lunes, 16 de mayo de 2016

5 requisitos para presentar mi obra a un Concurso Literario



Seguro que en más de una ocasión has presentado tu obra a este tipo de concursos y no ha sido seleccionada. ¿Por qué? ¿Tan mala era? No todo depende de tu maestría con las letras, también depende del criterio del jurado y de la idiosincrasia de cada uno de los miembros que lo componen.

Sin embargo, es conveniente que conozcas algunos pequeños detalles que ayudarán a que tu obra sea más atractiva a ojos de quienes la van a evaluar. Ahí van:

1- Lee bien las bases.


Y cuando decimos «lee», queremos decir «comprende y aplica». Es decir, respeta el plazo de entrega de originales, el formato (PDF, Word...), el tipo de letra... (si te piden que escribas, por ejemplo, con letra Arial y con un tamaño de doce puntos, has de hacerlo con esa tipografía y no otra). Eso demostrará que entiendes, respetas y aceptas las reglas del juego.



2- Si piden que hables específicamente de un tema, cíñete a él. 

En general, el tema en muchos concursos es libre, pero en otros has de ajustarte a ciertos criterios. Por ejemplo, en algunos te piden que hables de temas sociales; en otros, que lo hagas de cierta región o de los elementos típicos de ella (paisajes, vino, hechos históricos...), lo cual se suele hacer para promover el turismo; otros, que hables de un producto o de un servicio (alabando sus excelencias, lógicamente, con fines mercantiles) o que, al menos, aparezca en tu obra. En cualquier caso, es importante que no te andes por las ramas cuando tengas que ajustarte a ciertos parámetros, pero igual de importante es que esos parámetros no encorseten ni asfixien tu creatividad.







3- Cuida la presentación (y, sobre todo, la ortografía).

Es muy importante que tu obra esté, como mínimo, bien redactada. Así que mucho ojo con la ortografía, los signos de puntuación, las pausas... sobre todo si hablamos de prosa. Éstas son cosas que, como escritor, ya deberías conocer.


Para que te hagas una idea de lo que el jurado percibe al evaluar una obra que no respeta unas condiciones mínimas de «higiene literaria», usaremos un par de símiles a modo de ejemplos:


· Vas a ligar y tienes ante ti a alguien que te gusta. Nada puede fallar, te has vestido y te has acicalado para la ocasión. Además, tienes un encanto innato para seducir y un gran carisma. Pero te cantan muchísimo los pies, cantan con poderío y «duende»; llevas un pequeño Orfeón Donostiarra dentro de los zapatos. ¿Qué va a pasar cuando te acerques a esa persona? Pues lo mismo que pasará cuando el jurado reciba una obra carcomida de faltas, como un queso gruyere: rechazo asegurado. Ese escrito llamará la atención, pero no por su contenido, precisamente.


· Recibes un regalo. ¡Oh, sorpresa! ¿Qué habrá dentro del paquete? Lo tienes en las manos, pero... el envoltorio ha sido usado varias veces y eso se nota: está arrugado y tiene algún agujero que otro. Para colmo, la caja es, en realidad, un cartón de huevos y está pringosa y descolorida. Esperarías un regalo original de alguien que se da «tan poca maña» al envolverlo?, ¿un diamante, quizás? Lo normal es que, ante una obra con una presentación muy descuidada, el jurado no esté muy interesado en su interior.






4- Repasa lo que has escrito.


 Ya lo sabías, pero no nos cansaremos de repetirlo. Siempre, siempre vas a encontra un fallo que no habías visto antes, al leer tus páginas. A todo escritor le sucede. ¿Estás seguro de que aquella frase, aquel diálogo, metáfora, etc. transmite exactamente la idea que hay en tu cabeza? Piensa que el lector no dispone de la información que tú tienes en mente, así que tienes que ser cuidadoso a la hora de convertirla en palabras.



5- Trata de ser original.


Lamentamos comunicarte que lo que era innovador hace 400 años, hoy ya no lo es. Hay figuras literarias, tramas, conceptos... que han sido usados trillones de veces en literatura. Son como el típico cuadro de ciervos que seguro que has tenido en casa de tus padres: lo has visto tantas veces que has llegado a aborrecerlo. Huye de lo manido. No vale el «es que ya está todo inventado» o el «no hay nada nuevo bajo el sol», porque esa actitud es el primer paso para aceptar la derrota. Dale una vuelta de tuerca o las que sean necesarias— a las viejas ideas; seguro que logras exprimir unas gotitas de originalidad. Recuerda que has de «impresionar» a un jurado, como en un talent show, y eso nunca es fácil.


Escrito por: Por @NLutefisk


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