lunes, 18 de julio de 2016

Cómo construir flashbacks para tu novela



El flashback o analepsis trata de recrear una escena del pasado para aportar información sobre un personaje o sobre una situación actual en un relato. Es un recurso que se utiliza mucho en narrativa, sobre todo para dar ciertos golpes de efecto a la trama. Con el flashback alternamos pasado y presente en nuestra novela, pero… ¿da buen resultado siempre? Por supuesto que no.
Un flashback que no transmita la información necesaria para entender el desarrollo de la trama, o que no explique cómo se forjó el carácter de un personaje en concreto, probablemente lastrará tu obra; habrás malgastado un recurso muy bueno. Por eso, te enseñamos qué debes hacer para construir un flashback que funcione bien





1-      Da información precisa



Un flashback ha de recopilar la información que el lector necesita conocer. Por ejemplo, ¿es necesario que reveles cosas sobre la niñez del protagonista y que no estén ligadas, de alguna manera, a su vida como adulto? Suele ocurrir que muchos autores usan los traumas de la niñez de un personaje para explicar alguna anomalía en su comportamiento años más tarde. En este caso, está bien recrear un poco el ambiente que desencadenó ese cambio de conducta, pero no hay que excederse en lo superfluo, en los detalles que no aportan nada a la retrospectiva.


-Con este libro puedo viajar al pasado.
¿Más precisa?




2-      Mejor si es breve



Un flashback demasiado largo puede hacer que el lector pierda el hilo de la trama. Quizás te convenga usar varios flashback cortos si la historia es demasiado lineal; alternando pasado y presente, darás variedad al argumento.




3-      Asegúrate de que la tensión narrativa no decae



Ten en cuenta que, al empezar un flashback, la trama se detiene, pero no por ello ha de hacerlo la tensión narrativa. Es por eso que has de asegurarte de que este pasaje empiece con algo que realmente enganche al lector. Para entendernos, es como si le hicieses saltar de un coche en marcha a otro, de modo que ambos tienen que ir a la misma velocidad para que este no caiga.


-Pues uno hoy está decaidillo, no te creas...


4-      Delimita bien el comienzo y el fin



Tanto si decides usar un detonante para introducir un flashback (un olor que trae un recuerdo al protagonista, una acción que le hace rememorar una experiencia…) como si cortas de golpe y porrazo tu relato para meter ese flashback con calzador, es importante que incluyas elementos que dejen bien claro al lector que estás recreando un momento del pasado, como el origen de un suceso o un cambio de personalidad del protagonista (como decíamos antes). En ningún caso debes provocar dudas en el lector acerca de cuándo y dónde ocurre la acción. No dejes que se pregunte «¿pero de qué época me están hablando?, ¿del pasado?, ¿del presente? ¿Y este personaje… de dónde sale?, ¿a qué etapa de la vida del protagonista pertenece?».  Cuando juegues con distintas épocas, defínelas bien.


-Nena, aquí y ahora. Vivamos el momento.
-¡Muy listo es lo que tú eres!



5-      Ten cuidado si lo ubicas cerca del principio



Se dice que un escritor no ha de hablar del pasado hasta que consiga que el lector se interese por el presente o por el futuro de los protagonistas. Lo cierto es que no es muy aconsejable que empieces un flashback relativamente cerca del comienzo de tu relato, pero no porque se trate de algo totalmente prohibido, sino porque es complicado que salga bien. Pero si decides arriesgar, adelante. ¡El mundo es de los valientes!


-¡Y de los actores secundarios gorditos!



6-      El «úsalo si no hay más remedio» es un mito



 Naturalmente, muchos escritores no estarán de acuerdo, pero lo cierto es que el flashback   es un gran recurso narrativo, ya que dar saltos en el tiempo permite que tu novela sea más visual y, además, le aporta un toque de originalidad. ¿Por qué abstenerte de algo que puede enriquecer tu estilo narrativo?



7-    Crea suspense con él



Dejar la narración de un pasaje a medias para introducir un flashback puede aumentar el interés del lector. No solo le estarás dando datos necesarios para comprender mejor el origen de algunas situaciones, sino que te servirá para dejarle con la miel en los labios hasta que retomes dicho pasaje.


-¿Te he dejado con la miel en los labios, querida lectora?
Por:  @NLutefisk

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2 comentarios:

  1. Un artículo muy interesante. Unas pautas claras y sencillas para no perdernos. Gracias!!

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