lunes, 19 de septiembre de 2016

7 fallos típicos al escribir series



Triunfan las series, no solo en TV, sino también en literatura. El escritor de hoy sabe que «filetear» una historia e ir colocando cada parte en un libro distinto es una buena forma de conquistar al público. Esto no es algo nuevo. Mucho antes de que los autores de bestsellers de hoy, como J. K. Rowling o George R. R. Martin, descubrieran la sopa de ajo con las series de libros, escritores como Benito Pérez Galdós, con los Episodios nacionales, ya usaban este recurso para enganchar lectores. Pero hoy no vamos a fijarnos en los beneficios de vender libros a modo de sagas; no directamente, al menos. Vamos a centrarnos en cómo evitar 7 fallos típicos al escribir series literarias.



De un volumen a otro, puede que encontremos falta de lógica en el argumento, saltos temporales inesperados, árboles genealógicos imposibles, personajes que cambian de gustos o de habilidades sin a venir a cuento... ¿Te suena? Si lo tuyo es leer sagas literarias, seguro que más de una vez te habrás percatado de estos fallos.  Así que, como escritor, no caigas en los mismos errores y...   


1-    No estires demasiado una idea

¿Hace falta decir más? Se dice que lo poco gusta y lo mucho cansa. Al menos, esto debió de pensar Suzanne Collins mientras escribía Los juegos del hambre (si no has leído esta saga, cuidado con los spoilers), en donde ponía a luchar por la supervivencia a unos adolescentes, cuales gladiadores, en una especie de macrorreality hiperrealista. La idea funcionó bien en la primera parte; así que… ¿por qué no repetirla en la segunda? Y así lo hizo: en la segunda mitad del libro de Los juegos del hambre: en llamas volvíamos a encontrarnos con la misma situación; solo que, esta vez, la mayoría de participantes eran algo más talluditos. Viendo lo arriesgado de estirar demasiado el concepto de lucha por la supervivencia como espectáculo, en la tercera parte, Los juegos del hambre: Sinsajo, Collins prescindió totalmente de este esquema. Esto demuestra que las sagas no pueden depender exclusivamente de la idea original, que no se debe repetir un mismo patrón, porque hasta el público más entusiasta se cansa de lo repetitivo.




2-    No «resucites» personajes cuando ya no tengan nada que decir

Supongamos que has escrito una trilogía, una con variedad de subtramas, ideas, etc. Y como ha funcionado tan bien, pasado un tiempo, decides volver a reunir a los personajes que te dieron cierto éxito como escritor y ponerte manos a la obra con una nueva entrega. Pero te encuentras con un problema: no sabes qué hacer con los protagonistas. ¿En qué contexto los vas a introducir ahora? Ya no se te ocurren ideas para ellos. Pregúntate lo siguiente: ¿tiene sentido resucitarlos? Deja de retorcer tensiones sexuales no resueltas entre grupos de solterones, follamigos y demás, haz que tus detectives se jubilen de una vez (sobre todo si se siguen columpiando en los eternos clichés de la novela negra) y permite que tus vampiros duerman ya tranquilos eternamente. En definitiva, cambia de género, de personajes… porque, si no sabes cómo continuar, no tiene sentido volver a explotar algo que funcionó en su día. A pesar de que se queden sin ideas, muchos escritores retoman sus viejos personajes en nuevas entregas porque, con ellos, se sienten cómodos, porque ya les han creado una personalidad creada y, en parte, esto les facilita la tarea. Si eres de estos, recuerda que una cosa es que tú te sientas cómodo con tus personajes y otra cosa es que lo hagan los lectores. Y, ante todo, cuidado, porque es en este punto cuando pueden empezar a lloverte las críticas del estilo «tal autor se está copiando a sí mismo».




3-    No pases de las subtramas

¿Has leído alguna vez una novela en la que el autor ha abierto una línea argumental con algunos personajes secundarios es decir, una subtrama—, pero la historia termina sin que esa línea tenga final? Si esto ocurre con un solo libro, imagínate la de subtramas inconclusas que se pueden dar en toda una serie. Por eso es conveniente que revises muy bien los volúmenes anteriores que has escrito. Sabemos que seguir la historia de unos personajes secundarios durante, por ejemplo, 10 volúmenes puede ser complicado; pero, por suerte, hoy en día contamos con un software para escritores que nos puede ayudar seguir la pista de estos personajes a través de toda una saga.



4-    Las incongruencias en el tiempo

Hay que tener muchísimo cuidado con la cronología de una serie. Asegúrate de que no haya incongruencias en el timeline y pregúntate cuánto tiempo pasa entre tu primero libro y el más reciente (no el que has tardado en escribirlo, sino el que enmarca la acción). Si pasan varios años, asegúrate de que envejecen todos los personajes (parece una tontería, pero hay escritores que, sin querer, se dejan algún personaje anclado en la misma edad), de que su personalidad va evolucionando… o degradándose…  a no ser que estos sean eternamente jóvenes, vivan en el espacio o tengan alguna cualidad que les haga ser atemporales. 


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Por otra parte, dependiendo de lo realista que sea tu obra, cerciórate de no mezclar los avances técnicos, acontecimientos históricos, modas, etc. o cualquier tipo de elemento que te pueda ayudar a enmarcar la acción en una época determinada.





5-    Deja tramas sin resolver

Aunque tus historias sean autoconclusivas, quizás sea buena idea dejar cabos sueltos, que atarás en los siguientes libros. Esto ayudará a despertar la curiosidad del lector de cara a nuevas entregas.






6-    No te limites a un solo tipo de conflicto narrativo

Ya te hablamos de ellos hace tiempo. Aprovecha la extensión de tu obra para manejarlos a tu gusto, lo cual dará mayor variedad y riqueza argumental a tu serie. Si te limitas al típico enfrentamiento protagonista / antagonista, tu obra va a dejar mucho que desear. Y tú no quieres que tu obra sea una más del montón, ¿verdad?





7-    No pases de la coherencia

Si has decidido recrear mundos ficticios propios de la ciencia ficción y de la fantasía, debes llevar especial cuidado por mantener la coherencia en aquellos elementos que inventes. ¿Qué queremos decir con esto? Que si, por ejemplo, en tu primera novela la acción transcurre en un planeta con dos soles y los días duran 6 días terrestres, no olvides este «detalle» en la tercera entrega y de repente solo aparezca un sol y los días duren 24 horas, así, por las buenas (estos deslices se dan taaan a menudo…).




En definitiva, antes de continuar una saga con una nuevo entrega, repasa los primeros volúmenes de tus series, sírvete, como decíamos antes, del software del que disponemos hoy para estas cosas, y, por supuesto, acuérdate de los lectores beta, que siempre te pueden echar una mano en tu carrera como escritor.






Por:  @NLutefisk

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