miércoles, 22 de junio de 2016

10 errores que lastran tu novela


¿Te has preguntado por qué tu novela no acaba de despegar? Tiene algo que no te gusta, pero no sabes qué es. Es posible que se la hayas ofrecido a un lector beta, pero tampoco sepa decirte cuál es el problema. Quizá cometas alguno de estos 10 errores que lastran tu novela:






1-No hay conflicto entre tus personajes.



¿Vives en un mundo donde reina la paz, la armonía… y tus vecinos, tus amigos, tus compañeros de trabajo… son gente encantadora? ¿Verdad que no? Todos tenemos problemas, conflictos… ¿Te has preguntado que quizá la falta de estos sea el obstáculo que impida que tu novela funcione?



Sencillo esquema de conflicto narrativo:



A quiere algo



B no se lo ofrece, incluso lo oculta



A lucha por ello y lo consigue



B trata de recuperarlo



Fácil, ¿verdad? A partir de ahí puedes desarrollarlo, darle complejidad e intercalarlo con pequeños conflictos de subtramas, por ejemplo.




2- Tus personajes no tienen o no provocan emociones negativas.



No hay tristeza, rabia, indignación. Simplemente las cosas pasan. ¿En tu novela, la gente toma para quedar cafés, se enamora, se casa, tiene hijos y… Fin? ¡Enhorabuena! Pero lo que resulta magnífico en el mundo real aburre en la ficción. ¿Quieres que tus lectores sientan un variado abanico de sensaciones, tantos buenas como malas, o te conformas con que vomiten arcoíris de colores desde que empiezan tu libro hasta que lo terminan, si es que lo consiguen?



 Suele ocurrir que muchos autores hacen introspección —ahondan en la personalidad de sus personajes— desde un punto de vista social y humanístico. ¡Despierta, estás creando ficción! No tienes que embadurnar de ética y civismo a tus personajes. Busca la parte oscura del ser humano y transmítela a tus creaciones. ¡Aprovecha para desatar tu YO diabólico y jugar con las emociones de los protagonistas! ¿Que no lo tienes? ¿Seguro? No nos lo creemos.



3- Falta ironía, doble sentido, humor...



Igual que sin estos recursos no se entiende la interacción social a cierto nivel, tampoco se entiende si no se dan entre tus personajes, a no ser que estos pertenezcan a un cuento infantil (muy infantil) y sus personalidades no tengan aristas.  



4- No hay conflicto narrativo.



Has de poner a tus personajes contra las cuerdas. Haz que sufran, que tengan algo por luchar. Eres su dios y tú mandas sobre ellos. Tú decides quién vive y quién muere, y qué retos les vas a poner.



5- No has trazado arco de transformación definido. 

Al hilo del punto anterior, sin arco de transformación, tus personajes no evolucionan. Son seres que no solo tienen su propia personalidad, naturalmente, sino que no cambian de actitud, lo cual ya no es tan natural.



6- Tus diálogos son flojos. Son...



A)     Refritos de guiones de películas.

B)      Formulas de cortesía, dichos populares y chascarrillos «ingeniosos» entre amigos.

C)      Una mezcla de ambos, que hace que tu estilo se vuelva artificial y la historia acabe siendo ilegible.


7- No es legible..

Poner demasiados signos de puntuación o, por el contrario, mostrarse tacaño con ellos, va a entorpecer la lectura. El corrector editorial puede echarte una mano en ese aspecto, pero no reescribir cada línea de tu libro porque no has colocado ni un signo de puntuación en su sitio.

8- Repeticiones.

Todos usamos modismos, muletillas…, pero debemos dejarlas a un lado al escribir, a menos que formen parte del modo de expresarse de un determinado personaje.



9- El presente «fantasma».


La mayoría de historias están narradas en pasado, pero muchos autores cambian de golpe al presente simple, para dar mayor realismo o más viveza a la acción. Cuando esta disminuye en intensidad, vuelven a narrar en pasado. ¿Por qué? Raramente este recurso suele producir efecto alguno, salvo el de distraer y confundir al lector, que se preguntará por qué narices hay ahí un cambio de tiempo. ¿Quién fue el genio al que se le ocurrió lo de cambiar de pasado a presente «para dar más realismo»




10- ¡Hay demasiados signos de exclamación! ¡Increíble!


¡Todo el mundo sabe que los signos de exclamación se utilizan para indicar sorpresa, miedo, emoción...! ¡¡¡Pero, cuando abusas de un recurso, este deja de funcionar, y al lector le acaba dando igual que uses los signos de exclamación o no!!!




Como habrás observado, muchos de estos consejos los hemos explicado anteriormente, aunque de forma aislada y con algo más de profundidad en posts monográficos. Si quieres leerlos, no olvides pinchar en los enlaces.



Por:  @NLutefisk

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