viernes, 14 de octubre de 2016

Cómo reconocer la fatiga creativa y eliminarla

-Pero ¿qué narices he escrito?
Me voy a echar una siesta, mejor...

«Estoy hasta las narices de revisar mi libro. He retocado cada frase, cada punto y cada coma… y, aun así, no me convence con el resultado. Pero aún tengo flecos que recortar, párrafos que pulir y docenas de cafés antes de enviar mi libro a las editoriales. Pensándolo bien… ya no se me ocurre nada para mejorarlo; creo que ya no voy modificar nada. Ya me he cansado de releer y corregir». ¿Te ocurre esto a menudo? Te enseñamos cómo reconocer y evitar la fatiga al revisar.


¿Cómo saber si te ha invadido la fatiga creativa?  


Cuando ya no distingues si lo que estás escribiendo te parece bueno o malo y te da lo mismo poner una palabra que otra y sientes que dejas de ser objetivo. 



-Es que lo retoco y lo vuelvo a retocar
 y ya ni me apetece escribir...

Has llegado a un punto en que, de tanto retocar, dejas más cabos sueltos que atados. Lo que antes era una historia cerrada —con mejor o peor resultado— acaba por no tener pies ni cabeza. ¿Cuál es resultado? Que te toca seguir modificando textos hasta que todo vuelva a tener coherencia.

Típico ejemplo: no te acaba de convencer el final que has escrito y piensas «¿y si este personaje hubiese tomado un camino distinto»? Y empiezas a retocar las vivencias de ese personaje, por lo que tendrás que modificar pasajes enteros. ¿Qué suele suceder en estos casos? Que te olvides de arreglar alguna parte, por pequeña que sea.


¿Qué hacer ante este problema?

1-    Tómalo como una parte natural del proceso de creación literaria. No dejarte vencer. Te ha costado mucho escribir todas esas páginas y no querrás echarlo todo por la borda, ¿verdad? Recuerda que es algo pasajero, solo una fase. Nada dura eternamente.

2-    Desentiéndete un tiempo de tu manuscrito y, al volver, descubrirás que has repetido varias veces una misma palabra en muy pocas líneas, o una misma estructura en apenas unos reglones  de diferencia. ¿Cómo es posible? Si habías repasado el texto dos trillones de veces. ¿Cómo 
se te había podido escapar semejante atrocidad? Aprovecha para ser todo lo crítico que puedas con tu obra. 




3-    ¿Y cuándo se supone que debes dejar de revisar? Todo depende de ti. Es algo que solo tú puedes decidir, ya que cada obra es personal. Nosotros podemos aconsejarte hasta cierto punto, pero esa decisión es tuya.

4-    Como ya te hemos dicho en otros artículos, pídele a alguien que revise tu manuscrito. Ten presente que esta persona está leyendo por primera vez tu obra y no siente esa fatiga que tú has estado experimentando hasta el momento. Cuando termine, no le pidas simplemente su opinión; pregúntale si ha visto algún defecto en la coherencia, en la estructura, en los rasgos de algún personaje, etc. Seguro que ese lector ha encontrado algún fallo que a ti se te ha escapado.

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Si se trata de un escritor o un lector realmente crítico, mejor que mejor. Generalmente, cuanta más experiencia tenga con la literatura, más crítica y más «colorida» podrá ser su opinión (también hay excepciones, así que elige bien).

5-    Un truquito de corrector. Está científicamente demostrado que el cerebro no reacciona exactamente igual ante un texto en papel que ante un texto en una pantalla de ordenador; así que imprime algunas hojas y dales un repaso. Notarás la diferencia. Y si puedes leerlas en un lugar donde no sueles escribir normalmente, mucho mejor. Cambiar de entorno te ayudará a tener nuevas perspectivas.



-Voy a delegar un poco... ¡Igual me resitúan!


6-    Escribe algo que no tenga nada que ver con tu libro. Aunque hay autores que piensan justo lo contrario, que esto les puede distraer demasiado, crear algún relatos breves, un poco de poesía… o simplemente cúmulos reflexiones al azar, puede ayudar a despejar tu mente y resultarte muy beneficioso.

7-    Y por último, no te olvides de mantener una actitud positiva, ¿recuerdas? Apela a tu fuerza de voluntad: si te consideras una persona testaruda, usa a tu favor este rasgo de tu carácter. ¡Querer es poder!



-¡Has estado deslumbrante!
¡Plas, plas...!

Por:  @NLutefisk


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