martes, 7 de junio de 2016

Cómo equilibrar narración y diálogo





Muchas veces pasan por nuestras manos novelas en las que apenas hay descripción o narración, y a veces uno tiene la sensación de estar leyendo una escaleta de teatro o un guion de cine. Es una novela-diálogo. Cómo compensar el diálogo y la accción/reflexión en una novela. Te damos algunas pistas.



¿Por qué tantos escritores optan por la novela-diálogo? Ya lo hemos dicho alguna vez:  de un tiempo a esta parte, el diálogo se ha convertido en una forma rápida de engrosar una novela en muy poco tiempo, especialmente si estos son insustanciales, ya que hacer un buen diálogo —por ejemplo, como los de los dramas de autores clásicos como Sófocles— es mucho más complicado de lo que parece.  



¿Pero escribir una novela donde abunda el diálogo es malo?



No necesariamente. Una cosa es cosa es llenar con diálogos un libro y otra es estos sean innecesarios. Analicemos los pros y los contras de este recurso.



Pros



- Son una manera rápida y fácil de humanizar a los personajes



- Favorecen que la lectura se agilice



- Son ideales para autores de sagas que quieren publicar con cierta frecuencia y rapidez




Contras
 

- Muchos se basan en clichés de telenovelas, películas… Son diálogos prefabricados.


- Si no están bien construidos, en lugar de dar profundidad a los personajes los convertirán en estereotipos


- Suelen dan poco margen para jugar con el vocabulario





Combinar diálogo y narración/reflexión de forma equilibrada no es algo matemático; no hay una fórmula exacta para ello. Como suele ocurrir, todo depende del carácter de la obra. No todas se prestan a seguir un mismo estilo o un mismo ritmo narrativo.





Para saber si en tu novela hay cierto equilibro entre diálogo y narración, conviene que te hagas algunas preguntas que quizá te ayuden a conseguir más objetividad:



- ¿Hay demasiados párrafos seguidos donde uso la descripción o la narración?


- ¿Si introduzco en tal punto un diálogo, mejoraré el ritmo narrativo o lo entorpeceré?


- Para humanizar un poco más a mis personajes, ¿me convendrá hacerlo a modo de explicación o será mejor que se definan ellos por lo que dicen?


- ¿Mejorará tal pasaje si uso un monólogo en el que el protagonista reflexione sobre un hecho, o mejor introduzco otro personaje para convertir esas reflexiones en una conversación y, así, dar un poco de dinamismo? 





- ¿Qué destaca en mi novela, demasiada conversación o demasiada narración?


- ¿En qué párrafos estoy ofreciendo demasiada información al lector? ¿Qué datos podrían importarle?, ¿cuáles son más superficiales?


- ¿Necesito meter muchas fórmulas de cortesía en cada diálogo (buenos días, gracias, por favor…)?


- ¿Debo fragmentar un poco más la información en los párrafos —acortar frases, añadir más signos de puntuación— o me conviene encadenarla para dar mayor fluidez al conjunto? 


- ¿Qué diálogos parecen más naturales? ¿Me convendría convertir los que no lo parezcan en monólogos interiores?

Pero el equilibrio no nos servirá de nada si no estamos contando una buena historia, porque un
pequeño detalle a tener en cuenta es el tipo de información que queremos dar, tanto en diálogos como en narración propiamente dicha. Distinguimos dos tipos: el incluing y el info dump, que es una forma sofisticada de decir «información valiosa» y «relleno» (¿suena bien, verdad?, aprovecha y alardea de vocabulario supercool delante de tus amigos escritores).





Incluing e info dump




El incluing consiste en dar solo la información precisa que queremos que llegue al lector. Esto ocurre, por ejemplo, en toda novela negra en la que haya una investigación —quizá podamos atribuirle parte de «culpa» a Conan Doyle, que utilizaba muchísimo este recurso en los diálogos entre Holmes y Watson.   



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Con el info dump sucede todo lo contrario: damos información de golpe, «sin filtro», le interese al lector o no. Esto es algo que sucede a menudo con los autores principiantes, que, por miedo a dejarse algún detalle, lo escupen todo de golpe, incluso si se trata de detalles técnicos que son bastante difíciles de entender para el lector medio.

Un error muy frecuente es usar el info dump a través de un personaje cuya función es limitarse a exponer hechos a los protagonistas, y de paso, aburrir al lector con datos que podría encontrar, por ejemplo, en un libro de texto del colegio.


Cuando se usa el info dump en narraciones en las que apenas hay diálogo, lo que corremos el riesgo de convertir nuestra historia en una exposición de hechos, de reflexiones... que no llevan a ninguna parte. Llegados a este punto, párate y recapacita: ¿estás ofreciendo a tus lectores una novela o un ensayo? ¿Estás contando una historia o solo las pajas mentales del protagonista?


Escrito por: @NLutefisk



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1 comentario:

  1. Todo un tema el de los diálogos y el ritmo.
    Sin dudar es lo que más me hace sufrir cuando estoy escribiendo. Por eso me deje de inventar y me puse a planificar lo más posible mis historias, de lo contrario la esquizofrenia de mis personajes me volvería loco.
    Para mi, los mejores diálogos son los del Gabo: construye párrafos completos para reforzar el efecto de los diálogos. Una maravilla.
    Como su blog.
    Saludos.

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