lunes, 6 de junio de 2016

12 beneficios terapéuticos de la escritura creativa

-Nada como la satisfacción de poseer tu propio libro




Es posible que hayas oído hablar sobre la biblioterapia; es decir, sobre los efectos terapéuticos de leer determinados libros. Popularmente, se dice que es posible aprender hasta de los libros malos, pero ¿cuánta verdad hay en esta afirmación? En cualquier caso, hoy no queremos centrarnos en los beneficios de la lectura sino en los beneficios terapéuticos de la escritura creativa.




Se dice que escribir durante unos 20 minutos al día ya nos ofrece una serie de ventajas nada desdeñables, incluso se utiliza en terapias psicológicas de grupo. Te mostramos algunas de estos beneficios:



-          Favorece nuestra creatividad: a solas con el papel en blanco, no hay límites para crear, salvo los que tú decidas poner.



-          Da orden y claridad a nuestros pensamientos: has de hacerte entender con tu escrito, así que el primero que ha de hacerse entender eres tú mismo.


-Más efectivo que un mantra, querid@s...



-          Nos permite tener ideas más abstractas y complejas: si, además de escritor, eres de los que leen mucho, siempre tendrás más probabilidades de hablar de asuntos que van más allá del aquí y ahora. Nuestra capacidad de crear hipótesis y teorías demuestra nuestra inteligencia.  


-          Nos «obliga» a potenciar nuestra imaginación: esto es bastante obvio. Hacer que nuestras ideas progresen, darles una continuidad, crear pasajes, argumentos y esforzarse para que todo encaje es una buena gimnasia mental.



-          Ayuda a enriquecer nuestro vocabulario: ¿cómo expresas tus ideas, tus pensamientos…? A través de tu vocabulario, ¿verdad? Si además lo haces por boca de tus personajes, tendrás que adaptarte a su personalidad y a su forma de hablar, y esto requiere que tengas un buen arsenal de palabras y puedas recurrir a él cuando sea necesario. La búsqueda de nuevos conceptos es también una búsqueda de nuevas palabras.



-          Mejora nuestra memoria: recordar lo que has escrito en tu última sesión, tanto si se trata de grandes pasajes como de detalles, para retomarlos durante la siguiente sesión y hacer que progrese tu historia, ayudará a mantener tu memoria ágil.


-La respiración circular, también es un excelente aliado
Ohmmm...


-          Nos vuelve más resolutivos: si eres capaz de identificar y analizar por escrito los componentes de un problema, al menos contarás con una mejor base teórica para afrontarlo en la realidad.



-          Potencia nuestra capacidad crítica: tener que encarar una situación desde múltiples perspectivas favorece que te hagas todo tipo de preguntas y, a su vez que te esfuerces por buscar otras tantas soluciones. En otras palabras, hace que razones, que le busques cinco pies al gato —como se suele decir— y pongas a trabajar tus neuronas.



-          Posee efectos catárquicos: libera sentimientos, traumas, demonios interiores…


-Y libera inhibiciones...


-          Mejora nuestro humor: acuérdate de cuando, después de revisar y modificar mil veces tu manuscrito, has pensado: «Qué bien me ha quedado». Al menos, mejora nuestra autoestima.



-          Nos ayuda a empatizar: al tener que crear personajes, hemos de ponernos en la piel de otro y, en definitiva, a que demostremos más empatía con ciertos tipos de personalidad o con ciertas actitudes. Naturalmente, empatizar no quiere decir que pensemos igual que nuestros personajes, sino simplemente que entendamos su idiosincrasia.


-La pistola es postureo.
Yo empatizo muchísimo


-          Mejora nuestra capacidad para expresarnos: si estás acostumbrado a poner en orden tus ideas, esto debe repercutir necesariamente en tu capacidad para expresarte con precisión.


¿Es posible que todo sean beneficios? ¿Cómo puede ser que escribir no produzca ni un solo efecto adverso?



Lo cierto es que conviene matizar. Es cierto que tiene muchos beneficios, pero tampoco se puede decir a la ligera que todo es bueno. Sería un poco arriesgado afirmar que, por ejemplo, reducir el estrés a través de la escritura creativa funciona con todo el mundo. Hay estudios científicos que demuestran que la escritura creativa ayuda a reducirlo, pero no todos reaccionamos del mismo modo. Por ejemplo, puede que determinadas víctimas del estrés postraumático no perciban esta reducción, incluso es posible que, al expresar por escrito lo que sienten, se incremente ese estrés (¿hay algún psicólogo en la sala que pueda arrojar un poco más de luz sobre este punto?).



También se dice que escribir unos minutos antes de dormir favorece el sueño. ¿Estás de acuerdo? Que levanten la mano aquellos escritores que tengan por costumbre quedarse escribiendo hasta la madrugada. A decir verdad, el silencio nocturno ayuda a muchos autores a concentrarse. El escritor bohemio «de manual» siempre ha sido un escritor noctámbulo, ¿no crees?




Visto lo visto, los seres humanos somos un cúmulo de experiencias; que estas nos definan depende de cómo gestionemos nuestras emociones respecto a ellas. Es aquí cuando entra en acción la lengua, y, sobre todo, la escritura y la capacidad de dar forma a estas experiencias, tanto a las nuestras como a las ajenas. Y en el camino, nuestra mentalidad se va transformando y se vuelve más interesante. ¿Estás de acuerdo?   


Escrito por: @NLutefisk


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