lunes, 3 de abril de 2017

Historia de los castrados: víctimas de la Iglesia y del arte



Aquí un resumen de la fascinante historia de los que fueron grandes damnificados del arte: Los Castrati, *plural en italiano de castrato (castrado o capón).


Esta práctica ya se hacía en Costantinopla 400 d.C y tanto fue su proyección que siguieron castrando a niños hasta el siglo XII, donde esta barbarie fue erradicada. Su apoteósica reaparición fue en la Italia del siglo XVI. Hay lagunas hacia origen de las castraciones.
Inicialmente se dice que empezaron en Milán pero luego aparicieron pruebas de que el resurgimiento fue en España, concretamente en la zona de Onil (Alicante).

En esa época las voces imperantes eran las de los falsetti o falsetistas, los cuales emulaban las voces de las soprano a través del falsetto (falsete).

Entonces eran bien entrenados para adoptar y dominar los diferentes sonidos del aparato fonador humano. Ya conocían la voz de garganta, la voz de pecho y la voz de cabeza.
Los falsetistas no estaban castrados y por lo tanto el sonido no tenía tanto cuerpo como los que vinieron a posteriori: los castrados. 

Fue durante el papado de Paulo IV durante el Siglo XV, el cual prohibió que los falsetistas casados cantaran en las iglesias y que fueran sustituídos por hombres castrados. No solamente eran vetados para cantar estos hombres, sino que también impuso la prohibición de que las mujeres cantaran en las iglesias y que aquellas que pisaran una, tendrían que hacerlo en absoluto silencio. 

La primera vez que un castrado fue contratado para cantar en la Capilla Sixtina los falsetistas que formaban parte del coro no quisieron cantar con él pero esto no detuvo lo que fue un movimiento artístico muy potente. 

Uno de los primeros castrados que empezó a despuntar en Italia fue un español, Hernando Bustamante, y fue acompañado de un séquito de castrati que se extendió rápidamente porque, aparte de su magnificencia como vocalistas, tenían perpetuidad en la voz, no como la de los niños, que era perenne al llegar la pubertad. 

Pero, ¿por qué habrían personas dispuestas a dejarse mutilar por el mero hecho de cantar? Porque los castrati, en su inmensa mayoría eran de origen humilde y había tanta demanda por verlos, eran tan aclamados, que ganaban enormes cantidades de dinero, sacando así a sus familias de la pobreza. Tener un niño cantor era garantía de riqueza.


Entonces instruían a estos niños rigurosamente. Durante toda la mañana cantaban piezas musicales imposibles y entre sus ejercicios de canto, en presencia de un maestro, debían cantar ante un espejo con el fin de controlar su mímica y evitar movimientos faciales o corporales innecesarios o carentes de gracilidad. Era un régimen casi militar donde los niños pasaban medio día entrenando sus voces, y la otra mitad del día formándose literariamente. No solamente fueron mutilados sus genitales, sino también sus infancias. 

Los castrados eran varones que tenían la desgracia de haber nacido con una voz hermosa, sacrificados por sus familias, las cuales los llevaban al barbero para que éste primero los sedara con Opio y a continuación, meterlos en una tina de agua caliente (una especie de bañera de la época) para dilatar mejor la zona a extirpar. También solían presionar la arteria carótida hacia el cuello para que cayeran inconscientes y no notaran el dolor, aunque muchos de los que fueron tratados con este método, murieron...





El barbero cortaba los conductos principales de los testículos los cuales terminaban atrofiándose. La función de la castración era que al inutilizar las gónadas, el varón conservaría su voz intacta, ya que no fabricarían testosterona, hormona masculina responsable de los cambios en la voz.

Debía hacerse antes de que el niño se acercara hacia la adolescencia. Erradicaban su madurez sexual y esto también facilitaba que su laringe no se desarrollara como la de un hombre. 




Debido a esta extirpación, las articulaciones de los castrados eran más endebles y estiradas y en la edad adulta se diferenciaban muchísimo de los hombres no castrados. Aparte de conservar la voz de un niño, no tenían vello ni en la cara ni en el cuerpo. Sus facciones eran más dulces y femeninas. Algunos presentaban una falta total de libido y solían tener los hombros muy estrechos.

No padecían alopecia, eran más longevos que los hombres que no estaban castrados y muchos de ellos tenían pechos.

A pesar de todas estas anomalías se descubrió que la voz de los castrados era incluso más poderosa que la de las cantantes femeninas, porque llegaban al mismo rango vocal pero al tener mayor caja torácica y capacidad pulmonar, podían alargar más las notas, haciéndolos mucho más espectaculares.

Eran una mezcla celestial: la voz aguda infantil y las emociones que éstas despiertan y el virtuosismo de un adulto con pleno dominio de su voz.


Rango vocal humano


Si observamos el teclado, los hombres sólo llegan (sin falsete) a la zona marcada en amarillo
*Ver en los 3 teclados de abajo.

Las mujeres llegan a las notas marcadas en los 3 teclados de arriba.
Con la castración, podían conseguir que un hombre pudiera cantar de manera natural en los rangos vocales femeninos, contralto, mezzosoprano y soprano ( de más grave a más aguda).

A pesar de su popularidad y reclamo, desgraciadamente muy pocos de esos niños castrados (unos 4.000 al año, de entre 8 y 12 años) llegaban a alcanzar el estrellato. Los que no lo conseguían estaban abocados a la desgracia:

Unos tenían que ingresar en Iglesias, otros se ponían corsés para realzar sus pechos y se prostituían tanto con hombres como con mujeres. No tenían derecho a casarse. Tampoco a tener cristiana sepultura, siendo la Iglesia la principal causante de estas castraciones.


Los que consiguieron hacer carrera se podrían comparar con los que son hoy en día rock stars. Ganaban cantidades ingentes de dinero, viajaban por todo el mundo cantando óperas y paradógicamente eran iconos sexuales ya que sus dulces facciones resultaban muy atractivas para las mujeres. Además se codeaban con la alta sociedad incluso algunos ascendieron muy rápido en la política, porque aparte de su formación y cultura, no podrían tener una descendencia que pusiera en peligro al gobierno. Algunos llegaron incluso a ser apadrinados por la realeza, como le pasó a Farinelli: el castrado más famoso del mundo.


Farinelli (Carlo Broschi)


No hay grabaciones de la época de gloria de este hombre, lo que sí existen son testimonios de lo increíblemente hermosa que era su voz y lo apuesto que resultaba a las mujeres.

Vivió con la realeza de Inglaterra y España, donde residió 25 años, empleado por la reina para que curara al Rey Felipe V (el primer Borbón) de la depresión que padecía.
Era tan querido para la familia real española que le otorgaron títulos nobiliarios y propiedades, de los cuales nunca hacía alarde.

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Farinelli, al igual que los grandes castrati, mantenía relaciones con mujeres de la alta sociedad. 

Estos eunucos eran muy deseados porque podían mantener las erecciones durante más tiempo, eran amantes menos egoístas y más entregados. Fueron un reclamo para mujeres casadas ya que se podía cometer adulterio impúnemente porque las señoras no corrían riesgo de embarazo.




Fotograma de la película
Farinelli, Il Castrato


Muchos de ellos seguían sintiendo dolor por las operaciones mal hechas y eran, como Farinelli lo fue, adictos al Opio. A pesar de eso, llenaban las óperas entre los murmullos de la gente. El morbo que creaba ver un hombre castrado y lo increíblemente femeninas que llegaban a ser sus voces creaba una atmósfera perturbadora... Algunos incluso se travestían para interpretar también a personajes femeninos o jugaban con la androginia.

Fue a finales del Siglo XIIV cuando se erradicó por completo esta práctica (que nunca fue legal pero se hacía con excusas de tumores inguinales o accidentes).

Hoy en día sólo se puede escuchar la voz de Alessandro Moreschi, conocido como el último castrado pero no reconocido como un buen cantante, más bien mediocre. 
Aquí podéis escuchar la voz del último castrado.


                                 
Alessandro Moreschi, 


En la actualidad hay pocos cantantes que nos puedan transportar a esa época, sólo pondría de ejemplo al único que se ha atrevido con el repertorio de los más grandes cantantes castrados, Phillippe Jaurossky.


                                    

Phillippe Jaurossky,
Lascio Chio Pianga (déjame que llore)


Algunas deducciones curiosas...

*Una de las funciones de las gónadas o testículos es la fabricación de la testosterona y los rasgos de un hombre con la testosterona alta se pueden apreciar fácilmente.

*No es cátedra, pero aparte de la vida y vicios de cada uno, si el hombre tiene una voz grave, suele indicar que tiene unos testículos que fabrican grandes cantidades de testosterona.

*El tamaño del pene y de los testículos no tiene que ver con la fabricación que provoquen. Pueden haber hombres con un gran pene o grandes testículos con escasos niveles de testosterona.

*Las mujeres con quistes en ovarios producen testosterona y su cuerpo incluso carácter se puede alterar masculinizándose, menos pecho, más libido, más vello, más agresividad...

*Los hombres con cromosoma XYY tienen los niveles de testosterona desorbitados. Hay un alto índice de asesinos con este rasgo, por su capacidad depredadora.
Físicamente son más toscos.



Asesinos con cromosoma XYY



Y como este blog trata de literatura, aunque hayan pocas referencias literarias sobre "La Era de los Castrati", hay dos libros y dos películas que les recomendaré:


Películas:

Baltasar, el castrado.

Farinelli, il castrato


Libros: 


Canto Castrato

Historia de los Castrati





Escrito por: @La_Kristo

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1 comentario:

  1. Más que genético, el asesino es producido como consecuencia de redes de intereses políticos, que nunca se descubren por quienes deciden la investigación.

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