jueves, 16 de marzo de 2017

6 géneros raros de novela





Es cierto que muchos subgéneros entran en el espectro de la novela fantástica, de terror o de ciencia ficción. ¿Por qué? Quizás sea porque, al ofrecer más resistencia al realismo que otros géneros narrativos, permiten que el autor tenga más espacio y comodidad para inventar y crear nuevos mundos. Algunos de estos subgéneros no son tan nuevos; más bien, las etiquetas que les ponemos hoy en día son la novedad, como veremos en algún caso. Algunas de estas etiquetas son bastante curiosas: ¿has creado un subgénero nuevo y no sabes cómo llamarlo? Aplícale la terminación «punk» y todo arreglado: cyberpunk, steampunk, mannerpunk… De hecho, esto ha saltado al terreno de la educación y desde hace unos años existe incluso el edupunk. Pero vamos ya con los 6 subgéneros raros de novela.




1. Ucronía

A pesar de tener nombre de enfermedad peligrosísima, la ucronía se basa en tomar un acontecimiento histórico y «desviarlo de su cauce», buscarle un desarrollo alternantivo. Dicho de otra manera, no es más que plantear hipótesis sobre el pasado para manejar la historia a nuestro antojo e inventar una realidad paralela. Ejemplos: 


• ¿Qué habría pasado si alguna de las más influyentes religiones monoteístas nunca hubiese existido? 


• ¿Qué habría sucedido si Cervantes hubiera muerto durante la Batalla de Lepanto y no hubiera llegado a escribir El Quijote


• ¿Y si John Lennon aún siguiera vivo y su activismo político y social hubiera ido en aumento (seguiría con Yoko Ono... o no)? 


• ¿Y si nadie hubiera derribado la avioneta de Antoine de Saint-Exupéry



2. La fantasía bangsiana


Quizás esto de bangsiana te suene a nuevo, pero lo cierto es que subgénero es más viejo que Carracuca. En este tipo de fantasía se narra la vida de los personajes en el más allá —algo así como en La divina comedia, de Dante, o el final de Don Juan, de Zorrilla, lo cual permite que haya historias en las que los protagonistas interactúen con personajes históricos ya fallecidos. Estos pueden aparecer en forma de cameo para despertar la curiosidad del lector y mantenerlo enganchado. De hecho, es bastante común que se manifiesten y den algún que otro consejo al protagonista.


La fantasía bangsiana debe su nombre al escritor John K. Bangs finales del XIX y ha servido para etiquetar un tipo de historia que ya existía desde hace años, algo tan antiguo como la propia ficción.


Al contar la historia de un personaje muerto, esto nos puede plantear algunas dudas. ¿Sería entonces una novela en la que alguien resucita una fantasía bangsiana? La respuesta no está muy clara. Técnicamente, no; ya que deja de estar muerto. Además, aunque esto no tiene por qué ser una regla, lo normal es recrear lugares que solo los muertos son capaces de habitar normalmente cielos, infiernos y purgatorios de culturas varias, vaya; de lo contrario, cualquier historia de zombies podría considerarse bangsiana, ¿no crees?


¿Y si hablamos de una historia en la que un filósofo como Aristóteles se le apareciese al protagonista para darle consejos? Si sigue estando muerto, lo es.




3. El oulipo (OUvroir de LIttérature POtentielle)


Este subgénero —o técnica, más bien— desarrollado en los años 60 del siglo XX, consiste en imponer restricciones a la narración. Por ejemplo, escribir sin usar la letra a, evitar los infinitivos, crear un texto con estructura de palíndromo —que se lea igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda—. Al autor le obliga a hacer un pequeño esfuerzo y a tirar de imaginación. En realidad, estas restricciones no son tales, puesto que suponen un campo de pruebas inmejorable para experimentar con la literatura, al menos en su aspecto formal.



4. La literatura ergódica


Es un subgénero a caballo entre la narración y la ilustración. Se basa en hacer un pequeño cuadro de cada página. No sería muy aventurado decir que, en poesía, su pariente más próximo es el caligrama. Por ejemplo, se considera literatura ergódica escribir un micro-relato en cada margen —pueden estar interconectados y formar un cuerpo independiente del texto central— o dividir la parte inferior del texto en dos párrafos bien diferenciados, de manera que cada uno plantee un final distinto. O a la inversa: crear dos principios distintos para un mismo final. Si te ha convencido el oulipo, seguro que te gustará probar con la literatura ergódica. 


Dadas sus posibilidades, quizás le dediquemos un post más desarrollado.


5. Bildungsroman


También conocido como «novela formacional», tiene como núcleo la progresión social e individual del protagonista, que pasa de ser «un paria» a madurar e incluso a gozar de reconocimiento. Algunas novelas de Dickens como Oliver Twist o David Copperfield encajarían perfectamente en la bildungsroman ¿encajaría el Lazarillo de Tormes aquí?, ¿qué pensáis?




6. Mannerpunk


Basado en la época de la Regencia Británica (primera mitad del siglo XIX), se nutre de las convenciones sociales que reflejan las novelas de Jane Austen o Henry James, y en muchos casos se les da alguna… vuelta de tuerca para adaptarlos a la mentalidad y a la corrección política del siglo XXI. 


¿Te atreves a experimentar con alguno? ¿Lo has probado ya? Cuéntanos.


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Por:  @NLutefisk

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