jueves, 20 de abril de 2017

Cómo hacer un libro de leyendas urbanas




¿Cómo definirías una «leyenda urbana»? ¿La ves como una historia ambientada en lugares corrientes pero con un componente fantástico que desequilibra esa apariencia de normalidad? ¿Se trata simplemente de tomar elementos típicos de un cuento o de antiguos relatos de terror y trasladarlos a nuestros días?… Definiciones hay muchas. Lo cierto es que es más sencillo identificar los rasgos comunes de una leyenda urbana que tratar ofrecer una idea general. Así que te planteamos 7 ideas que te pueden ayudar a escribir tus propias leyendas urbanas.



1-      ¿Ha de haber siempre un componente real?

No es necesario. Las leyendas, generalmente, parten de una base real, de hechos que en teoría han ocurrido y sobre cuyo desenlace se ha fantaseado más tarde. Pero si tu propósito es hacer un libro de leyendas urbanas, no es necesario que partan de esa base de realidad. Basta con que esta sea creíble. Hay una máxima en de la Teoría de la Literatura que dice que «en la ficción, se prefiere lo imposible creíble a lo posible increíble». 


2-      ¿Ha de basarse en leyendas famosas o en hechos populares?

No tiene por qué. Tratándose de relatos de ficción, lo que cuenta es tu capacidad para desarrollar historias. Básate en elementos que aparezcan en tu rutina, o que se podrían dar en un espacio urbano, e inventa historias a partir de estos. Te damos algunos ejemplos:

·         Ruidos extraños en el piso de al lado… en el que no vive nadie.

·         Ese tipo tan raro con el que casi siempre te cruzas por las mañanas, cuando vas a comprar el pan o el periódico.

·         Señales de tráfico «indescifrables» en lugares remotos e inhóspitos.

·         Juegos de luces y sombras, efectos ópticos provocados por los reflejos del sol en ciertos lugares…

·         Antiguos compañeros de instituto cuya vida, ahora, es un misterio.

·         Tiendas tan raras que parecen sacadas de otra dimensión.


·         Coincidencias y casualidades inexplicables.

·         Apariciones o desapariciones sin lógica.

·         Sucesos en antiguos manicomios y prisiones o en incómodos hoteles semiabandonados (es tal la cantidad de autores que basan sus historias en estos ambientes, que esto ya alcanza prácticamente la categoría de subgénero dentro de las leyendas urbanas).


3-      ¿Los protagonistas han de tener algunas características especiales?

Basta con que tengan una vida corriente, parecida a la que cualquiera podría llevar en cualquier ciudad; cuanto más corriente, más contrastará con los hechos que se salgan de lo normal.
Lo puedes comparar con las teorías sobre el horizonte de sucesos de los agujeros negros. Cuanto más se acerca uno a ellos, las leyes físicas dejan de funcionar tal como las conocemos o tal como esperamos. Esto se puede aplicar en la ficción: cuanto más normal sea la vida del protagonista, más contrastará con los sucesos extraordinarios que ocurran a su alrededor.




4-      Juega con el hiperrealismo.

Muchas leyendas urbanas tienen carácter anónimo. Siempre le pasan al amigo de un tío que se casó con alguien de tal ciudad, donde decían que pasó tal o cual cosa… Pero lo importante es que tengan una apariencia verdadera. Así que inventa fechas y lugares. En parte, ese fue el éxito de Orson Welles cuando irradió la Guerra de los mundos, la novela de H. G. Wells. La emisora CBS, poco antes del famoso programa, había anunciado que se trataba de un relato, pero quienes conectaron la radio un rato después y no habían atendido a la presentación creyeron que la narración de Welles era una noticia auténtica.
La novela original sitúa el comienzo de la invasión en Gran Bretaña, a finales del siglo XIX, pero Welles adaptó el texto a la retransmisión radiofónica, y si en el libro la acción se situaba en condados británicos, en la radio estos fueron sustituidos por estados de EE. UU., como New Jersey. Para colmo, la invasión no tenía lugar a finales de era victoriana, sino 40 años después, en los años 30 del pasado siglo.  
En este caso, para tu relato, basta con que tus lectores sientan escalofríos. Porque provocar caos e histeria en masa mediante una obra de ficción… no es lo que buscas como autor, ¿verdad?… ¿VERDAD?

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5-      ¿Qué tienen en común las leyendas urbanas?

Pues que se nutren esencialmente de lo fatídico. Abunda en ellas lo macabro, lo grotesco… el morbo en estado puro.

Las secciones de sucesos de cualquier medio de comunicación suponen un gran caldo de cultivo para este tipo de historias, sobre todo en verano, cuando no hay rastro de noticias importantes y «no sucede nada». Es entonces cuando estos medios, en sus titulares y entradillas, suelen contar casos escalofriantes como:

· Roban a una pareja de turistas en un hotel mientras cenaban fuera. Cuando volvieron, solo les habían dejado la cámara de vídeo y un cepillo de dientes. Lo que grabaron los ladrones en la habitación fue escalofriante…

· Quería estar guapa para su boda y murió después de 12 sesiones seguidas en cabinas de rayos UVA.

· Desaparece un conductor de autobús y encuentran su momia 60 años después en el Tíbet.

Este último ejemplo podría formar parte de esas leyendas urbanas que, más bien, campan en programas de TV y blogs sobre parapsicología, leyendas como la de las huellas del diablo.
Para quienes no conozcáis la historia, «cuenta la leyenda —urbana— que…» a mediados del siglo XIX, en varios pueblos ingleses, tras una noche de frío invernal en la que cayó una copiosa nevada, aparecieron huellas de un solo paso en varios rincones del país. Tenían forma de pezuña, por lo que lo más lógico era que pertenecieran a algún animal, a algún rebaño… Pero ¿qué animales andan con una sola pezuña y recorren varias decenas de kilómetros en una sola noche, atravesando ríos, saltando tapias de jardines…? Se dijo que era un canguro, un globo aerostático arrastrando los cabos que lo habían sujetado… Nadie halló la solución.

Al escribir un relato, siempre se puede sacar el jugo leyendas urbanas ya existentes, como la que acabamos de contar, y darle algunas vueltas de tuerca. Por ejemplo, inventar personajes ficticios que han vivido o han creído ser testigos de ese extraño suceso, situar nuevas huellas en otros países y en otras épocas…  




6. Han de ser inquietantes.

Asustar es algo que pertenece a las novelas de terror, pero dejar un halo de misterio, invitar al lector a que encuentre explicaciones a hechos inauditos, o hacer que el nivel de surrealismo haga que se estremezca, es una característica propia de una leyenda urbana, de esas que uno cuenta entre amigos cuando es adolescente y busca un tema de conversación para impresionar a los demás.
   
7. Aprende de los maestros.

Sí, sabemos que esto no es ninguna novedad, pero nunca está de más recordarlo, porque en cuanto algo huele a narración fantástica, inquietante, terrorífica, etc. muchos piensan en Poe, en Lovecraft… Sin embargo, para conseguir ese efecto inquietante en una leyenda urbana, quizá sea  mejor incorporar algo de suspense, como hacía Hitchcock con sus películas. Como curiosidad, te diremos uno de los amigos de Lovecraft, Robert Bloch, fue quien escribió Psicosis. Si lo piensas bien, en el fondo, Psicosis se podría contar como si fuera una leyenda urbana.


¿Y tú?… ¿has pensado ya en escribir la tuya? ¿A qué esperas?


Por:  @NLutefisk




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