martes, 15 de noviembre de 2016

Cómo empezar tu libro. La temida hoja en blanco





Tienes miles de ideas en la cabeza, todas desordenadas. Sabes que si las ordenas podría salir por lo menos un grandioso best-seller, ¡seguro!

Te imaginas firmando y dedicando libros y viviendo de una grandiosa carrera de escritor. Es, cuando menos, placentero ese pensamiento. Seh...

Las ideas las tienes. Quieres escribir un libro. ¡Sabes hasta el título! Pero hay un problema:


NO SABES POR DÓNDE EMPEZAR

Te pones delante del ordenador. Abres el Word y tus dedos se quedan paralizados. Tu mente empieza a divagar y tú entras un momento a ver si tienes algún mensaje en Twitter. Enciendes un pitillo. Te tocas el grano incipiente de la barbilla, contestas tus emails y ha pasado una hora y no has escrito nada de nada. "Para mañana", piensas...


-¡Que sí!, ¡mañana lo escribo! ¡Cuando termine de hacer esto!


Al día siguiente empiezas el mismo ritual y se vuelve a producir el mismo bloqueo.

"¿Qué me pasa?, ¡joder!" y empiezas a considerar si tu proyecto de escribir un libro ha sido buena idea. Sé de lo que te hablo, del SÍNDROME DE LA HOJA EN BLANCO.
Suele pasarle a escritores en potencia que no tienen como hábito escribir. La causa del bloqueo no es otra que sentirse abrumado por escribir nada más y nada menos que un libro.
Es miedo a hacerlo mal.
Es falta de hábito.
Es preocuparse por el resultado final y que éste no sea bueno...
Hay que romper esos NUDOS MENTALES, eso si quieres escribir.


-La verdad, señora Kristo, es que ya es hora de que termine lo que he empezado
-Hágalo. Usted está un poco loco. Su libro será un éxito ;)



Si no lo haces por reconocimiento y presumir. Si lo haces porque verdaderamente hay algo en ti que está latente y deseando explotar y expandirse (tu idea) , debes empezar a escribir.

¡Empezar a escribir dice la tipa esta!, ¡tan fácil!, pensarás tú.
Y yo te digo que si quieres escribir un libro y tienes ideas, las escribas, aunque al principio sean ideas inconexas o delirantes.

Empezar un libro es quizá la parte más difícil del proceso de elaboración de éste. Tienes que saber de forma muy nítida cuál es la temática.
Mi consejo es que te lances. Que escribas a lo bruto. Con faltas de ortografía si hace falta. Ideas sueltas. Que tus dedos no paren. Que todos esos conceptos sean cazados al vuelo.

Si por ejemplo quieres escribir un libro de ensayo, es muy recomendable que empieces a poner en la hoja los puntos importantes.
Por ejemplo, quiero escribir un libro de curiosidades,. ¿sí? Perfecto. Si un tema del que quieres hablar es de la aspirina, pues pon con asterisco y negrita:

*Los beneficios de la aspirina. 

A continuación, pon todos los puntos que sepas, todos los que se te ocurran, sin dejar ni uno, y más adelante los irás desarrollando desordenadamente. Ya notarás como luego, una vez rota la barrera de la hoja en blanco verás con más naturalidad tus notas, tus fallos y los filtros de corrección.



-Sí, yo me quedé en medio de una trilogía,
 ¡aquí cada uno tiene lo suyo! Tss...


Si lo que quieres escribir, por ejemplo, es una novela, como fue mi caso, te recomiendo que tengas en la cabeza, de forma muy clara, como si fuera una película, tu historia. Visualízala con todo detalle. Imagina cada escena. Mira la cara y las particularidades de los personajes; seguramente estén inspirados en gente que ya conoces o son híbridos, no pasa nada. ¡Está bien!, pero recuerda que para sus descripciones tendrás que tener un léxico amplio y preciso. Eso si quieres que el receptor imagine al personaje de forma parecida a como tú lo fabricaste en tu mapa mental.



En las novelas, esto es curioso:  sueles imaginar tu historia, pero luego el peso emotivo y la idiosincrasia de los personajes no "casan" del todo y el final es totalmente opuesto a lo que imaginaste. Es algo hermoso porque tu historia ha cobrado vida. Tú sólo has sido el hilo transmisor entre tu historia y los lectores.

Sé que al principio de leerte te sentirás ridículo, es como cuando oyes tu voz en un audio, pero luego te acostumbrarás.


-Es que me leo y me siento así...
-No pasa nada. Acostúmbrate a leerte.


Mucha gente, para quitarse esa sensación de vergüenza al leerse, se distancian de sí mismos expresándose de una manera muy distinta a como se expresan en su día a día y eso el lector lo capta enseguida. Siempre se nota si se está sobreactuando. 
Algunos se crean un alter ego poniendo demasiados tacos, otros exceso de anglicismos y otros, los que más, abusan de los tecnicismos; es como si de alguna manera, al releerse, leyeran a otra persona y no les diera tanto rubor.
Yo, ante esto, te aconsejo que seas lo más natural posible SIEMPRE.
Que te sientas libre. Que disfrutes. Sé libre.
No pienses en si gustará o no, por lo menos no durante el proceso de elaboración.
Quítate el lastre de las críticas que crees que obtendrás en el futuro y equivócate. No pasa nada.



-¡Estoy a mitad del libro, señores!
-Sé que se encuentra exhausto pero es una purga mental.
Ya verá que sensación más satisfactoria después.

Escribir un libro puede llevarte años. Yo, al igual que Stephen King, recomiendo que una vez hayas descorchado la botella y superado la hoja en blanco, escribas el libro lo que tarda una estación. Es generalmente lo mejor, porque si no irás postergándolo y dejándolo hasta que el archivo se pierda en tu ordenador y se quede en la carpeta de SUEÑOS POR CUMPLIR.



-¡Pero qué me dices, mudito! , ¿terminaste tu libro?
-Sí, querido amigo. Y POR FIN ME SIENTO LIBRE
<3

     Escrito por @La_Kristo


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1 comentario:

  1. Es complicado ordenar todas tus ideas a pesar de no haber escrito antes ¡Agh pero qué frustrante!

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