martes, 31 de mayo de 2016

5 cuestiones para escribir una sinopsis

-¡Me la escribes tú o te echo una runa!
-¡No, Fairuza! ¡Debes aprender tú sola!


Seguro que alguna vez te has visto en esta situación: vas a escribir la sinopsis de tu novela para enviarla a una editorial o a un agente literario, pero no sabes por dónde empezar. Debería ser fácil porque, al fin y al cabo, solo se trata de un pequeño resumen, ¿verdad? ¿Pero qué deberías incluir? ¿Debes ser explícito? Si quieres evitar fallos, te damos algunas claves para escribir una sinopsis



1- ¿En qué consiste una sinopsis?



Una sinopsis es un texto que ha de condensar la información esencial de un libro en muy pocas páginas. No solo se trata de saber qué información dar, sino también qué información hay que ocultar, para, de este modo, suscitar interés. Dar muy poca o que esta sea tan genérica que se pueda aplicar a cualquier libro, será contraproducente. 

Si, por el contrario, eres de los que se explayan a gusto y saben cuándo empiezan a escribir, pero no cuándo acaban, lo más probable es que termines dando información innecesaria.



-¡Es que mi libro de conjuros tiene más de 5.000 páginas!
-Resuuuume, Fairuza, resume...
-Me estoy cabreando...
-Madre mía...

2- ¿Qué NO es una sinopsis?



La sinopsis de una novela no es lo mismo que el tema.



Sinopsis = resumen del libro

Tema = de qué trata el libro



Si bien el tema no debe ocupar más de dos o tres líneas, para la sinopsis no hay una extensión máxima definida. Para algunos, lo recomendable es que tenga entre tres y ocho páginas, otros afirman que no más de seis... Nosotros te aconsejamos que, si vas a enviar tu manuscrito a una editorial o a un agente, por cuestión de tiempo, la sinopsis no tenga más de cuatro o cinco páginas. En cualquier caso, todo va a depender de la extensión del libro, la complejidad de la trama y de a quién se lo envíes.



Recuerda que lo más importante no es «medir» la sinopsis, sino que en ella primen la brevedad y la concisión por encima de otros aspectos.


-Ya tengo preparados los ojos de sapo,
los dientes de un lobo y cayena Hacendado para echaros un conjuro...
solo me falta la sangre de una virgen
-Entonces vamos sobrados de tiempo, menos mal...




 3- ¿Qué incluir?

- Planteamiento, nudo y desenlace bien delimitados. Si marcas un arco narrativo bien definido, tanto mejor.

- Personajes principales y rasgos. Una buena manera de definir a los personajes en pocas líneas es incluir alguna frase característica de cada uno, algo que resuma su manera de entender la vida. Pregúntate cómo los definirías con 4 o 5 palabras y cuál es el objetivo de cada uno (si tienen).


 

 Si necesitas ir más allá y hablar de personajes secundarios como, por ejemplo, los que no se ciñen al esquema clásico de ciertos subgéneros literarios protagonista, amante, antagonista, es mejor que no te entretengas mucho en ellos y que los definas solo por su función dentro de la obra, no por su personalidad necesariamente. En cualquier caso un pequeño truquito para hacerlos más visibles es resaltar sus nombres EN MAYÚSCULA, al presentarlos. Es una forma de decir a los editores: «Eh, acaba de entrar un personaje nuevo en escena. Fíjate».

- Acontecimientos relevantes, incluso los finales, sí. Ten en cuenta que, si lo vas a enviar a editoriales y agentes, es mejor que incluyas el final, porque puede que hayas escrito una maravilla pero que las últimas páginas sea un fiasco (como esos finales del tipo «y entonces se despertó. Todo lo que había vivido no fue sino un sueño […] Fin»). Ocurre que muchos escritores desarrollan muy bien una trama, pero cuando están cerca del clímax o justo cuando lo han superado, no saben cómo terminar y la obra empieza a perder ritmo, repiten algunas ideas y todo empieza a hundirse como un soufflé mal hecho. Es la «pájara» del escritor.


- Orden. Algunos editores recomiendan que guardes un orden cronológico. Esto no tiene por qué ser así, ya que, para explicarte, a veces necesitas dar saltos en el tiempo y avanzar algunos hechos de la narración o volver sobre tus pasos. Más que de orden, deberíamos hablar de claridad, de ideas definidas.... de hacerte entender.

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4- ¿Qué evitar?

 - Las preguntas con respuestas muy obvias: «¿Conseguirá nuestro héroe vencer al enemigo?». Aunque lo hagamos inconscientemente, siempre queremos que ganen los buenos, ¿no?; así que, si haces este tipo de preguntas en una sinopsis, ya estás dando a entender que el protagonista vencerá a su adversario, porque si no fuera así, ¿por qué lo ibas a preguntar, amigo? Al resumir, ¿para qué necesitas preguntar y responderte a ti mismo cuando puedes sintetizar la información en una sola frase?


- Hablar del autor (o sea, de ti). Para eso, ya tienes el currículum literario.


- Vaguedades. Evita la sinopsis genérica, la «sinopsis plantilla» que escribiría tu sobrino de 7 años, del tipo «hay aventuras y pasan muchas cosas». En ese caso, al terminarla, solo te faltará añadir el clásico «y ya está». Seamos serios. ¿Qué «cosas» son esas?, ¿que el protagonista va al Himalaya y se encuentra al Yeti?, ¿que se enamora de una estatua? Queremos definición. Sé conciso. Se trata de despertar el interés de la gente, no de que pase de largo.




- Subtramas. A no ser que resulten realmente esenciales en la trama principal, es mejor que evites hablar de ellas.


-Ya tengo la sangre de una virgen
-¡Fairuza!
-Pero ya la he escrito... ¿qué te parece?
-¡Muy buena sinopsis!
-Por tu bien, Luhu, por tu bien...
 5- Reescribe la sinopsis tantas veces como creas necesario. Mírala como si fuera una extensión de tu novela, porque tú no escribirías tu novela de cualquier forma, ¿verdad? 


-¿Cuál será el conjuro que usaría
la de 50 Sombras de Grey para vender tanto?
-Nada, no hay manera con esta muchacha...
-¡Perdón! La costumbre ;)
Escrito por: @NLutefisk



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