martes, 13 de septiembre de 2016

5 reglas de oro para escribir novela erótica


Hoy recogemos algunas ideas que ya vimos en un post anterior sobre la literatura erótica (os dejamos el link abajo), las resumimos y añadimos algunas más. Y no, no es porque nos hayamos quedado sin ideas, sino porque, dada la falta de originalidad que suele acompañar últimamente a este género, creemos que es necesario refrescar artículos como estos de vez en cuando. 

Autores de novela erótica: ¡dejad ya de seguir la estela de 50 sombras de Grey y fijaos en estas 5 reglas de oro para escribir novela erótica! Please, pleaaseee.




1-    Evita los eufemismos


¡Fuera tabúes! Está bien que uses sinónimos, pero procura que estos no sean un obstáculo que te impida escribir con propiedad: coño, polla, follar, paja… son palabras que usamos a diario. No te pases de educado y no sufras por omitirlas. Úsalas con naturalidad; de lo contrario, si recurres constantemente al circunloquio y al eufemismo, los pasajes eróticos de tu novela parecerán forzados, e incluso ridículos.





2-    Despierta los 5 sentidos del lector

No se trata de hacer que tus lectores le den un lametón a una página para ver si esta salada o de que dejen caer el libro al suelo para saber cómo suena. Se trata de que escribas sobre olores que exciten, de que «dibujes» imágenes sensuales que puedan visualizar mentalmente o de que hables de cálidos susurros que les pongan a mil por hora… Así que, antes de jugar con la sexualidad de los lectores, juega con sus emociones. Se trata de que estas sean realistas, de que despierten sensaciones, recuerdos… cualquier cosa que prepare el terreno para excitarles. 




3-   Pero procura que el argumento sea algo más que una excusa para excitar

¿Estás escribiendo una novela erótica o un guion de peli porno, de esos que cabrían en un papel de fumar? Todos sabemos cómo funciona la mecánica del sexo, pero, como decíamos en el post de literatura de terror, donde aclarábamos que tu obra no tenía que ser un mero vehículo para asustar a los lectores, aquí te proponemos algo parecido: no te limites a excitarles. Ofréceles una historia, ofréceles algo más que una serie de polvos (ehem, “literariamente hablando”, claro).  Y recuerda que, si no hay conflictos narrativos sólidos en tu novela, o si los personajes no han seguido un arco de transformación ciertamente definido, esta seguramente se hundirá.

Un ejemplo claro de novela erótica en la que el sexo es importante, pero sin que llegue a solapar el argumento o el drama personal de cada personaje, lo puedes encontrar en Sigilo, de nuestra blogger y community manager Cristina Valero (¿aún no lo has leído?, ya tardas)
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4-    Habla de cuerpos "realistas"

Todos los personajes que aparezcan en una novela erótica deben ser perfectos, guapos, altos, de mirada penetrante y labios carnosos… Es broma. No tienen por qué ser así; es más, puede que, de entrada, parezcan artificiales —aunque esto depende de la capacidad de introspección que, como autor, tengas para dotarlos de profundidad—. Lo cierto es que el problema no es que sean feos o guapos, sino que de, un tiempo a esta parte, las novelas eróticas y románticas se han llenado de personajes más próximos a los modelos y a los actores porno que a la gente que no vive de lucir su físico. Por supuesto que un personaje bello llama la atención, ¿qué duda cabe? Pero lo que hace que una novela erótica tenga éxito no es que los protagonistas parezcan supermodelos, sino que la dinámica que exista en sus relaciones sea lo suficientemente original como para enganchar, y eso se puede conseguir diseñando personajes que se parezcan a la gente “normal”, gente como con la que nos cruzamos en la calle cada día;  así que, si eres uno de los millones de autores que se han dado el batacazo editorial por intentar seguir la estela del todopoderoso Mr. Gray, es mejor que tengas presente este punto en tu próxima novela erótica y te preguntes si, quizás, te convenga dar un toque más realista a tus personajes y hacerlos más cercanos, más terrenales.




5-    Busca la originalidad

«Menuda noticia. Para eso no me hacía falta meterme en este blog», dirás. Quizá te ayude a reflexionar sobre ello el hecho de que un sinfín de novelas eróticas estén protagonizadas por parejas heterosexuales de entre 20 y 55, de clase media y de raza blanca (al menos, uno de los dos). ¿Entiendes ahora a qué nos referimos cuando hablamos de buscar la originalidad? Sucede que, casi sin darnos cuenta, tendemos a trasladar la monogamia heterosexual a la ficción erótica, el terreno que precisamente debería definirse por permitirnos escribir sobre fantasías sexuales sin etiquetas ni convenciones. Así pues, si tu novela describe de una forma muy visual las relaciones sexuales entre una pareja hetero, lo más probable es que sea considerada directamente como novela erótica, sin más ni más; en cambio, si la pareja sobre la que escribes es homosexual, tu novela será considerada directamente como LGTB, más que como literatura erótica, nos guste o no (¿para eso hemos cambiado de siglo y de milenio?). 




Por tanto, la literatura erótica no es solo un vehículo para excitar y entretener a los lectores, sino que también sirve para romper convenciones sociales. ¡Aprovecha esta ventaja!


Si quieres leer más, clica aquí La literatura erótica 4 Consejos, 4 ejemplos


Por:  @NLutefisk

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4 comentarios:

  1. Hola, Mac Aravan. Si estás interesado,puedes escribirnos a info@luhueditorial.com y pedir información. Estaremos encantados de atenderte.

    Un saludo.

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  2. https://drive.google.com/file/d/0B8zFBihYXWlKRWlPZm9kcklYVVE/view?usp=drivesdk

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