jueves, 12 de mayo de 2016

Cambios polémicos de la RAE


El código son más unas… directrices que verdaderas normas. 
Capitán Barbossa.

Hoy os contaré una batallita:


Año 2010. La RAE publica un diccionario ortográfico que cambia la historia de la humanidad. La gente, alarmada por semejante noticia, pone el grito en el cielo y, desesperada, se echa a las calles. Hay furia, histeria, revueltas… Todo parece indicar que el futuro está a punto de romperse… más, si cabe. Aquellos que, atemorizados, se han quedado en sus casas, murmuran:



—¿Cómo ha podido pasar? Nunca imaginé que esto llegaría a suceder. 


—Yo tampoco. ¡Dios mío! Este diccionario ha dividido a la población. Ya nada será igual a partir de hoy. ¡Abrázame!


Y entonces… entonces… entonces me desperté y descubrí que a muchos no les importaba un comino el nuevo diccionario ortográfico de la RAE, tan sólo a aquellos que, por ejemplo, andaban metidos en el mundo de la educación y, en general, también a aquellas mentes curiosas, con inquietudes intelectuales, sensibles (muchas de las cuales leerían este artículo en el futuro)… como las vuestras, queridos lectores.


Apocalipsis oníricos aparte, sí es cierto que no todos estaban de acuerdo con los cambios introducidos en esta edición. Ni siquiera una buena parte de los académicos de la RAE, que decidió mantenerse fiel a las normas anteriores (no diré nombres, para no meternos en berenjenales ni en campos de ortigas). Ellos no fueron los únicos rebeldes. Por ejemplo, si comparamos la ortografía que utilizan en unos medios de comunicación con la que usan en otros, observaremos que unos se rigen por el antiguo «código» y otros por el nuevo. Es más, puede que incluso dentro de una misma publicación usen ambos.


Pero… ¿qué cambios eran ésos?


He aquí los más polémicos:


«Sólo» llevaba tilde cuando equivalía a «solamente», y pasó a escribirse sin ella. Ahora hemos de distinguir los significados de uno y otro por el contexto.


—Buenas. Solo quiero un café solo.

—¿Solo? 
—Sí, solo solo.
—De acuerdo, señor Han Solo


-Ya se me está cayendo el mito

• Del mismo modo, los pronombres «éste», «ése», «aquél», etc. fueron castrados y se quedaron sin tilde, de forma que pasaron a escribirse igual que sus homólogos demostrativos. Aquí también recurrimos al contexto.


—Este camino se bifurca aquí. ¿Cuál tomamos ahora, este o este?

—Este.
—Este lleva al oeste.
—Por favor, basta de chistes malos. Me empieza a doler la cabeza.

• La «ó» que estaba situada entre dos cifras también sufrió el hachazo maldito. Así que, si antes escribíamos «9 ó 10», ahora escribimos «9 o 10». En un texto mecanografiado, esto no debería suponer problema, pero tal vez sí lo sea a la hora de escribir cifras a mano, dependiendo de la caligrafía de cada uno.


—En la farmacia no me han querido dar los 102 comprimidos diarios de Trankimazín que me ha recetado el médico. 


—¿Qué? […] En la receta pone «1 o 2 comprimidos diarios», ¡animal!



-¡102 por favor! 

• También hubo amputación de tilde para los monosílabos que formaban diptongo, salvo para los casos en los que ésta servía para diferenciar un significado de otro en palabras homónimas (la tilde diacrítica, que estudiábamos en el colegio, ¿recordáis?). De modo que «guión», por ejemplo, se convirtió en «guion».


Y como postre…


• La «y» perdió su nacionalidad helénica y dejó de llamarse «i griega» para llamarse «ye».

• La vocal anteriormente conocida como «i latina» cambió su nombre artístico para llamarse «i», a secas.


Éstos son sólo unos ejemplos de aquellos cambios, pero hay más: Catar por Qatar, títulos nobiliarios con inicial en minúscula


Y sin embargo… ¿es necesario acatar estas normas? ¿Estaría llena de faltas una frase como la siguiente?


Sólo nos quedan 1 ó 2 horas para salir a actuar. Éste es el guión, repasadlo. 


Depende del caso. Por ejemplo, se admite escribir «sólo» y «éste», ya que en muchos casos estamos hablando de recomendaciones, más que de normas propiamente dichas. Pero escribir 1 ó 2 en lugar de 1 o 2, sí se considera falta ortográfica.


¿Y tú? ¿Sigues a rajatabla estas normas y recomendaciones de la RAE, o eres de la facción rebelde y vas por libre, escribiendo por instinto y al viento?



-Con esta fuerza no necesito ni escribir, queridos
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