viernes, 4 de noviembre de 2016

La importancia de la corrección de tu libro




Tuviste una idea despampanante para un libro. Después de meses y meses de elaboración (algunos autores incluso años) toca revisar y retocar. Quizá alterar un poco la cronología con flashbacks o flashforwards para amenizar el texto o simplemente añadir algunos elementos para enriquecer más el texto. También eliminar pleonasmos y perogrulladas totalmente innecesarias.



Revisas y revisas. El Word apenas te marca nada en rojo, pero sabemos que el Word no es del todo fidedigno; si conjugas mal una palabra en una frase, o es de las que pueden llevar tilde o no, no te puedes fiar. Mucha gente manda directamente así los manuscritos a las editoriales. ¡Bien!, ¡está bien!, sólo lo van a leer los de la editorial pero, a no ser que seas un escritor profesional, no deberías sacar tu libro sin un filtro de un corrector cualificado. Es feo ver un libro con erratas, más feo ver uno con fallo de gramática y más aún, encontrar faltas de ortografía. ¿Quieres sacar un libro hecho una chapuza? Genial, eres escritor indie, puedes sacar cualquier atentado a la literatura pero... si realmente has escrito tu libro con ilusión, ¿no merece la pena pasar un filtro para que tu obra salga perfecta? Yo creo que la respuesta es obvia.



Muchas veces, tus ojos, de tanto revisar y revisar, no ven con nitidez lo que puede ver otra persona de una pasada. Al final se te juntan las palabras o no sabes que quizás estás cometiendo errores de escritura... En ese caso, lo mejor es delegar.
La revisión del texto, o corrección, es la parte que va después de la finalización del libro, y no debe saltarse esa fase, porque el libro queda inacabado y con falta de rigor.





¿Y si no estás en una editorial que ofrezca ese servicio o no quieres casarte con ninguna editorial para ser corregido? No pasa nada. Hay editoriales indies que te proporcionan el servicio y cada uno por su lado.

Hay editoriales que cobran un precio estándar, corrigiendo libros independientemente del número de páginas o de faltas de ortografía detectadas. Otras, por otro lado, corrigen por número de palabras.

También existen variantes dentro de la corrección, ya que puedes escoger el nivel de rigor en ella. 



Tenemos el primer filtro y el fundamental: la corrección ortotipográfica.

Esa, como consejo, deberíais hacerla todos. Es la de faltas de ortografía, tipográficas o de estructura y demás.


Después, esta es un poco más exhaustiva, sería la corrección gramatical.
Hay muchos escritores que empiezan hablando en primera persona y terminan siendo narradores o se pasan gradualmente de un tiempo verbal a otro. También se dan errores de concordancia, que son determinadas incongruencias o errores estéticos, como rimas en narrativa.

Más arriba está la corrección de estilo y, creedme, a muchísima gente le hace falta. 
Cada uno tiene su estilo y su nivel cultural, pero una corrección de estilo no permitirá que publiques semejantes atentandos a la literatura como:

-Pepito, ¿dónde estás?-.Le dijo ella.
-Estoy en casa-.Le dijo él.
-No me lo esperaba.-Le dijo ella.
-Pues ya ves.-Le dijo él.

¡OS JURO QUE NOS HAN LLEGADO ESCRITOS ASÍ! 

Una corrección de estilo lo arreglaría más o menos así:

Pepito, ¿dónde estás? le preguntó ella, algo asustada.
Estoy en casa contestó él, extrañado.
¡No me lo esperaba!exclamó Ana, tras un suspiro.
Pues ya ves... dijo Pepito, con tono irónico.



También dentro de esta corrección están los autores que nunca de los jamases quieren repetir un adjetivo o verbo. Y si digo nunca, digo NUNCA. Una vez, os juro que nos llegó una obra que comenzó normal y, conforme fue avanzando, los vocablos eran cada vez más complejos, pesados y con una gran falta de acepción dentro de las frases.
Cuando le comentamos este extraño fenómeno al autor, nos dijo: 
-¡Porque no quiero repetir las palabras!


Eso es genial pero...
1: Debes estar familiarizado con los sinónimos de esas palabras o cometerás errores de acepción y concordancia.
2: No te alejes del lector utilizando un lenguaje demasiado grandilocuente, y mucho menos si empezaste tu libro hablando normal. Eso es un error de principiante y lo nota el lector menos avezado.
3: No seas ridículo, por Dios. Una charla o una conversación entre amigos no se puede convertir en "el foro reía enérgicamente" ¿El foro? ¿Forocoches? En serio... ¿hablas así? Pues deja las teclitas y haz otras cosas en la vida.

Ya se me ha pasado el cabreo. Es que me pongo de los nervios. Esos, los pedantes, son los escritores más difíciles de tratar.

En fin... voy a corregir este escrito, no vaya a ser que veáis algún fallo y me queméis en la hoguera. Y si no eres profesional, no edites sin una corrección.

                     Escrito por @La_Kristo


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