miércoles, 29 de marzo de 2017

Hablemos en serio de Poesía: ¿cuánto sabes de métrica?




Versos pentasílabos, cesuras, sinalefas… Seguro que en algún momento de tu vida has estudiado la métrica en poesía y, probablemente, te hayas preguntado si merece la pena medir los versos para componer. No vamos a debatir si un poema que está limitado por una estructura métrica definida —es decir, al estilo clásico— resulta más estético o si se puede conseguir emocionar al lector, de igual manera, con el verso libre… y salvaje, una vez rotas las cadenas del formalismo prevanguardista de siglos pasados.

 Ya dedicamos un artículo a reflexionar sobre qué es poesía —o qué creemos que es—. Esta vez, simplemente queremos que desempolves tus recuerdos sobre cómo componer versos recurriendo a la métrica tradicional. Quizá te apetezca probar a usarla en tus próximos poemas. ¿Repasamos juntos?


¿Por qué los versos se miden en sílabas? ¿De dónde surge esta idea? La poesía nació como parte de la música; por tanto, contar las sílabas para que coincidieran con las notas era una forma de controlar el ritmo. 

La métrica tradicional los clasifica según el número de sílabas que tenga cada verso.

Arte menor: los de menos de 8 sílabas
Pentasílabo, versos de 5 sílabas
Hexásílabo, 6
Heptásílabo, 7
Octosílabo, 8

Arte mayor: lógicamente, mayores de 8 sílabas. 

Qué fácil, ¿verdad? Solo con añadir el prefijo numérico para inventarse tipos de estrofa ya es suficiente. Pues no. Fijaos en la forma de medir algunos versos:

Haz una pausa

A partir de 11 sílabas, se suele introducir una pequeña pausa llamada cesura. Las partes que divide la cesura se llaman hemistiquios, ¿te suena?

Si hay el mismo número de sílabas en ambos hemistiquios, estos se llamarán isostiquios. Si en uno hay más que en otro, se llamarán heterostiquios.




El verso alejandrino

Quienes tengáis mejor memoria, recordaréis el verso alejandrino, el de 14 versos.

¿Por qué se llama alejandrino, y no manolino… o paquitino? 

Según la enciclopedia británica, tiene su origen en los poemas dedicados a Alejandro Magno en la Francia medieval. Las hazañas de Alejandro Magno, antes, sirvieron como fuente de inspiración para la —muy posterior— poesía caballeresca.  
Sin embargo, existe una pequeña diferencia entre el verso alejandrino en español, que tiene una pequeña particularidad respecto al alejandrino de otras lenguas:
Mientras que en idiomas como el francés, el catalán o el inglés cada hemistiquio mide 6 sílabas; en castellano mide 7.


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Venís desde muy lejos… Mas esta lejanía, 
¿qué es para vuestra sangre, que canta sin fronteras?

Alberti, «A las Brigadas internacionales», 
recopilado en Los voluntarios de la libertad. Ed. El rompecabezas, 1996.

LAS LICENCIAS POÉTICAS
A veces nos toca hacer una serie de trucos para ajustar el número de sílabas.

La sinalefa y la dialefa
 ¿En el segundo verso de Alberti te han salido más de 14? Eso es porque no has hecho una sinalefa en «qué es». Con el recurso de la sinalefa, unimos dos o más vocales que pertenecen a distintas palabras para pronunciarlas como una sola sílaba. Si pronunciamos esas vocales separadas, sin hacer sinalefa, la licencia poética se llamará dialefa

Sinéresis y diéresis
En otras ocasiones, en una misma palabra, uniremos las vocales de un hiato para que se puedan pronunciar como una sola sílaba y no se altere la estructura del verso. Este recurso se conoce como sinéresis. Si queremos separar un diptongo usaremos el mecanismo opuesto: la diéresis.


Ahora el alma es oscura, y los ojos no hallan 
sino tiniebla en torno. Es esta la hora cierta
para hablar de la vida, la vida tan amada.

Luis Cernuda, «Noche del hombre y su demonio», 
Como quien espera el alba, Ed. Losada, 1947.




Espera, aún no hemos terminado con estos recursos métricos.

La acentuación.

Si la palabra con la que termina un hemistiquio es aguda (no necesariamente ha de llevar tilde), sumaremos una sílaba: verso oxítono

Pero si la última palabra es esdrújula se resta una sílaba. Este verso se conoce como proparoxítono.

Y si es llana, paroxítono…, nada, ni suma ni resta sílaba.


Vamos a aplicar todo lo que hemos visto a los versos de Cernuda:

Ahora el alma es oscura,           y los ojos no hallan                     
           Hemistiquio         Cesura        Hemistiquio

sino tiniebla en torno.                 Es esta la hora cierta
           Hemistiquio          Cesura        Hemistiquio         

para hablar de la vida,                la vida tan amada.
          Hemistiquio           Cesura        Hemistiquio


Podéis ver que se cumple la estructura de 7 + 7 del verso alejandrino, que está compuesto por isostiquios, que hay sinalefas, sinéresis y que las palabras que tenemos al final de cada hemistiquio son paroxítonas.




El mundo de la métrica del verso es algo más complejo que lo que os hemos presentado aquí. Hay más tipos de versos; así que si queréis saber más, os animamos a que dejéis vuestras opiniones en los comentarios.

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