martes, 11 de abril de 2017

¿Cómo escribir mis pensamientos?


Este post va dirigido a un sector de escritores que está en tierra de nadie: los que quieren sacar lo que llevan dentro de su alma, sea publicado o no.


¿Quieres empezar a escribir sobre tu monólogo interno y tu percepción del mundo pero no puedes?, nosotros te daremos algunos consejos útiles para que al menos, salgas del cascarón.

Realmente hay muchísimas personas que sienten una necesidad catárquica  y terapéutica de escribir acerca de sus vivencias, de sus impresiones ante el mundo que les rodea, de su crepúsculo interior o sus opiniones ante determinados temas, pero son muy pocos los que siquiera lo intentan. Y es que no es fácil desnudarse ante uno mismo, ponerse delante del espejo bajo una luz intensa que muestre aquello que queremos ocultar, aquello que tapamos con recelo, contemplarlo y amplificarlo. No es fácil, por eso la mayoría se autocensura y ése es el primer motivo por el cual no puedes escribir.


Elimina la autocensura

Empezamos por el mayor elemento paralizante del escritor que no sale del armario.


La autocensura verdaderamente no es culpa del autor en ciernes, sino es la consecuencia de una sociedad que ha castrado su libertad de expresión y para paralizar la expresión de un individuo divergente no hace falta quemarle en la hoguera. Hay maneras mucho más sutiles de hacerlo... Se puede infundir miedo en aquel que escribe, diciéndole que si expresa sus ideas tal cual son, el escritor puede tener consecuencias, como estigmatización o ser la vergüenza de la familia entre otras idioteces. Perpetuamos la conducta del miedo.

También podemos autocensurarnos porque un día leímos algo escrito por nosotros y alguien se burló, o lo trató con desprecio o con sorna. Entonces nos dijimos que nunca más mostraríamos lo que escribiéramos, es más, llegamos a sentir que lo que escribimos es ridículo y que dejemos de hacerlo porque escribimos cosas absurdas. 

El sentido del ridículo es uno de los mayores autocensores.



Olvídate de los prejuicios propios y ajenos

Por otro lado, como obstáculo creativo nos encontramos con la negación de tener ciertas inclinaciones morales, filosóficas o políticas, además de sentimientos y pensamientos, reprimidos seguramente. Estas cosas que están resonando en ti y no aceptas. Por extensión de esta negación, lo más seguro es que no tengas ganas de levantar ningún revuelo, ni de abrir tu propia caja de Pandora, aquella de la que te avergüenzas...Pero la necesidad de escribir sigue ahí, latente y presente, aunque no puedes.

Solamente te diré dos cosas:

1. No hay nada más hermoso que un escrito hecho desde las mismas entrañas.

2. No estás sol@. Siempre habrá alguien que empatizará contigo, te comprenderá, incluso le sirvas de alivio y, ¿eso?, eso es el mayor triunfo de un escritor.

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Quieres buscar un orden


Al contrario que en los consejos que damos sobre las novelas, donde decimos que busques una estructura y un orden, aquí lo que buscamos ante un lienzo tan blanco es caos y desorden. El pensamiento es abstracto y desordenado. Sé fiel a ti mismo y escribe todo, todo lo que se te pase por la cabeza. 

Permítete durante un ratito cada día no autocensurarte. Nada de eso. Será tu momento de escribir y pensar y decir lo que te dé la gana.

Ni puñetero caso a pensamientos paralizantes como "estoy loco", o "esto es absurdo". Sólo escribe, aunque sea desordenado. Escribe lo que piensas, sin filtros. Sólo durante un rato. Por ti. Luego ya habrá tiempo para las lamentaciones, pero este es tu momento de desahogo y orden de ideas. Sácalas de tu mente sin buscar un orden, pero sácalas.


-¡Yo desistooo!
-¡Chitón!

Buscas la excelencia

Te vienen a la mente maravillas que te conmovieron de grandes escritores y esperas el momento en que estés a su nivel, pero no puedes entrenar el músculo de la escritura si nunca empiezas.


Olvídate de complejidades inútiles, palabros imposibles, olvídate de escribir para tu público objetivo, de cumplir con una extensión determinada, y del SEO. Estás ante un bloqueo y debes centrarte en desenmarañarlo.

No te preocupes por los finos detalles, porque cada cosa llega a su momento.


Comparaciones

No te ves digno. Y es que no crees que valga la pena desahogarte porque no escribes tan bonito como fulano o mengano. Ésas comparaciones, ésas... Pues bien, tú no eres ni fulano ni mengano, ni quieres serlo: tú eres quien eres, y sientes como sientes y el único que utiliza una vara de medir eres tú. Fulano y mengano escriben así de bien a base de práctica, así que en vez de compararte con nadie, escribe lo que te plazca y deja que fluya.


No quieres parecer un simple

Y por eso luego te avergüenza aquello que has escrito. Porque no has querido desnudarte de verdad y has intentado poner filigranas para tener cierto nivel. ¿Luego qué pasa? Que lo lees y te avergüenzas y quizá éso pase porque no te identificas con tu propio escrito.

Lo bueno y lo verdadero no tiene por qué ser necesariamente complejo y enrevesado.

Recuerda que lo que estamos buscando es la fluidez y el desbloqueo. No te pongas trabas innecesarias.


¡Por fin!

Ejercicios sencillos a poner en práctica:

-No hagas caso a pensamientos paralizantes, " no estoy a la altura", "se van a reír", "me van a linchar" o "¿cómo puedo estar pensando estas cosas?". Escribe sin juzgarte.


-Después de haberte explayado y haber divagado todo lo que has podido y más, empieza a quitar cosas innecesarias e incoherentes. Ha llegado el momento de dar forma a este batiburrillo de palabras.

-Cuando hayas estado un tiempo escribiendo, verás que hay cosas que te pueden llegar a gustar mucho. Subráyalas y en su momento dales profundidad. Otras ideas te parecerán un despropósito y un horror. Elimínalas, porque eso es porque seguramente no te sientas identificado con esas frases. Estamos empezando a desbrozar, que es el siguiente paso. Ordenar. Para ordenar hay que tirar cosas y cuidar las que te gustan. Ya estamos empezando a buscar la belleza en lo abrupto, y poco a poco irá apareciendo.


-Amor, tus escritos me recuerdan por qué me casé contigo...
-XD

-No pienses en lectores. No por ahora. Tú concéntrate en la obra. Piensa en lo terapéutica que es y en que estás aprendiendo. No te preocupes por el resultado final ni por la acogida del público.

-Pégale una primera pasada y elimina errores de coherencia, gramática y ortografía para verlo con mayor claridad.

-Una vez hayas eliminado muchos elementos innecesarios, relee de nuevo todo tu trabajo y empieza a refinarlo. Dale un orden.

-Cuando le hayas dado ese orden, podrás empezar a quitar palabras y muletillas que uses en exceso, y cambiar esos vocablos por sinónimos o por otras palabras que sean más bellas o más precisas.

-Léelo de nuevo y si no te provoca acritud, déjalo descansar unos días a ver qué tal reposa.

-Si una vez, macerado todo, tu escrito te provoca cierta satisfacción ya está en tu mano el probar a difundirlo, ya sea entre alguien de confianza, redes sociales, blogs o editarlo. Eso está en tu mano, tanto como querer guardarlo sin más expectativas. Has conseguido eliminar el bloqueo del escritor y lo mejor está por llegar...

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