sábado, 29 de abril de 2017

Tipos de comillas: ¿cuáles y cómo las he de usar?



Si pensabas que habíamos terminado con las comillas..., te habías equivocado. En este post veremos que existen 3 tipos:

· Simples: '   '.

· Inglesas: "   ". Muchas gente lo sabe pero, aun así, os recordamos que aparecen al pulsar Mayúsculas 2 (cuando uno gesticula con los dedos, suele reproducir éstas).

· Angulares, también llamadas latinas o españolas: «   ». En principio, sólo existen en español. No las busques en el teclado porque no las encontrarás a primera vista. Para conseguirlas debes pulsar Alt 174 en el teclado numérico de la derecha. Prueba a hacerlo y... ¡oh, magia! Han aparecido las de apertura. ¿Y para cerrar? Pues Alt 175. Recuerda mantener pulsado Alt mientras tecleas los números, si no, no aparecerán). 

Para Mac...

 Shift Alt {  para abrir  

y Shift Alt } para cerrar.

Ahora que ya las conocemos, ¿cuáles hemos de utilizar? ¿Da lo mismo usar unas que otras?

No hay una norma explícita y severa al respecto, pero la RAE recomienda usar las angularesUna de las razones puede ser la siguiente:

 Imagina que vas a escribir un texto en el que quieres entrecomillar varios elementos por distintos motivos. Fíjate en siguiente ejemplo.


COMILLAS SIMPLES
En este post vamos a explicar, por fin, cuándo has de usar las comillas. Añadimos un par de ejemplos en cada caso.

 
 Dice mi vecino:

Creo que me gusta un poquito más Nessun Dorma, del Turandot de Puccini, pero sólo un poco más que lo que acabas de perpetrar con el violín.


Quieres entrecomillar:

a) la frase de parte a parte, ya que vas a reproducir lo que dijo tu vecino.

b) un poquito más, al darle un toque irónico al mensaje.

c) Nessun Dorma, porque estás hablando de una pieza musical concreta de una obra que aparece mencionada.

¿Cómo lo hacemos? ¿Ponemos el mismo tipo de comillas en todos los casos? Veamos que sucedería si lo hiciéramos así.

Dice mi vecino:

 "Creo que me gusta "un poquito más "Nessun Dorma", del Turandot de Puccini, pero sólo un poco más" que lo que acabas de perpetrar con el violín".

Esto es un lío de co... millas. ¿Cuándo empiezan unas y cuándo otras? Para no confundir al lector, usa las angulares, ya que éstas tienen el poder de englobar a las inglesas, del mismo modo que las inglesas puden abarcar las simples. Tómalo como un juego de matrioskas rusas.

Por tanto, la solución sería la siguiente.

Dice mi vecino:

 «Creo que me gusta "un poquito más 'Nessun Dorma', del Turandot de Puccini, pero sólo un poco más" que lo que acabas de perpetrar con el violín».

A decir verdad, es difícil que se dé una situación así, pero no por ello imposible. Para evitar malos tragos, es mejor que nos curemos en salud y usemos las angulares (por lo que pueda suceder). En cualquier caso, no salgas del aprieto poniéndolo todo en cursiva, solución rápida pero incorrecta y chapucera.

Y para acabar, si eres una persona observadora, te habrás fijado en que en algunos de los posts anteriores hemos usado las comillas inglesas. A partir de ahora usaremos más las angulares, para que te familiarices con ellas.


· Al hablar de las partes de una obra; es decir, capítulos, poemas, artículos...

Me encanta "Proyecto de un beso", incluido en el poemario El último hombre, que escribió Leopoldo María Panero.

¿Cómo vas con La práctica del caos? ¿Has llegado ya al capítulo de "El momento de Smiley"?


· De modo similar, cuando hablamos de canciones, piezas musicales... pero sólo si aparecen como parte de una obra. 


 "La danza de los caballeros", que compuso Prokofiev para el ballet de Romeo y Julieta, es bastante conocida.
De todas las canciones de Bowie, mi favorita es "Starman", de The raise and fall of Ziggy Stardust.


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· Para dar un matiz irónico a aquello que queremos expresar.

Así que no sólo te has llevado mi coche sino que, encima, le has dado un "golpecito de nada".

¿Que si me ha dolido el guantazo? No... "sólo un poco". Lo de escupir muelas lo hago a menudo... por hobby.

· Para introducir la reflexión directa de un personaje, como avanzábamos en el post de los 5 consejos gramaticales.

"¿De dónde ha salido tanto paranoico?", pensó María Satanasa Malkovich Quiñones.

"Si salgo por la puerta principal me coserán a tiros, pero si salgo por la de atrás caeré en un agujero negro de gusano del que duda que salga vivo. ¿Qué hago?", dudaba Antoine Brannigan Forlasa.




· Y por último, para resaltar aquellas palabras en las que, por deseo propio, queremos que se fijen los lectores.

Si quedamos a las cinco de la mañana en la puerta del mercado para ir a cazar gamusinos, quedamos "a las cinco" y no "a las cinco y media" o "a las seis". Vaya tropa. 

¿Que si vamos este sábado a la playa? "Ya veremos". Según como os portéis.


Otra parte muy importante es CUÁNDO NO HAY QUE USAR COMILLAS:




La tierra sin ley de las comillas: en tierras movedizas.


Seguimos con los artículos acerca de cuándo NO se debe entrecomillar.

Sucede que muchos escritores tienden a poner entre comillas nombres de locales y marcas en general (de bebida, coches...). ¿Por qué? No es necesario. Hemos de tomar estos nombres como si fueran nombres propios.


De manera que si nunca escribiríamos cosas del tipo..

Han encontrado a "Pepito Jiménez" corriendo desnudo por la AP-7 

... tampoco deberíamos escribir algo como... 

Han abierto un "McDonald's" cerca de mi casa. 

...o...

¿Por qué hay un bote de "Nocilla" en mi caja de herramientas?

Lo correcto es escribir:

Han encontrado a Pepito Jiménez corriendo desnudo por la AP-7.

Han abierto un McDonald's cerca de mi casa. 

¿Por qué hay un bote de Nocilla en mi caja de herramientas?




Tampoco se entrecomillan los motes, alias o sobrenombres. Evita escribir cosas como éstas:

¿Por qué en todas las pandillas de adolescentes hay alguien al que llaman el "Chino"?

Quiero regalarle a mi suegra un disco de María Pavón, "La niña de los peines".

Íbamos andando por la calle y de repente nos topamos con el "Mono" Burgos.


Así que escribiríamos:  

¿Por qué en todas las pandillas de adolescentes hay alguien al que llaman el Chino?

Quiero regalarle a mi suegra un disco de María Pavón, La niña de los peines.



Íbamos andando por la calle y de repente nos topamos con el Mono Burgos.




La tierra sin ley de las comillas

Muchos escritores se meten en verdaderos laberintos a la hora de utilizar las comillas. Es cierto que tienen varios usos y que no siempre sabemos cuándo hemos de usar éstas y cuándo la cursiva. Así que procuraremos ir despacio y con buena letra en este asunto.


Hay quien cree oportuno entrecomillar todos los diálogos que se dan entre los personajes de una obra. 

—"Ayúdame. Me he quedado atrapado en una puerta giratoria". 

—"Te ayudaría, pero... deja de dar vueltas".

Ahora imagina una o dos páginas en las que sólo hay diálogos entrecomillados, como los que acabas de ver. ¿No crees que la lectura de un texto con tanta comilla resultaría farragosa? A no ser que de verdad quieras imprimirle algo de carácter a tu obra, que intentes experimentar con ella y que sepas cómo hacerlo sin que el lector se empache —como hizo José Saramago en La caverna, por ejemplo, en la que no usaba rayas de diálogo al hacer hablar a sus personajes te recomendamos que prescindas de las comillas.

A continuación te mostramos varios ejemplos de cómo construir un diálogo. Simplemente has de olvidarte de las comillas y la cursiva y poner la raya (recuerda que lo conseguíamos manteniendo pulsada la tecla Alt Gr y el símbolo - que se encuentra en el teclado numérico, a la derecha y en Mac con Alt, Shift y -). Es muy sencillo. 

Fíjate en estos dos diálogos:

¡Hola! ¿Qué tal esos ánimos?

—Bueno... Bebo para olvidar que fumo como un carretero, fumo para olvidar que como con ansiedad, y como con ansiedad para olvidar que bebo. Aparte de eso, soy feliz. 

Ya veo. Eres la alegría personificada, amigo. 


 —Así que no has abierto el regalo que hemos comprado para tu hermana.

—¿Muñeca?, ¿qué muñeca? 

Entonces, ¿no hay ninguna ocasión en la que podamos escribir diálogos y comillas? Lo cierto es que sí, como cuando estamos parafraseando a alguien (a modo de burla, por ejemplo). Presta atención al siguiente caso:  

Tengo un dilema: quiero ir de vacaciones a Saint Tropez, pero no sé si coger el Porsche 911 de papá o el Lamborghini Diablo de mamá. 

"Tengo un dilema", "tengo un dilema"... ¡Ña, ña, ña, ña ,ña...! ¡Maldito pijo!*

 *Paradójicamente, en este blog solemos destacar los ejemplos poniéndolos en cursiva, pero sólo con el único fin de destacarlos sobre el resto del texto. Así que, para no confundir al lector, en este artículo hemos prescindido de la cursiva en ellos.

Hasta ahora nos hemos fijado en las comillas y su affaire imposible con los diálogos, pero... ¿qué ocurre cuando un personaje habla de forma aislada para hacer algún comentario o para expresar alguna objeción, por ejemplo? En este caso, como ya no estamos en una conversación, sí se permite entrecomillar sin necesidad de recurrir a la raya. 





Observa:  

Por la mañana estoy de dependiente en una tienda de ropa, Primavershka, pero desde hace un año, por las tardes, trabajo a media jornada como esbirro del diabólico Dr. Otto von Telefunken-Fückerheimmer de la O. Mi vida es mucho más emocionante desde entonces. Todos los domingos, a eso de las seis de la tarde, nos dice:  "Ha llegado la hora de adueñarnos del planeta. ¡Bwa, ja, ja, ja, ja, ja! ". Y salimos a conquistar el mundo con algún ingenio mortífero de los suyos. Pero como es tan rácano y compra el material armamentístico de páginas de segunda mano de Internet, siempre fracasamos ante el héroe de turno y acabamos volviendo con el rabo entre las piernas a nuestro laboratorio secreto.

Como habrás comprobado, al entrecomillar e incluir la indicación del personaje del párrafo, no cortamos el texto en dos y, por tanto, logramos dar un mayor efecto de cohesión.



Muchos escritores se meten en verdaderos laberintos a la hora de utilizar las comillas. Es cierto que tienen varios usos y que no siempre sabemos cuándo hemos de usar éstas y cuándo la cursiva. Así que procuraremos ir despacio y con buena letra en este asunto.





Para empezar, os diremos cuándo NO hay que usarlas:

Hay quien cree oportuno entrecomillar todos los diálogos que se dan entre los personajes de una obra. 

—"Ayúdame. Me he quedado atrapado en una puerta giratoria". 

—"Te ayudaría, pero... deja de dar vueltas".

Ahora imagina una o dos páginas en las que sólo hay diálogos entrecomillados, como los que acabas de ver. ¿No crees que la lectura de un texto con tanta comilla resultaría farragosa? A no ser que de verdad quieras imprimirle algo de carácter a tu obra, que intentes experimentar con ella y que sepas cómo hacerlo sin que el lector se empache —como hizo José Saramago en La caverna, por ejemplo, en la que no usaba rayas de diálogo al hacer hablar a sus personajes te recomendamos que prescindas de las comillas.

Por:  @NLutefisk


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