lunes, 1 de mayo de 2017

Cómo conectar con el lector





¿Cómo apelamos al lector desde nuestras páginas? La respuesta es sencilla: con coherencia. Uno de los errores más comunes y más graves que suelen cometer algunos autores es el de cambiar constantemente de pronombre personal a la hora de dirigirse a los lectores. Para entendernos, hay quien empieza una frase tratándole de tú, de repente le trata de usted o recurre a la primera persona del plural, nosotros, para acabar utilizando ese impersonal «uno» (uno no sabe, uno siente, uno cree).

Amigo escritor que cometes este tipo de fallos, ¿a quién te diriges?, ¿a un sólo lector?, ¿a varios?, ¿a ti mismo? ¡Aclárate! No es tan difícil mantener un poco de coherencia en una misma línea. Para muestra un botón (de lo que no debes hacer):

 
Y pensadlo, si hubiesen visto el accidente se les habría puesto el vello de punta.

Aquí tenemos varios fallos: al principio, el autor se dirige a los lectores con «vosotros» (pensadlo), pero justo después se arrepiente y cree que está siendo un poco maleducado, así que cambia a «ustedes» (hubiesen visto/se les habría puesto). ¿Con qué forma de dirigirnos al lector nos quedamos, con la informal o con la formal?

Posibles soluciones:

Y pensadlo, si hubieseis visto el accidente se os habría puesto el vello de punta.

Y piénsenlo, si hubiesen visto el accidente se les habría puesto el vello de punta.







Otro ejemplo:

Se supone que todos nosotros tenemos una misión que cumplir en este mundo, sin importar de dónde vienes o hacia dónde va uno.

¡Qué horror! El autor utiliza «nosotros» en un intento de transmitir complicidad y de «espíritu de grupo». Ese espíritu se rompe cuando, de golpe, trata al lector de tú (sin importar de dónde vienes). Aun así, sigue transmitiendo complicidad, pero ya no al mismo nivel. Finalmente, rompe toda complicidad con el lector (hacia dónde va uno), porque ese «uno» que utiliza es impersonal, frío.

Posibles soluciones:


Se supone que todos nosotros tenemos una misión que cumplir en este mundo, sin importar de dónde venimos o hacia dónde vamos.

Se supone que tienes una misión que cumplir en este mundo, sin importar de dónde vienes o hacia dónde vas.

Se supone que uno tiene una misión que cumplir en este mundo, sin importar de dónde viene o hacia dónde va.





 Y acabamos con otra pequeña muestra del museo de los horrores:

¿Uno pierde la ilusión al hacerse viejo o te vuelves viejo al perder la ilusión?

¿A qué se debe ese cambio tan repentino en la forma de dirigirse al lector? No es tan difícil seguir usando el mismo sujeto, especialmente cuando se trata de una frase tan corta como ésta. Simplemente hay que mantener cierta coherencia al expresarse. 

Posibles soluciones:

¿Uno pierde la ilusión al hacerse viejo o se vuelve viejo al perder la ilusión?

¿Pierdes la ilusión al hacerte viejo o te vuelves viejo al perder la ilusión?



Si por descuido cometemos estos pequeños errores al escribir frases cortas, ¿qué errores cometeremos al escribir grandes párrafos o páginas enteras? Tenemos que evitar a toda costa este tipo de fallos y pensar más en el lector. Es por ello que hemos de revisar y reescribir cuántas veces sea necesario para, de esta forma, pulir detalles como éstos y hacernos entender. Somos escritores y queremos que nos lean, pero si patinamos en lo más básico, difícilmente lograremos publicar algo que tenga un poco de sentido; es más, lo más probable es que, al descuidar así nuestro estilo, las editoriales no se interesen por publicar nuestras obras.





Por:  @NLutefisk


Y si te ha gustado suscríbete en #AyudaParaEscritores y recibe nuestros posts

* Obligatorio



Y si necesitas ayuda para publicar clica aquí y consúltanos sin compromiso



No hay comentarios:

Publicar un comentario