martes, 17 de mayo de 2016

Cómo escribir un ensayo




Has escrito poesía, narrativa y puede que hasta hayas jugado con el veneno del teatro, pero seguro que hay un género con el que no te has atrevido: el ensayo. En él podemos desarrollar temas sobre cualquier cosa que se nos antoje y explayarnos todo lo que queramos; y todo sin personajes, sin artificios de argumento ni conflictos narrativos.
«No puede ser cierto. Alguna regla ha de existir, alguna pauta…». A decir verdad, dedicarse al ensayo es todo un arte, porque es muy difícil hablar de un tema concreto y llegar al público sin enredarse en pajas mentales que solo nosotros, como autores, entendemos. Te explicamos cómo escribir un ensayo y qué factores has de tener en cuenta.

El perfil del lector


Ten esto muy presente: ¿a qué tipo de lector vas a dirigir tu ensayo?, ¿a estudiantes, a expertos en un tema concreto o a un público más general, comprendido en una horquilla más o menos amplia de edad y sin conocimientos relacionados con el tema que vas a tratar? En el ámbito mercantil hablaríamos de target, del público que tienes en mente a la hora de enfocar tu trabajo. Tendrás que adaptarte al sector de población al que vaya dirigido, tanto en el contenido como en la forma.  


El tono

«Tengo que usar un tono neutro y formal, ¿verdad?», te dirás. Pues no. ¿Por qué? Es cierto que, generalmente, se suele usar un tono bastante aséptico y frío en este tipo de lectura, sobre todo si hablamos del ensayo académico, pero no siempre tiene por qué ser así. Si quieres llegar a un público amplio, lo mejor es que uses un lenguaje sencillo, pero a la vez lo suficientemente imaginativo como para enganchar. Recuerda que quieres atraer, no repeler.

Desarrolla con orden y claridad

Que tu ensayo no sea un caos de ideas, una jungla de conceptos que no hay por dónde pillar. Tú eres el guía de tu propio ensayo, un maestro de ceremonias, y los lectores han de tener claro por dónde seguirte, así que sé organizado.

Es importante que sepas que en las primeras páginas has de exponer de una manera diáfana de qué va a tratar tu ensayo. Avanza algo de cada capítulo, como se hace en los trailers o teasers de las películas de estreno. Piensa que, si el lector se encuentra en una librería y acaba de pillar tu libro para echarle una ojeada y ver si le interesa comprarlo o no, lo más seguro es que, después de leer la sinopsis, eche un rápido vistazo a las primeras páginas. Esmérate al elaborarlas, porque esas páginas son las que le harán plantearse si se lleva tu libro a casa o no. 





A pie de página

Cuidado con las notas a pie de página. No las pongas sólo para darle un toque serio o distinguido a tu trabajo. El relleno es para los pavos y los Phoskitos, así que pon las notas aclaratorias que sean necesarias, ni más ni menos. ¿Nunca has leído esos típicos ensayos-fósiles en los que hay más notas que ensayo propiamente dicho? Seguro que muchas no eran tan necesarias como el autor creía. Si vas a publicar un ensayo sobre las costumbres sexuales del poney finlandés, por ejemplo, y abusas de este recurso, ¿qué título definirá mejor tu libro, Costumbres sexuales del poney finladés o Notas (a pie de página) a las costumbres sexuales del poney finlandés?

Que no te importe abusar de los ejemplos

Utilízalos para llevar al lector a tu terreno y reforzar, así, tus explicaciones, sobre todo las más difíciles de entender. Los ejemplos, los símiles, las comparaciones… te ayudarán a que seas más explícito y a aclarar las posibles dudas del lector. Éste es un recurso que utilizaba mucho José Ortega y Gasset en la colección de artículos de El espectador, en la que no dudaba en recurrir a la Historia como una fuente inagotable de ejemplos con los que ilustrar sus ideas.


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No temas dar detalles

Si en otros géneros es mejor sugerir o usar una simbología determinada, aquí conviene que hagas justo lo contrario. Llenar una novela con millones de detalles será como añadir demasiado azúcar a una tarta, pero si en un ensayo favorecen que tus lectores te comprendan mejor, adelante. 




No te andes por las ramas

No divagues, al menos no tanto como para que el lector pierda el hilo de lo que te habías propuesto contar y al final no recuerde de qué rayos estabas hablando al principio.

¿Qué efecto quieres provocar?

Ten claro cómo vas a enfocar tu ensayo y qué reacciones quieres provocar en el lector. ¿Vas a aportar información?, ¿vas darle tu punto de vista?, ¿o quizá ambas cosas? Decidas lo que decidas, esfuérzate por atraer su atención, porque en este género es muy difícil conseguir que mantenga el interés. Ten en cuenta que aquí no hay un protagonista que haga de hilo conductor, de guía; estás solo frente a tu público. En un ensayo, la delgada línea roja que divide el interés del aburrimiento es muy frágil, más incluso que en la novela o en la poesía, y puede romperse en cualquier momento. 






La bibliografía: no cites a ciegas

Para citar la relación de libros en la que has basado en tu ensayo (si los has usado), has de seguir un orden. No se puede citar a tontas y a locas, así que presta mucha atención a estos subapartados y a los ejemplos que incluimos (subrayamos «los elementos nuevos» para que lo veas más claro):

• Apellidos del autor e inicial de su nombre (en mayúsculas): RODRÍGUEZ MARGARITO, S.

• Año: RODRÍGUEZ MARGARITO, S. (1977)

• Título del libro que has citado (siempre en cursiva): RODRÍGUEZ MARGARITO, S. (1977). La retórica nietzscheana de los potitos de pera.
• Ciudad donde se ha editado: RODRÍGUEZ MARGARITO, S. (1977). La retórica nietzscheana de los potitos de pera. Valdekalimocho del campo.

• Nombre de la editorial: RODRÍGUEZ MARGARITO, S. (1977). La retórica nietzscheana de los potitos de pera. Valdekalimocho del campo: Editorial Trolebooks.

• Si citas un libro en el que han intervenido varios autores, has de nombrar uno de ellos y usar et al (siempre en minúscula y en cursiva) para el resto: RODRÍGUEZ MARGARITO, S. et al. (1977). La retórica nietzscheana de los potitos de pera. Valdekalimocho del campo: Editorial Trolebooks.





Y como seguro que habrás consultado más de una fuente, recuerda que has de citar siempre en orden alfabético.

Bien, para no extendernos demasiado en este apartado, dedicaremos otro artículo a distintos aspectos sobre las referencias bibliográficas. En él os explicaremos cómo citar capítulos de libros, artículos de revistas y periódicos, etc.



Escrito por: @NLutefisk


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