miércoles, 19 de octubre de 2016

7 truquitos para dominar la cursiva y una de propina


-Digamos que no las controlo bien...
aarrggh...

Seguro que muchas veces, al escribir, te has planteado que quieres resaltar una parte del texto, pero no tienes muy claro cómo hacerlo. Como ya tratamos el uso de las comillas en artículos anteriores, esta vez nos centraremos en la cursiva (para los amigos, itálica o bastardilla).

¿Cuándo la uso?

1- Para hablar de títulos, en general (pero no de las partes que lo componen). 

a) De publicaciones: revistas, periódicos, libros...

He trabajado tres años como columnista en Vogue, seis en International Herald Tribune, cinco en Financial Times, cuatro en Daily Planet (edición Torrecroquetas del Pantano) y he escrito dos libros: Cocina para perturbados y Pasatiempos de física subatómica.

b) De discos.

Acabo de comprarme Los pitufos makineros y pienso escucharlo al revés. No intentéis detenerme.


· Y también de canciones (si no mencionas el disco al que pertencen). 
Joaquín lleva toda la mañana escuchando en bucle el Wake up, hate de Korn.


c) De obras de arte, generalmente.

No había casi nadie en el bar de tu tía Marcelina. Parecía el Nighthawks de Edward Hopper.

Lo siento. No entiendo 2001, una odisea en el espacio. ¿Es un delito tan grave?

-A la Dietrich se le perdona este desconocimiento...


2- Cuando usas otro idioma dentro del texto.

Get the fuck out of here. Now!
—No me hagas mucho caso, pero creo que nos están echando.




3- Con palabras mal escritas a propósito. 

Con un vacho de chevecha que che chube a la cabecha... 


4- Para hablar de un medio de transporte al que se le ha dado un nombre propio.

El Winnipeg, el barco que fletó Pablo Neruda hacia Chile durante la Guerra Civil Española, salvó muchas vidas.


5- Para dar un uso metáforico o irónico.

¿Quién ha sido el aspirante a chef que ha metido bolitas de plastilina en la olla del cocido?



-...Capisco...


6- Términos científicos y locuciones latinas.

¿Por qué los pitufos viven dentro de amanitas muscáridas?
¿Dónde?
En setas alucinógenas.

Ha sido un rescate deus ex machina. No nos hemos hundido con el barco por los pelos.


7- Cuando, por motivos de fuerza mayor, estilo, etc., no puedas usar las comillas. 



Y nuestra propina: ¿qué ocurre cuando has escrito un texto en cursiva y quieres resaltar una parte? ¿La subrayas? ¿La marcas en negrita?

Lo normal, en este caso, es que uses la letra redondilla. 

Por ejemplo, imagina que has decidido reproducir el contenido de una carta valiéndote de la cursiva y quieres darle un toque irónico a ciertas expresiones y usar algún extranjerismo:


Querido Sr. Tuna.


 Llevo tiempo siguiendo sus hazañas a través de las redes sociales y encuentro que sus selfies son muy graciosos. En ellos veo que le faltan piezas dentales de la mandibula inferior. Es por eso que, desde mi clínica dental canina, me ofrezco a injertarle implantes para que su sonrisa sea mucho más seductora, aunque ello signifique perder parte de su carisma. La decisión depende de usted.


¿Ves? Todo el mensaje estaba en cursiva, salvo aquellas palabras que he querido resaltar (hazañas, selfies, seductora).

-Je?
-¿Seductora? Nah...


¿Y tú, conoces algún uso más de la bastardilla? Puedes dejarlo en el apartado de «comentarios».

Por:  @NLutefisk


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