miércoles, 18 de enero de 2017

Qué es realmente la SÁTIRA y cómo escribirla


Una sátira es una forma de acercar la lupa a los vicios de la sociedad y ridiculizarlos, a menudo, con el fin de solucionar una situación injusta.
Sabrás que los chistes y las viñetas sobre política son un ejemplo muy claro de sátira, ya que inciden en temas como la corrupción, el exceso de idealismo, la falta de valores éticos, la torpeza o la desidia de la clase gobernante o de la oposición… Sin embargo, a nosotros, como escritores, nos interesa saber cómo aplicar este recurso a la literatura, como hizo Jonathan Swift con Los viajes de Gulliver (porque… sabías que este libro es, en realidad, un gran sátira de la sociedad inglesa del siglo XVIII, ¿verdad?). Así que fíjate en estas 10 claves para escribir una sátira.





1- Define qué quieres satirizar.


¿Es toda una sociedad? ¿Es solo una parte?… ¿alguien con un cargo público, quizás? Puede que abarcar demasiados temas sea un poco excesivo, pero, siempre que tengas claro cuál es el objeto de tu sátira, ya puedes empezar a desarrollar el planteamiento y caricaturizar. Eso sí, te recomendamos que leas este artículo hasta el final antes de ponerte manos a la obra, claro.




2- Pregúntate qué quieres conseguir con ello.


Como sugeríamos en la introducción, uno satiriza para meter el dedo en la llaga y decir: «Eh, esto está mal. Hay que cambiar o eliminar esta situación». Si realmente no hay una premisa que apoye tu sátira, simplemente estarás escribiendo una novela o un poema (si es sátira poética) con mala leche… pero nada más. Lo normal es que, en el fondo, subyazca un mensaje positivo, algo que anime al lector a ser consciente de un vicio o de un defecto y que, quizás, no haya visto como tal hasta que tú, con tu obra, se lo has indicado.



3- Busca un contexto.

Normalmente se suelen escribir sátiras sobre acontecimientos actuales; ya que, de lo contrario, quizás tengas que dar a tus seguidores un poco de información, así como de contexto histórico y geográfico, durante la promoción de tu libro. ¡Pero solo un poco! Si te pasas, será como si tuvieras que explicar un chiste, con lo cual la sátira perderá todo su misterio. Recuerda que en ocasiones es mejor sugerir que ser demasiado explícito. 



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4- Cuidado con la escatología


Recurrir a pasajes donde abunde la escatología puede funcionar, pero te recomendamos que no abuses. Es un recurso demasiado facilón. Conviene que distingas una sátira de una ópera bufa o de un chiste de patio de colegio. 


5- Resalta los rasgos 

No temas acentuar todo aquello que veas digno de ser exagerado; tú decides el grado de esperpento al que quieres llegar. No nos referimos necesariamente a la apariencia de los personajes creados a partir de gente real, sino más bien a lo delirante de las situaciones que vas a plantear. Esto se ve muy bien, por ejemplo, en El proceso, de Kafka, un relato en el que el surrealismo se nutre del caótico y laberíntico funcionariado de la Hungría de finales del siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, la intención de Kafka era, en realidad, reflejar la angustia existencial del ser humano. 




6- Establece equivalencias claras entre tu ficción y el mundo real.

Para que tu obra sea una verdadera sátira, es conveniente que te bases en situaciones reales —sí, como esas películas de sobremesa «basadas en hechos reales», pero con un objeto distinto y con gracia—. Se trata de que, cuando te pregunten sobre tu libro, puedas decir: «Mi personaje tiene rasgos de tal político —por ejemplo— y tal otro. Esta situación es una parodia de tal suceso, que tuvo lugar en tal sitio o simboliza tal cosa».



7- Documéntate.


Como suele ocurrir en la novela histórica o en la novela negra, una buena labor de documentación es algo básico. ¿Por qué? Porque si vas a exagerar un tema tomado de la realidad —al hilo de lo que hemos dicho en el punto anterior— qué menos que atesores información y no hagas una sátira sobre un hecho que has entendido mal; con lo cual, tu libro estaría basado en algo que has interpretando erróneamente. ¿Y cuál es el resultado? Ya lo conoces: que te arriesgas a que el lector no entienda tu —fallida—sátira.




8- Apunta a un tipo de lector concreto.


Si en otros géneros es vital, aquí no lo es menos. No es necesario que te dirijas a un lector demasiado culto o con una mente brillante para que entienda tu obra. Aquí lo importante es que el lector sepa sobre qué estás satirizando y por qué. Si nadie reconoce tu sátira como tal porque no la entiende, está condenada a fracasar.



9- Usa la ironía.


Ironizar y satirizar no son una misma cosa. La ironía no busca herir necesariamente, pero la sátira sí. Es como una inyección: duele, pero va a resultar necesaria para curarse —en este caso, de los vicios y defectos sociales que hemos mencionado antes—.



10- Define tu estilo.


Solo tú decides si quieres ser sutil, si quieres usar un humor clásico, fino, mordaz, bruto... Haz de tu estilo satírico una marca que te represente.


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Por:  @NLutefisk

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