jueves, 28 de julio de 2016

10 claves para seducir con tu antihéroe

-Primer consejo: mirada al cielo meditabundo. Les encanta.





Asúmelo, todos odiamos a los personajes perfectos, guapos, inteligentes, divinos, de una rectitud moral intachable… En cambio, el personaje derrotado, el que ha tenido un pasado difícil, el que siempre está recibiendo golpes… suele caer mejor al lector. ¿Por qué? Porque es mucho más sencillo identificarse con un personaje a través de sus fallos —no todos, necesariamente— que en un petulante dechado de virtudes. Estamos hablando de los antihéroes, de los que realmente se llevan el corazón del lector, tanto si la fortuna les sonríe como si no. Pero no es fácil construir un personaje con mala estrella. Te damos 10 claves para crear antihéroes con gancho. 




1-      Invéntale un pasado arduo 



Tu antihéroe no puede aparecer de la nada. El lector te exige que tenga unas raíces, querrá saber cosas sobre él, pero no es necesario que le cuentes todo el pasado en un solo capítulo a la primera de cambio. Si quieres mantener el suspense y el misterio, es mejor que vayas soltando información en pequeñas dosis. ¡Crea intriga! Haz que todo tenga un porqué… pero has de ser sutil. 




-En mi caso soy un encantador joven tramposo y pendenciero, que,
aunque de clase baja y pocos modales, tengo un corazón sensible de poeta.
-Qué truhán eres, Jack...




2-      Ha de tener un punto débil



Aunque no se deje achantar fácilmente por las adversidades, siempre ha de haber algo que le haga perder los nervios, que lo tumbe, que le deprima… Un elemento muy trillado en estos casos es el trauma. Este es un recurso que la literatura y el cine usan constantemente, y no tiene por qué salir mal si pones un poco de cuidado.


-Rose, no soy de tu categoría. Estoy tieso, vamos, que no tengo ni un duro.

3-      Busca una razón que explique su actitud derrotista



Al hilo del punto anterior, el trauma del que hemos hablado suele servir como punto de arranque para explicar el comportamiento del antihéroe. Este suele ser el obstáculo que le ha impedido, durante muchos años, levantar la cabeza y no luchar por cambiar su entorno o por alterar algún rasgo de su carácter. Pero hay más recursos además del trauma: chantajes, deudas, un sentido de la moral muy definido…



-Nunca he querido estancarme,
vamos, que soy culo de mal asiento...además pintaba mujeres de dudosa reputación en París. Estoy atormentado.
-¡Te quejarás!

4-      Haz que descubra cómo solucionar sus problemas



Esta parte responde al arco de transformación del personaje; así que el antihéroe tendrá que ir evolucionando o, al menos, ha de proponérselo. Como ocurriría con cualquier otro tipo de protagonista, los retos que le plantees han de hacer que progrese o que experimente un cambio de mentalidad.


-Rose, por ti estoy dispuesto a llevar trajes caros,
a fumar tabaco en pipa, a comer ricos manjares y a
vivir en una mansión.
-Qué esfuerzo más grande...¡pendenciero!


5-      Crea un compañero en el que se apoye



Todo Quijote necesita su Sancho. La vida nos ofrece extraños compañeros de viaje y siempre encontramos a alguien en quien depositar nuestros miedos y nuestros secretos. Haz los mismo en tu obra. Además, el compañero suele utilizarse como contrapunto del protagonista, como un elemento que nivele las carencias o los excesos de éste. No nos cansaremos de repetirlo: el contraste entre caracteres distintos siempre ha funcionado. ¡Aprovéchalo!


-¿Me estás llamando Sancho Panza?
PROSIGAMOS




6-      No te pases con sus desgracias



 Cuanto más desgraciado, más fácil será que la gente se identifique con él, ¿verdad? Bueno, tampoco se trata de eso. Si te pasas añadiéndole defectos, estarás construyendo una caricatura, más que un antihéroe. Conviene no caer en el maniqueísmo, en lo plano. Evita diseñarle una personalidad rígida como el cartón piedra.






7-      Oculta sus cualidades



Ocúltalas, sí, pero no todo el tiempo. Calcula bien cuándo quieres mostrar al lector una virtud de tu personaje (sinceridad, esfuerzo, nobleza de espíritu…). Ten en cuenta que, para que este se identifique con el antihéroe, también has de añadir algún rasgo que despierte algo de admiración. Si no tiene ninguna virtud, probablemente acabes diseñando un villano, y puede que de opereta.


-Tu "cualidad" estará oculta, pero tan arrimaditos se nota, Jack...
-Je, je, je...



8-      Nacido para fracasar



El antihéroe está condenado al fracaso o a morir tratando de lograr un objetivo. De lo contrario, si triunfa, si consigue sus propósitos, o si no muere en el intento, ya no estaríamos hablando de un antihéroe, sino de un héroe, en el sentido clásico de la palabra, como el Ulises de Homero. Esta es la parte fundamental que diferencia a ambos tipos de caracteres. Como ejemplo, aquí podríamos citar a casi cualquier personaje de Víctor Hugo (Los miserables, Nuestra Señora de París…).


-Estoy sentenciado.


9-      Debe ser realista



Por muy nobles que sean sus ideales, el antihéroe es consciente de sus limitaciones o de que tiene muchas probabilidades de fallar en sus propósitos, incluso es probable que lograr su objetivo le cueste la vida.


-Sobreviviremos Rose, ¡sobreviviremos!
-Sí, sí, pero en la tabla de madera tú no cabes...


10-   ¿Debe tener algún rasgo físico que le defina como antihéroe?



Lo fácil sería decir que sí, pero realmente no tiene por qué ser de ese modo. Piensa en los hobbits, en Bilbo o en Frodo Bolsón, por ejemplo. ¿Los definirías como héroes o como antihéroes? Teniendo en cuenta lo que hemos dicho en el punto 8, tanto uno como otro son héroes, ya que acaban triunfando en sus respectivas misiones. ¿Tú qué opinas? Queremos saber en qué grupo los incluirías. Coméntanoslo más abajo.


-Pero se puede estar buenísimo como yo y ser un antihéroe.
No lo olvidéis :)




En cualquier caso, a veces no es tan fácil decidir si el protagonista de una obra de ficción es héroe o antihéroe, ya que crear una personalidad bien definida y con profundidad supone llenarla de claroscuros. Solo tú decides con qué matices prefieres jugar.


Escrito por: Por @NLutefisk




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2 comentarios:

  1. Cuando leí antiheroe, realmente no sabia con lo que me iba a encontrar jeje.
    Realmente es un buen articulo y todo lo que se menciona tiene razón, gracias, lo compartiré con un par de personas a las que se que también les dará curiosidad.

    SAludos!

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  2. Gracias a ti, Héctor. Me alegra que te haya gustado ;)

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