martes, 4 de octubre de 2016

Idea, premisa, argumento e historia. (Fundamental para tu novela)



¿Es lo mismo una idea que una premisa?, ¿y un argumento que una historia? A menudo, en literatura, solemos confundir muchos términos como estos. A simple vista, no parece muy importante tenerlos en cuenta, ¿verdad? Pensarás: «¿Qué más me da llamar a una cosa argumento o historia? Lo importante es que pueda escribir sobre lo que tengo en mente y que llegue a los lectores». En realidad, saber diferenciar entre idea, premisa, argumento e historia te guiará a la hora de escribir tu novela.




Idea

Es el chispazo, el momento de inspiración fortuito que te ha alertado de que, si eres constante, puedes desarrollar tu próxima novela a partir de ese punto concreto. Será algo así como la locomotora de un tren, que lleva la fuerza para andar por sí sola.

Ejemplo:

Una bibliotecaria busca vengarse de un clan mafioso.

 




Premisa

Es el mensaje que subyace, como un ruido de fondo, a lo largo de todo el libro. Son los cimientos sobre los que pivota tu obra; así que estas serán las vías por las que transite la locomotora. Nunca puede apartarse de ellas. Y solo puede haber una, una sola, que vertebre la acción principal; de lo contrario, puede que el lector no sepa cuál es el sentido de tu obra o qué mensaje quieres transmitirle.

Por si aún no lo ves claro, te diremos que muchas están fundamentadas en moralejas, clichés o verdades universales.

Ejemplo:

La venganza es inútil y no sustituye a la justicia.




Argumento

Es la forma de traducir la idea en conflictos narrativos concretos. De modo que aparecerán problemas que los protagonistas han de resolver. Y, como en los vagones de un tren, siempre ha de haber una conexión entre unos y otros, una causa y un efecto.

   Ejemplo:

Una bibliotecaria busca vengar a su marido, fallecido a mano de unos sicarios, matando al capo de la mafia a la que estos pertenecen. Para ello, cuenta con el apoyo y el entrenamiento de un clan rival, pero para ganarse su confianza tendrá que enfrentarse a unas pruebas muy duras.



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La historia

Para definirla, podríamos aplicarle todo lo que hemos dicho en el punto anterior. Todo… salvo un «pequeño detalle»: a diferencia del argumento, la historia no tiene por qué interconectar unos pasajes con otros. Aquí no ha de haber un principio causa-efecto.

Así que hay novelas que no tienen argumento, debido a que sus puntos fuertes pueden ser la descripción, la mera sucesión de hechos aislados, etc. 

Sin embargo, se puede dar una historia sin argumento, pero no un argumento sin historia, pues, para hilvanar unos sucesos con otros, se necesita precisamente eso: sucesos, hechos. ¿O acaso se puede tejer un jersey de lana.… sin lana?



Por:  @NLutefisk

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2 comentarios:

  1. Saludos. Excelente post, muy informativo.
    Si no les molesta lo compartiré por mi twitter.
    Ahora, si me disculpan, seguiré vagando por su blog.
    Un abrazo.

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  2. Gracias a ti por compartirlo. Nos alegra mucho que te guste.

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