martes, 25 de abril de 2017

¿Escribes Filosofía o escribes Autoayuda? Diferencias.



¿Alguna vez has entrado en una librería, o en una biblioteca, y has visto libros de autoayuda en el estante donde deberían estar los de filosofía? Seguro que sí. ¿Por qué sucede esto?
¿Tanto se parecen ambas disciplinas como para que una ocupe «con nocturnidad y alevosía» el espacio de la otra? Se supone que debería haber un criterio que las aunara y que explicara este suceso. No sirve la excusa de «es que tanto una como otra hacen pensar», porque es una explicación bastante peregrina y hasta un poco infantiloide. Lejos de ver similitudes, lo que salta a la vista es un cúmulo de diferencias notables entre autoayuda y filosofía. Veámoslas:


Complejidad 

Filosofía: un libro de filosofía difícilmente se entiende a la primera. Según nuestra capacidad de abstracción, nos puede llevar un buen rato entender algunas ideas. Su comprensión requiere cierto esfuerzo mental y, según su grado de dificultad, nos exigirán que nos dejemos «trozos de cerebro» en cada página.

Autoayuda: las ideas que se toman de un libro de autoayuda son más fáciles de entender. Se utiliza un vocabulario sencillo, aprehensible para cualquiera. Están llenos de ejemplos, de metáforas, de parábolas… y además se repiten constantemente a lo largo de todo el libro, para que el lector no pierda el hilo; algo así como lo que ocurre con los estribillos de las canciones.

Progresión

Ambas materias corren paralelamente en sentidos contrarios y paralelos. Paralelamente, sí, pero bien lejos una de otra. ¿Por qué? Pues, porque…

F: la filosofía parte de ideas sencillas y las dota de complejidad, las retuerce, las ramifica, las subcategoriza…

A: la autoayuda sintetiza ideas complejas y las convierte en sencillas. 



Objetivos

F: la filosofía, a diferencia de la autoayuda, no busca estrictamente la felicidad ni la paz interior de los lectores —prueba de ello es el nihilismo o el existencialismo…—. Lo cierto es que resultaría un poco aventurado atribuirle categóricamente a la filosofía un solo objetivo concreto, como la búsqueda de la verdad absoluta —dada su naturaleza diversa. Sin embargo, sí nos puede ayudar a vivir con una mayor amplitud de miras. 

A: la autoayuda busca la autorrealización, fomenta la autoestima y trata de desarrollar nuestra capacidad de afrontar problemas mediante consejos directos y prácticos. No hay preámbulos. Va al grano y nos habla de tú a tú. Ahí radica su éxito.

Orígenes

F: la filosofía, en un principio, trataba de dar cuenta de todo lo que acontecía al ser humano, tanto respecto a sí mismo como a su entorno. Con el tiempo, fueron surgiendo corrientes distintas, se ramificaron las antiguas, aparecieron nuevas escuelas filosóficas… Por cada tesis surgía una antítesis y, por lo común, una síntesis de ambas.


A: buena parte de las teorías de los libros de autoayuda está extraída de una amalgama de enseñanzas del confucionismo, el taoísmo (¿por qué atrae tanto todo lo que llega de Oriente y es «milenario»?) la psicología aplicada… 
Precisamente en la psicología aplicada podemos encontrar un pequeño puente, ya que esta deriva de la psicología, que a su vez tiene sus orígenes en la filosofía. 
La psicología aplicada es la que nosotros encontramos en los gabinetes de los especialistas; es decir, la que nos ayuda a superar nuestros miedos, nuestras inseguridades... y la que nos ayuda a desarrollar nuestra faceta como seres sociales. 


Puntos débiles

A: el problema de la autoayuda reside, sobre todo, en su carácter prescriptivo y en la autoría. ¿Puede elaborar un libro de autoayuda alguien que no tenga una formación académica basada en la psicología? ¿Hasta qué punto podemos escribir y aconsejar sobre autorrealización y autoestima solo porque a nosotros nos funciona? Si lo hiciéramos, ¿no estaríamos incurriendo en intrusismo profesional?
No todos los autores de libros de autoayuda son iguales. Un autor con una formación académica como psicoterapeuta, y con años de experiencia tratando pacientes, puede inspirar confianza en los lectores escépticos. Esto no suele ocurrir con aquellos autores que, sin tener una formación homologada dan consejos a granel usando las típicas metáforas del camino o el río para referirse a la vida, de la luz para hablar de actitudes positivas o de adoptar un carácter resolutivo, etc.   

F: La filosofía, en cambio, no presenta este problema. No tiene ese carácter prescriptivo. Es como las lentejas: si quieres las tomas y si no las dejas (¿quién te iba a decir ti que sería más fácil encontrar similitudes entre la filosofía y las lentejas que entre la filosofía y la autoayuda?).
El razonamiento filosófico supone elaborar teorías coherentes que exigen, por parte del autor, una profunda capacidad de abstracción y de análisis.  
Por otra parte, por su carácter complejo resulta aburrida para muchos, que acusan a los filósofos de hacerse «pajas mentales», sobre todo cuando esta es especulativa y no tiene un fin práctico a corto plazo. En otras palabras, la actitud de algunos frente al razonamiento filosófico es «si no trata del aquí y ahora de forma “realista”, y si además no me ayuda a resolver mis problemas, no me sirve». 




Lectores 

En este caso, no hablamos de un tipo de lector que busca un tipo de materia u otra, sino todo lo contrario: ¿qué buscan estas materias en nosotros?

A: la autoayuda presupone que somos seres fracasados, al menos en algunos aspectos, y por ello acudimos a sus consejos, porque necesitamos reforzar nuestros puntos débiles, a nivel moral, de una forma rápida y sencilla. Actúa como un antibiótico contra la negatividad.

F: la filosofía nos exige que seamos capaces de tener una mente abierta, que descubramos tanto lo bello como desagradable. Actúa como una vacuna, para lo bueno y para lo malo.

Eso sí, aquí tienen un punto en común: modificar significativamente nuestra manera de pensar o de actuar.
  


Para concluir, queremos hacerte una pequeña propuesta. Fíjate en estas pequeñas listas de libros: 

El caballero de la armadura oxidada – Robert Fisher                                                 
El alquimista – Paulo Coelho
La isla de los cinco faros – Ferrán Ramón Cortés


La república Platón
Ser y tiempo – Heidegger
Persona y democracia María  Zambrano

Si tuvieras que leer o releer uno de estos libros, ¿cuál escogerías?
 Y si ya lo has leído, ¿nos lo aconsejas?, ¿por qué? 
Coméntanoslo. 

                                                                                                          Por:  @NLutefisk


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