miércoles, 15 de junio de 2016

Queísmo y dequeísmo

¿Gafas estrafalarias? ¿De qué?

No lo podemos evitar. Estamos viendo la TV y aparece un modernísimo pecho lata úber-ciber-sexual con la camisa algo abierta y aires de poderío becerro. Va a exponer su opinión sobre el chascarrillo del momento, o quizás diga la frase tonta de moda o hable del escándalo de corrupción política del día. Abre la boca y sus dientes relucen tanto que uno no sabe si son nuevos o lavados con Perlán. Y cuando, por fin, habla…



—Yo pienso de que el marqués Soponcio Pöppercarraldas, que es mi mejor amigo, nunca ha tenido un romance con Chorlita Frütz-Campen Ruiz a espaldas de su matrimonio. En todo caso, un polvo distraído, pero nada más.  


Yo pienso de que…, yo opino de que…, estoy deseando de que… y otros esperpentos lingüísticos hacen que nuestros dientes rechinen —y hasta crujan, según la sensibilidad de cada uno—. Por suerte, la población está cada vez más concienciada de esta aberración y ya no cae tanto en este error, o al menos eso creo.  Es más, hay quien es tan consciente de ello y lo evita de tal manera —quizás a causa del pánico a parecer un zoquete en público— que se desliza peligrosamente hacia el otro extremo y cae, sin querer, en el queísmo.


El queísmo se da al quitar una preposición, normalmente «de» o «en», antes de la conjunción «que». Esto ocurre en expresiones que hemos de formar, por necesidad, con una de estas preposiciones.


A continuación, os mostramos algunos claros ejemplos de queísmo.



-¿Gafas feas? ¿De qué?

Ya no me acordaba que tú y yo, cuando éramos unos críos, echamos la dentadura de tu abuela a un buzón de correos.

   • Me *alegro que te haya dado por hacer cócteles caseros, pero si le echas Cola Cao al calimocho no lo harás más nutritivo, sino más asqueroso. 

 *Pero sí sería correcto decir «me alegra que».

Mi profesor de papiroflexia presocrática y yo estamos seguros que el pilates olímpico será una realidad antes de 2030. 


El director de nuestra empresa está convencido que en el siglo XXI todo el mundo usará ordenadores Dragón. Yo también lo creo. Son el futuro.


¿Te das cuenta que si mezclas cloromonocotilicato de sulfuro de macedonia con ácido barroco de polimanganato espartanhídrido la vas a liar parda?


Es muy probable que estemos acostumbrados a espantajos lingüísticos como «estar seguro que» o «darse cuenta que», como acabamos de ver. Sin embargo, que esto nos parezca natural no quiere decir que sea correcto. Así pues, debemos evitar este fenómeno, conocido en el ámbito de la filología como hipercorrección o ultracorrección.


El queísmo no sólo afecta al binomio «de + que», sino que se ha extendido a otras combinaciones como «en + que». Por tanto, también debemos evitar aberraciones lingüísticas como las siguientes:


—Me he fijado que un tipo con ojeras, despeinado y que murmura entre dientes, ha venido siguiéndome hasta casa. Creo que quiere ser mi amigo. Le abriré la puerta.  


—Pues, si insiste que le acompañes, hazle caso. Seguro que te lleva a pasear por la playa y a tomar un té chai con pastas mientras suena Kenny G de fondo.



-¿Gafas asimétricas? ¿De qué?

Para entendernos, la hipercorrección es un fenómeno que hay que evitar. Es como…


… ponerse un rebequita porque hace frío en la calle y acabar sudando como un pollo.

… llevar las manos sucias y lavarlas con tanta fuerza que empieza a saltar la piel.
… hacer ejercicios de estiramiento hasta escuchar un clack en un hombro.
… obsesionarse por llevar el coche como los chorros del oro y dejar que el nivel de suciedad de la cocina llegue a alerta DEFCON 2.


Seguidamente, os presentamos la lista negra de los queísmos más peligrosos —en cursiva—. Alejaos de ellos, son tóxicos. ¡Zape, Zape!


Acordarse que (por acordarse de que).

A condición que (por a condición de que).
Alegrarse que (por alegrarse de que).
A pesar que (por a pesar de que)
Caer en la cuenta que (por caer en la cuenta de que).
Convencer que (por convencer de que o para que).
Darse cuenta que (por darse cuenta de que).
Fijarse que (por fijarse en que).
En caso que (por en caso de que).
Estar seguro que (estar seguro de que)
Insistir que (por insistir en que).
Tener ganas que (por tener ganas de que).


¿Gafas enormes? ¿De qué?

Si en algunos casos tus dientes han llegado a rechinar al leer la forma correcta —entre paréntesis— es porque, hasta ahora, no te habías fijado en que…

… has empezado a sudar como un pollo.

… te ha saltado la piel de las manos.
… has escuchado un clack y has seguido haciendo estiramientos.
… han declarado la alerta DEFCON 2 en tu cocina.

Alguien dirá, ¿y qué ocurre en casos como advertir, informar, avisar, cuidar, dudar o cuidar? ¿Debo decir antes/después que o antes/después de que?

En todos esos casos, ambas formas son correctas. Aquí influyen, especialmente, las preferencias personales? Por ejemplo, a algunos les sonará mejor *advertir que en lugar de advertir de que; otros usarán de dudar que en lugar dudar de que, etc.

*Precisamente, advertir que tiene dos posibles significados:


a) Avisar (a alguien) de que algo ocurre.


Nos han advertido que no vayamos a hacer el examen. Alguien ha puesto una bomba fétida de 300 megatones en el aula.


b) Fijarse en algo.


—¿No has advertido que te has puesto la gabardina fucsia del revés? Te habrá costado abrocharte los botones.


—No, pero he advertido que, al pasar por la puerta de un instituto, a unos chavales les entraba la risa floja.



-¿Muchas gafas? ¿De qué? ;)


Por:  @NLutefisk




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2 comentarios:

  1. —Me he fijado que un tipo con ojeras, despeinado y que murmura entre dientes, ha venido siguiéndome hasta casa. Creo que quiere ser mi amigo. Le abriré la puerta

    lo correcto seria ¿:me he fijado en que un tipo con ojeras...?
    gracias por la aclaracion,me gusta aprender.

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  2. Exactamente, eso sería lo correcto. De lo contrario, estaríamos incurriendo en el queísmo.

    Gracias a ti por visitar nuestro blog.

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