jueves, 7 de abril de 2016

Entrevista a Néstor Lutefisk, autor de "Clavelito y Chutamonos: poesía punkarra"



Seguro que ya conoces a Néstor Lutefisk por sus artículos y consejos de Ayuda para escritores. Ahora presenta en Luhu Editorial "Clavelito y Chutamonos: poesía punkarra", una apuesta por el vandalismo poético más descarnado y cuya publicación trata de financiar, mediante crowdfunding, dentro de la misma web de Luhu.


¿Qué vamos a encontrar en Clavelito y Chutamonos: poesía punkarra?

 
Esta poesía punkarra habla de marginalidad, pero también de otras cosas. Clavelito, Chutamonos, el camello Pitulín Cortamerca… son solo seres marginales que aparecen puntualmente en el libro y que, por algún motivo, al crearlos me recodaron a algunos personajes lorquianos (de ahí que me haya sacado de la manga lo de definirlo como lorkipunk). Me han servido para dar un poco de cohesión al libro y darle título, pero es muy difícil etiquetarlo, ya que no habla de nada en concreto. Se basa en transmitir imágenes y en jugar con conceptos nuevos—algunos un poco bestias—. Creo que, pese a ser un libro muy humilde, puede sorprender a mucha gente, sobre todo a quienes les gusta dejarse llevar por la flexibilidad del castellano.


¿Es tan punkarra el león como lo pintan?

Es punkarra la poesía en sí, y también anárquica, al menos aquella que intenta romper con esquemas tradicionales y que trata de sorprender al lector. Para mí, la poesía es usar las palabras para destrozar la coherencia, ¿qué hay más punk que eso?

Hay quien entiende por poesía escribir cosas bonitas y bucólicas y, si puede ser, que rimen. Yo no veo eso como poesía, porque ese poeta no se esfuerza por activar la mente del lector, sino que se limita a pasa por un camino muy trillado. 

Mucha gente, al componer, se queda anclada en los poemitas de amor que dedicaban al chico o a la chica que le gustaba de clase, sin valorar lo importantes que fueron las vanguardias del siglo XX para que la poesía madurara, y de esa poesía adolescente no pasan. Ya lo dije en un artículo que escribí sobre poesía hace algún tiempo.

Otros confunden poesía con reflexión y usan un vocabulario tan artificioso y una retórica tan trasnochada que solo ellos entienden lo que quieren decir. Juntar reflexión y poesía y hacer de ello un algo que la gente pueda entender no es tan sencillo. Hay que ponerse en la piel del lector.


Puede que a estos tipos de poeta no les guste mi poesía sucia y malencarada. Y lo comprendo.


¿Este es tu primer libro?

Sí y no. En realidad, es el tercero que publico, los anteriores eran libros de texto: libros de inglés profesional.

¿A quién va dirigido Clavelito y Chutamonos?

Por r la portada, el título y mi perfil de autor destroyer en la página de Luhu Editorial , parece que sea un poemario dirigido a lectores muy jóvenes que hace poco que han descubierto este género (puede que a góticos, emos, etc.). Pero lo cierto es que comprende un sector mucho más amplio de lectores, ya que jugar con las palabras es algo que va más allá de edades, extracción social o género. No tenía en mente un lector tipo mientras escribía. Simplemente me dejaba llevar por las palabras y buscaba que no fueran meras herramientas de comunicación y que los significados, una vez arrancados de su contexto cotidiano, «chocasen» y dieran colorido al conjunto.


¿Quiénes han sido tus influencias al escribir?

Autores hispanos: César Vallejo, Lorca, José Agustín Goytisolo… quizá, el que más, Leopoldo María Panero. El poeta maldito es doblemente poeta. No basta con escribir poesía, hay que sentirse poeta, huir del pragmatismo, por muy anodina que sea la existencia del autor. Se puede hacer poesía de lo más absurdo. De hecho, esa suele ser la mejor poesía: la de los detalles en que nadie repara. Hay quien intenta ser poeta maldito, pero se queda solo en enfant terrible… y de esos hay tantos... Muchos se quedan en trolls.


También me han robado el corazón prosistas como Sábato, Onetti, Vázquez Montalbán o Francisco Umbral (al que no se si definir como prosista).

 
¿Cómo empezaste a escribir?


Haciendo exámenes en el instituto. En serio, era incapaz de memorizar las lecciones al pie de la letra y ponía con mis palabras lo que había estudiado. Con el tiempo, descubrí que me gustaba hacerlo (qué repelente soy a veces, lo sé) y más adelante me fijé en cómo escribían autores como Sábato u Onetti; así que empecé a querer escribir como ellos.




¿Qué es lo más duro de escribir poesía?

En mi caso, encontrar tiempo. No puedo decir que mi poesía sea una poesía trasnochada… porque me acuesto muy temprano y enseguida me vence el sueño. Mi obra es diurna, pese a lo delirante que pueda llegar a parecer en algunos momentos. Pero hacer buena poesía es costoso. Combinar palabras que en un contexto normal no se nos ocurriría combinar es algo que requiere mucho tacto.




¿Tienes manías de escritor?


Tengo manías, en general. Escribo desnudo con unas gotas de Chanel Nº 5. Es broma, son de Nenuco.
 

Háblanos de tu trabajo en la editorial

Me dedico a escribir artículos y aparte leo y corrijo manuscritos, lo cual no es tan fácil como parece. Hay que tener mucha paciencia, buena vista y sentido crítico. Has de estar muy concentrado. No puedes permitirte fallos, porque el escritor confía en ti. Tienes que tratar de entender al autor y limar lo mejor que puedas aquellos pequeños defectos que a él se le han escapado. 



Si necesitas ayuda para publicar, consúltanos clicando aquí sin compromiso.


En cuanto a sopesar la calidad de una obra para ver si es publicable, corres el riesgo de que, si no tienes una sólida base de lectura, acabes planteándote dudas sobre ortografía, sintaxis, etc. que antes no tenías... y puedan llegar a aplastarte; algo plausible cuando, por ejemplo, has valorado que no corregido30 manuscritos en los que los autores han puesto las tildes diacríticas a voleo. En ese punto, puedes dudar hasta de cómo te llamas. Señores escritores, qué menos que, si vamos a construir un edificio, sepamos cómo se mezcla el cemento, ¿no?

Por otro lado, no siempre es posible reconocer el éxito cuando lo tienes delante de tus narices. Sin ir más lejos, J. K. Rowling envió una obra bajo pseudónimo a un buen puñado de editoriales… y solo una lo aceptó. Claro, que también es posible que la obra fuera un pestiño —fans de J. K. Rowling, no me lapidéis, por favor— y por eso la mayoría la rechazaron.



En cualquier caso, reconozco que tener un trabajo como este es un privilegio.

¿Es más fácil escribir un libro o evaluarlo para publicar?

Determinar la calidad de un libro es algo delicado. No es plato de gusto rechazar un libro que alguien ha tardado mucho tiempo en terminar. Pero escribir un libro, uno bueno de verdad, es infinitamente más difícil. Todos podemos opinar, argumentar, valorar… pero escribir es bajar a la arena y romperse los cuernos con un montón de elementos que el crítico que nunca ha escrito no ve. Hay que tratar de ser original. Ahí es donde se demuestra que es fácil opinar, pero no inventar historias, razonamientos... Si no nos esforzamos por ser buenos escritores, con qué cara le decimos al colega escritor que su obra es… mejorable.



¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Primero, quiero ver publicado este libro. Si lo consigo, amados lectores, me gustaría dar algo más de vida a Clavelito, Chutamonos y compañía, desarrollar más las historias kinkis, aunque no sé si en poesía o en otro género. No sé por qué me atrae lo marginal y lo decadente en la ficción; supongo que es porque todos sufrimos a veces y eso facilita que nos sintamos identificados con la desgracia y la miseria. Ese es un recurso que explota mucho la industria de Hollywood: personaje caído en desgracia que va escalando poco a poco socialmente. Yo no sé si sería tan magnánimo con mis personajes. No me atraen las historias previsibles. En fin, ¿y a quién sí? 


¿Hay algo más que quieras añadir para despedir la entrevista?

Apoyad el vandalismo poético de mi libro participando en el crowdfunding de Luhu. Clavelito y Chutamonos os lo agradecerán desde algún rincón de sus miserias... y yo también.



Participa en el Crowdfunding del libro que revoluciona la poesía



 Por @NLutefisk

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