Esto ocurre porque, como lectores, hemos perdido la paciencia, en general, y si una historia no nos atrapa desde el primer momento, difícilmente le daremos una segunda oportunidad? Tal vez, sí. Es por eso que las editoriales se ven «obligadas» a ser mucho más cuidadosas con estos detalles y a hacer una selección espartana de libros publicables —la papelera de reciclaje del escritorio del corrector es el nuevo monte Taigeto, por el que se despeñan los libros menos interesantes, tanto a nivel intelectual, por llamarlo así, como comercial—. 

¿Cuánta gente leería hoy novelas con comienzos más «sosegados», como Orlando Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf, o Ulises, de James Joyce, si estos no fueran autores consagrados?

7. Extensión: volúmenes «descompensados».

 Estamos asistiendo a un cambio en la extensión de los libros. Esto no es ni bueno ni malo, siempre que el contenido sea enjundioso o, al menos, atractivo. Pero sí es extraño ver que muchas novelas no llegan a las 100 páginas y que otras, sobre todo los best-sellers y las novelas históricas, pasan de las 600. Como autores, esto nos lleva a plantearnos lo siguiente: ¿es posible que no sepamos desarrollar nuestras ideas y, en un caso, nos falten recursos creativos suficientes para recrearlas y, en el otro, nos excedamos dando detalles que no interesan al lector?

8. El estilo cinematográfico lo invade TODO.

Cada forma de expresión artística tiene su propia manera de transmitir ideas. Aunque los guiones de cine y las novelas han compartido rasgos como el arco narrativo o los tipos de conflicto argumental, la aproximación literaria al lenguaje cinematográfico es cada vez más evidente. Esto se nota, sobre todo, en esas novelas en las que prima el diálogo por encima de la descripción, de la narración de acciones o de la introspección. ¿Llegaremos a un punto en que se diluyan las fronteras entre la novela y el guion de cine? 




9. Más novelas protagonizadas por mujeres.

No todo iba a ser negativo en cuanto a tendencias literarias. Cada vez hay más mujeres heroínas de novelas. Esto se puede ver en novelas escritas por Suzanne Collins —Katniss Everdeen en Los juegos del hambre—, en las de Rosa Montero —la detective replicante Bruna Husky—, o en las de Alicia Giménez Bartlett —la inspectora Petra Delicado—, por poner solo algunos ejemplos.  

10. Los libros de colorear para adultos.

No es ninguna tontería. Lo que parece una broma surgió realmente hace unos años, y autores como James Nunn o Rosie Goodwyn han saltado al panorama editorial con esta idea tan atrevida. Por supuesto, no esperes que los temas de los dibujos para colorear sean exactamente los que verías en un cuento de Peppa Pig o Pocoyó
Ya sabes, si sabes dibujar y lo que realmente deseas es forrarte publicando un best-seller, deja de escribir la enésima copia de las 50 Sombras y prueba a hacer un libro para colorear dirigido a adultos. 
Esto nos hace pensar: ¿es esta una nueva forma de expresión artística o realmente ha habido un cambio en nuestra actitud como devoradores de cultura? ¿Es normal que en estos últimos cien años hayamos pasado de leer a Kafka a comprarnos libros para colorear?  

11. El aumento de ventas de libros sobre política y economía.

Poco a poco, el mercado editorial ha ido nutriéndose de reediciones de libros de Marx, concretamente de El Manifiesto comunista y El capital, así como de pensadores como Gramsci. Pero también de libros de Keynes y de Friedman, teóricos del capitalismo. ¿Revela esto un mayor interés por comprender el sistema político y socieconómico que nos rodea? ¿O los compramos por un motivo algo más banal, como adquirir un fondo ideológico para defendernos del postureo feroz del cuñado medio, que sabe de todo?

Verás que, excepto en los dos últimos puntos, nos hemos centrado en la narrativa. Pero no te preocupes. En otra ocasión hablaremos otros géneros. ¿Nos propones alguno? 


Por:  @NLutefisk



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