jueves, 27 de octubre de 2016

Los ritmos en la narración




 La esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena


                                                                   Sir Francis Bacon

Ya comentamos en el artículo sobre el arco narrativo que el decrecimiento de la acción sigue al clímax, al momento culminante. En el decrecimiento de la acción las aguas van volviendo a su cauce, la tensión narrativa va cayendo… y los protagonistas empiezan a relajarse, tanto si se aproxima un final feliz como si no. Es hora de que se empiecen a resolver los conflictos narrativos a los que se han ido enfrentando. Estamos hablando, ni más ni menos, de las consecuencias lógicas del clímax.


¿Cómo podemos reconocer este tipo de secuencias en literatura? Es muy sencillo. Aquí te mostramos algunos ejemplos claros, típicos y muy socorridos de decrecimiento de la acción:

- En la novela negra, después de que el asesino muera o sea detenido por la policía.

- En las novelas de aventuras, cuando un avión, un barco, etc. llega por fin a su destino tras un viaje accidentado. 


- En una novela romántica, cuando cerca del final y tras una tortuosa relación la protagonista decide pasar página y cambiar de vida.



-A punto de clavar un cuchillo, pero luego no lo haces...

- Tras la muerte de un personaje importante en cualquier tipo de novela. 



- Después de una batalla decisiva en una historia épica o bélica.

El decrecimiento de la acción es un recurso que se usa para atar los cabos sueltos de la trama. Es por eso que hemos de ser muy precavidos a la hora de ir concluyendo nuestra historia, porque una cosa es que dejemos un final abierto (para escribir una segunda parte, por ejemplo) y otra es dejar tramas inconclusas por despiste. ¿Crees que los lectores no se darán cuenta? Por supuesto que sí. Piensa: ¿cuántas veces has leído una novela o en la que un personaje desaparece sin justificación alguna?, ¿nunca has terminado una historia y  te ha parecido que ha quedado algún cabo sin atar, alguna subtrama sin concluir y que ha repercutido en el final?

Algo que has de tener en cuenta es que si el lector se siente identificado con algunos de sus personajes y en algún momento la acción decreciente pierde ritmo –tanto si es porque el final ha llegado demasiado pronto o porque ha sido arrastrado por un clímax débil— crearás un sabor de boca un tanto extraño en el lector. Para entendernos, si tu novela acaba justo después del clímax, vas generar en tu público una insatisfacción inesperada; si por el contrario la prolongas demasiado, vas a provocar que se canse. Debes medir muy bien los tempos. Esto le sucede a todo tipo de escritores, desde los noveles hasta los más curtidos, aunque quizá no en la misma medida, así que evítalo. ¡Nada puede fallar cuando el final de tu historia está tan cerca!


-Vaya, ¡ha venido la vecina maruja para darle
un giro argumental a mi historia!

Seguro que conoces muchos ejemplos en los que, poco antes del final, «se hunde el pastel»: es el momento de que empiecen a aflorar los sentimientos del lector, que se ha ido identificado con los protagonistas a lo largo de muchas páginas, pero por algún motivo, el autor ha descuidado algún aspecto importante. La concentración es fundamental aquí; si habías pensado dejar algo al azar, este es el peor momento para hacerlo. Quizás un poco de ayuda de alguno de los programas que comentamos en el artículo sobre el software para escritores pueda echarte una mano para ordenar tus ideas.

Y si crees que la acción decreciente de tu novela va a alargarse demasiado, una buena idea para armonizar un poco el ritmo narrativo es recurrir al truco de añadir unas gotas de suspense, una sorpresa de última hora o un pequeño susto para que el lector no baje la guardia y se duerma. 



-Que tu hijo sea el demonio impacta,
¡palabrita!

¿Crees que podrás dominar este recurso? Seguro que sí. ¡Ponte a pensar y… manos a la obra!



Por:  @NLutefisk


Y si te ha gustado suscríbete en #AyudaParaEscritores

* Obligatorio


Y si necesitas ayuda para publicar consúltanos sin compromiso clicando aquí

http://unbouncepages.com/servicios-editoriales-para-autores/

3 comentarios:

  1. Ayer leíamos un artículo cientifico de Arthur Jacob. 2015, sobre los estudios del porque la literatura poética y similares, se relacionan con lo afectivo, lo placentero o no placentero, emergiendo estimulos estéticos y la importancia en la formación de estados afectivos o sentimentales.Es interesante para esta pagina,

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por tu aportación, Antonio. Por lo que comentas, sí parece interesante el artículo de Jacob. De cara a futuros posts, lo tendremos en cuenta e investigaremos.

    ResponderEliminar