martes, 28 de febrero de 2017

Cómo crear subtramas


 

Aunque en otros artículos hemos tocado de refilón las subtramas, creemos que te mereces saber un poco más sobre ellas. Para quien no sepa qué significan, una subtrama es una pequeña historia que, normalmente, está ligada a la trama principal de una novela y que, comúnmente, suelen desarrollar los personajes secundarios. Para ahondar un poco más, te planteamos cuatro cuestiones que te harán reflexionar sobre las subtramas y te hablamos de sus tres categorías principales.





¿Sabes cómo manejar una subtrama?


1- Lo mejor es que no empieces a definirla hasta que lleves unas 50 páginas de trama principal; si no, desviarás demasiado pronto la atención del lector. Espera a tener un hilo argumental bien trazado y sólido, en torno al cual se puedan sostener las historias secundarias.

Por supuesto, no hay que llevar las cosas al extremo, ya que hay autores consagrados que se saltan a la torera esta técnica. Pero esto suele requerir cierto nivel de experiencia (o tener la suerte del principiante).


2- ¿Las ordenas de forma adecuada?


Cuando traces los primeros borradores de tu novela, es muy probable que las subtramas te vengan sin orden a la mente; anótalas, pero teniendo en cuenta en qué momento de la obra van a aparecer. No quieras dar demasiada información de golpe nada más comenzar. Si no tienes claro dónde ubicarlas, quizás debas eliminarlas e introducir otras que se adapten mejor al hilo principal. Recuerda revisarlas y reeditarlas para evitar agujeros argumentales. Es importante que lo hagas, para que la novela no tenga puntos débiles.


 


3- ¿Han de ser muy complejas?


Por supuesto, el nivel de complejidad dependerá de cómo quieres que afecte al desarrollo de la trama principal, pero si vas a escribir tu primera novela y nunca has planteado subtramas, vale la pena que, a no ser que tengas las cosas muy claras, estas sean sencillas. Ten en cuenta que, si a ti te ha costado no perderte en ellas, quizás al lector le suceda lo mismo a la hora de seguirlas. 



4- ¿Vale cualquier subtrama?


Sí, pero decidir qué argumentos secundarios vas a quitar y cuáles vas a eliminar también va a depender del carácter de tu novela. 


Podemos distinguir tres categorías, según su desarrollo:


Paralelos


No tienen nada que ver con el argumento principal, salvo en muy contados momentos. Es posible que ni siquiera los personajes que intervienen en ellos apenas tengan una relación directa con los protagonistas, aunque sí pueden desencadenar algún tipo de suceso que les afecte (por ejemplo, al principio o al final). Aunque en este caso el término «paralelo» no sea exacto, quizás sí sea el que mejor puede definir este tipo de tramas, aparentemente inconexas, respecto al hilo argumental que vertebra la novela.


Cruzados


Estos son las que usan con más frecuencia, no solo en las novelas, sino en cualquier tipo de ficción; desde una obra de teatro al guion de una serie de TV. Se caracterizan porque las historias de los personajes secundarios, a diferencia de lo que ocurría con las subtramas paralelas, sí repercuten directamente en el desarrollo de la trama principal, hasta el punto de que lo que empieza como una subtrama va ganando consistencia y acaba formando parte de la trama general.


De contraste


Este tipo de subtrama se da especialmente en aquellas novelas en las que el protagonista embarca en un viaje iniciático en el que aprende y evoluciona hasta llegar a algún tipo de revelación, de meta personal... Por el contrario, otro de los personajes principales experimentará un viaje en sentido inverso; es decir, a partir de una situación relativamente cómoda, sufrirá un descenso a los infiernos. Esto lo podemos ver en novelas como Anna Karenina, cuya fortuna transcurre de forma inversa a la de otro de los personajes principales: Levin. 

En este ejemplo, quizá no sería demasiado conveniente hablar de trama y subtrama, sino, más bien, de tramas a secas, ya que tanto la de Anna como la de Levin tienen, prácticamente, la misma importancia.



Sea cual sea el tipo que elijas, lo importante es que ayude a que tu historia progrese; incluso si se trata de subtramas contadas en flashbacks. Esto se aprecia claramente en novelas como El chino, de Henning Mankell, en la que somos testigos de las desventuras de los antepasados de los protagonistas (aquí, la acción ocurre en distintas épocas). 


Como conclusión, no sería muy aventurado afirmar que algunos tipos de novela se prestan más que otras a incluir subtramas. El caso de la novela romántica ilustra bastante bien este mensaje, puesto que abundan los romances entre los personajes secundarios, sin llegar a solapar los de los protagonistas.  


¿Y ahora... te atreves con las subtramas?

                                                                                                                                                                                                                                             Por:  @NLutefisk

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