lunes, 27 de marzo de 2017

Empieza a escribir tu libro ¡ya! (Cómo empezar)


Sí. Deja de postergarlo. Tienes un libro dentro de ti y quiere nacer. 
No temas más.


Hace un año escribí sobre el Síndrome de la hoja en blanco, algo muy común en escritores con poco hábito de escritura pero ahora te voy a dar unas cuantas pautas súper útiles para que dejes de autocensurarte y te pongas manos a la obra.

El ritual

Sería ideal que cada día reserves un rato, media hora, una hora, lo que puedas sólo para ti. Como algo casi sagrado. Será tu momento de introspección creativa.

Con tu habitación ordenada y ventilada, por supuesto, te aconsejo que enciendas una vela perfumada, prepárate un café calentito, y quizá una música neutra que te haga entrar en el estado mental de la escritura.

Fuera distracciones

Esto va seguido del ritual. Es tu momento y el de nadie más, así que silencia tu móvil o apágalo. Cierra tus redes sociales y aleja de ti cualquier elemento distractorio que te pueda perturbar y minar tu concentración. 

Estás en la elaboración de un libro y se necesita introspección y dedicación. Regálate ese tiempo para ti y de paso refréscate de todos los estímulos ante los que estamos expuestos.



Refréscate

Al igual que recomiendo que la habitación esté limpia y aireada, lo mismo aconsejo con tu cuerpo. Dúchate y siente el bienestar. Esto te hará estar más tranquil@ y seren@ y te costará menos entrar en el "modo escritor".

Si sientes que tienes la cabeza saturada, cierto agotamiento o que estás perdiendo el hilo, es mejor que salgas de tu lugar de escritura y si puede ser, de casa. Date un paseo, conversa con alguien agradable. Resetea tu cabeza.

Organízate

Este es un consejo muy eficiente. Si quieres escribir una historia, coge un cuaderno y un bolígrafo que se deslice bien y redacta la base de la historia.

Ejemplo:

Una mujer de 50 años se encuentra en una crisis existencial tras perder a sus padres con los que vivía y a los que cuidaba. Entra en depresión pero conoce a una persona que le hace de hilo conductor entre su casa y el mundo y empieza a descubrir el significado de la vida.

Más o menos. Aquí estaría la columna vertebral, pero yo te animo a que lo amplíes muchísimo más. ¿Recuerdas estas hojas llenas de números donde los unías y salía un dibujo al final? Pues sería igual. Es como poner las líneas en los números hasta tener el dibujo completo. Esquematiza la trama de principio a fin (a no ser que luego el final no sea el mismo) y ves dándole forma a través de los personajes.

Si tienes lagunas en tu historia lo primero que te recomiendo es que visualices a tus protagonistas. Coge un cuaderno y hazle una ficha descriptiva. Empieza por su edad, su nombre, su sexo, su parentesco, carácter y tics (forma de hablar, particularidades del movimiento, hábitos...) del personaje. Cosas que le den verosimilitud. Continúa. Escribe sus características físicas con mucha precisión, esto incluye hasta si tiene un lunar, cicatriz o diente roto. Sé súper exhaustivo y llena la hoja con las características de los personajes principales. A partir de este paso, tu mente funcionará de forma que relacione sus perfiles, sus maneras de ser, con otro tipo de gente. Con gente con la que se pueden relacionar. Haz también de estos personajes secundarios una ficha completa. Tu libro irá cogiendo cuerpo.


Procura imaginar los escenarios principales con nitidez, como en una película y añádelos a tu hoja. 
Por ejemplo: El teatro- Tiene cortinas de terciopelo rojas- la alfombra con algunos chicles pegados- una lámpara de araña. Y puedes ponerte un poco más poético o metafísico, describiendo sensaciones que evoque ése teatro.



Observa tu alrededor 

Desde ya vas a estar en un estado más contemplativo. Póntelo como un ejercicio, que por cierto hará que veas el mundo desde una lente más nítida.

Aguza (sí, se dice aguzar si hablamos de los sentidos, suena raro, ¿verdad?) aguza tus sentidos y disfruta de ellos. Presta atención al tacto, a las texturas. Afina tu oído y escucha a los demás con atención, también los sonidos de fondo y el del silencio. Degusta las cosas con más detenimiento. No mires, contempla. Contempla absolutamente todo. Sé consciente de todo lo que te rodea. Esto te hará amplificar tu visión del mundo y ser más descriptivo.

Lee a los grandes

Leer a los grandes te ayudará con lo de ser más descriptivo. Más preciso. La majestuosidad del lenguaje de los grandes ampliará tu léxico o te recordará palabras a las que ledas poco uso u olvidaste. No temas que se te contagie el estilo de un autor. Esto es como conversar con alguien que es un gran conversador. Se te pega. Practicas el expresarte mejor y además aprendes cosas buenas. Son todo beneficios. 

Otro de los beneficios es que los grandes han sido corregidos con mucho rigor y leerás libros con muy pocas erratas ortotipográficas y de estilo, así que tu ojo estará más entrenado para detectar estos errores.

Olvídate del juicio ajeno

Tu gran autocensor. Después la gente no es tan dura como piensas que lo será contigo. Escribe sin expectativas. Puedes escribir vomitando palabras, a lo cajón de sastre o estructuradamente, pero que la opinión de los demás no te coarte. Olvídate del reconocimiento o de ser denostado. Sé libre. Sé un escritor loco en este proceso de crear arte.

Si sigue incomodándote el juicio ajeno, tal vez te sientas más libre utilizando un pseudónimo o un alter ego. Afortunadamente las redes sociales son una gran ayuda para el segundo, ¿verdad?


Escribir es para transmitir

Si regurgitas palabras para que te tomen por erudito o, escribes por sacar un libro al mercado y poder decir que eres escritor y no te esfuerzas en escribir bien eres un impostor. Un escritor lee. Mejora. Amplía su vocabulario y lo ajusta. No te cuenta historias incoherentes, o poesías que ni siquiera él entiende, ni usará palabras excesivamente rimbombantes que no encajen en el texto. Un escritor es un narrador o un orador. Aunque su escritura tenga rasgos surrealistas o vocablos grandilocuentes debe poder entenderse. Si no te entienden, dejarán de leerte, igual que haces tú cuando intentas leer sobre física cuántica y no duras ni 30 segundos leyendo. EMPATIZA.

Imagínate las características de tu lector modelo

Y escribe en consecuencia. Franja de edad, nivel cultural, sexo, sus gustos, estatus...Y escribe para él en consecuencia. Si escribes romántica usarás unos términos muy diferentes a si escribes ciencia ficción ¿y por qué?, porque es para públicos diferentes. Debes adaptarte a tu receptor. No puedes expresarte igual con un niño de 5 años que con una cardióloga de 53. Sí puedes, pero como emisor estarás siendo impreciso y la base de un libro, más allá de su portada o su título será siempre su contenido. Cuídalo y cuida para quién va destinado.





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