lunes, 28 de noviembre de 2016

Cómo escribir ciencia ficción



Hemos hablado de varios tipos de novelas: de terror, romántica, fantástica, erótica, negra, histórica, de espionaje. Así que ya iba siendo hora de que le tocara a uno de los géneros que cuenta con más adeptos en todo el mundo: la ciencia ficción. 

Desde mediados del siglo XX, esta se ha ramificado de una manera tan rápida y tan bestial que es prácticamente imposible estar atento a todas las novedades editoriales que cada día va pariendo este género. Como sabrás, los temas que abarca la ciencia ficción son de lo más variopinto: viajes en el tiempo, civilizaciones interestelares, descubrimientos científicos que vuelven a la Humanidad del revés, mundos futuros, sociedades postapocalípticas, universos paralelos… para colmo, estas novelas se retroalimentan del cine, los videojuegos, los cómics, etc. Sin embargo, y aunque no lo creas, muchas obras comparten rasgos comunes, aunque sus argumentos no tengan nada que ver unos con otros. Hoy te revelamos cuáles son los 3 pilares en los que se asientan las novelas de ciencia ficción.

1-    La suspensión de la incredulidad

Quédate con esta expresión, porque, aunque se puede utilizar en cualquier género, al escribir ciencia ficción y fantasía es aún más importante saber qué es. Se trata de que el lector acepte las normas que el escritor propone en su obra, por mucho que esta se aleje de la realidad. Para entendernos, ha de seguirle el juego.

Por ejemplo, si escribes una novela de ciencia ficción en la que una nave es capaz de atravesar un agujero negro y salir indemne, sin que la presión la espachurre y con la tripulación vivita y coleando, se supone que tus lectores van a aceptar esta idea porque lo que les interesa es la historia que les estás contando, aunque el contexto no sea nada realista.

Has de procurar mantener un equilibrio entre lo que es creíble y lo que no lo es, ya que,  para que no decaiga la suspensión de la incredulidad —es decir, para que el lector acepte «tragarse» el argumento— debes calcular hasta qué punto está dispuesto a saltarse las barreras de la lógica, la física, etc. que vas a romper en tu novela.


2-    Las hipótesis tomadas desde nuestra perspectiva

Al escribir ciencia ficción, partimos, aunque sea de forma inconsciente, de nuestra propia realidad para plantear una hipótesis sobre la que asentar nuestra obra. Dicho de otra forma, casi todas las obras de ciencia ficción parten de la siguiente pregunta: ¿Qué ocurriría si…? 


(por ejemplo)

· los simios tomaran la Tierra (El planeta de los simios)?
· leer fuera delito (Farenheit 451º)?
· un ordenador tomara conciencia de sí mismo (2001, una odisea del espacio)?
· colonizar y habitar otros planetas fuera algo común (Crónicas marcianas)?
· hubiera invasiones alienígenas (La guerra de los mundos)?
· las civilizaciones alienígenas existieran y algunas de ellas entraran en conflicto (Guía del autoestopista galáctico)?

Toda obra de ciencia ficción toma algo de nuestra propia realidad, de nuestro entorno, aunque se trate de algo mínimo. Por ejemplo: valores sociales, luchas por el poder, leyes… y, en definitiva, cualquier artificio que sirva como alegoría para reflejar el comportamiento humano.

Paralelamente, existe algo parecido en la novela histórica con un recurso llamado historia contrafactual, que en el mundo del cómic y en las series se conoce como what if…? (¿Y si…?), solo que aquí las hipótesis se aplican a desarrollos paralelos o alternativos de hechos históricos. Por ejemplo: ¿y si Franco no hubiese ganado la Guerra Civil?, o… ¿y si la Biblioteca de Alejandría se hubiese mantenido intacta hasta nuestros días?





3-    Repetición y recreación de elementos recurrentes

Los autores de ciencia ficción inspiran a muchos lectores que acaban convirtiéndose en escritores y que, más tarde, se animarán a recrear elementos de las obras del autor original. Sí, también sabemos que esto ocurre en otros géneros, pero quizás no a una escala tan mayúscula como en este terreno.

Veamos tres de los elementos más característicos, solo por citar algunos:

Cyborgs

Hace tiempo que los híbridos de carne, hueso y silicio protagonizan novelas de ciencia ficción. El boom estalló con los famosos replicantes de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Blade Runner).  A partir del mundo por creado por Philip K. Dick, la escritora Rosa Montero, por ejemplo, creó a la detective replicante Bruna Husky, cuyas andanzas se cuentan en más de volumen.



Viajes interdimensionales

Teletransportadores, portales interdimensionales… hace ya alrededor de un siglo que comenzaron a aparecer novelas que referían esta posibilidad de viajar sin soportar atascos. Sin embargo, no sería hasta finales del siglo XX que esta tecnología ficticia empezó a ganar popularidad y a ser usada en novelas, series, etc.





Drogas


Las drogas de uso recreativo también tienen sus precedentes en la ciencia ficción. Sin ir más lejos, en Metrópolis encontramos el Maohi, y en Un mundo feliz, de Aldous Huxley, una novela algo posterior, el Soma. Otra de las drogas más famosas en este terreno es la Melange, la famosa especia de la saga Dune.
     


Normalmente se recurre a los lugares comunes y a los clichés porque
no siempre es fácil introducir elementos nuevos, a pesar de las posibilidades que un género como este ofrece.

Lo cierto es que la ciencia ficción es uno de los géneros literarios más explotados, y pese a ello, todavía sigue mostrando signos de vitalidad, ya que sus seguidores se cuentan por millones.


Si quieres leer curiosidades sobre escritores y drogas, clica aquí.

Por:  @NLutefisk


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