martes, 15 de noviembre de 2016

Cómo superar el rechazo editorial



Si en el anterior artículo nos encontrábamos con las críticas y los comentarios negativos hacia tu obra, hoy nos centraremos en las maneras de hacer feedback con el rechazo de las editoriales. Por feedback entendemos aprender de los errores y aprovecharlos para mejorar.

Si es doloroso que un lector te diga que no le gusta tu obra, más lo es que una editorial lo haga. ¿Por qué? Porque los editores son profesionales de la literatura, han visto y batallado con obras de todos los colores, y por tanto, algo entienden de libros. No es lo mismo que te lo critique un troll, por ejemplo. 


Si una editorial dice «no» a tu obra, te lo dirá con conocimiento de causa y habrá un razonamiento que justifique por qué ha rechazado tu libro. Desde nuestra experiencia como editores, te podemos decir que, cuando rechazamos un manuscrito, no lo hacemos por capricho. Nada nos gustaría más que todas las obras que recibimos tuvieran la calidad suficiente como para publicarlas. Pero —reconozcámoslo—  todos sabemos que no es así. Por eso, hay quien se toma con filosofía el rechazo, hay quien se enoja y hay quien primero se enoja y luego se lo toma con filosofía.


Míralo así: ¿te enfadas cuando el doctor te dice que estás enfermo, que debes guardar reposo y que tienes que seguir un tratamiento? A nadie le gusta que le digan que está malito, ¿verdad?, sobre todo si lo dice un profesional, que sabe de lo que habla. Así que cuando es tu novela la que está «pachucha», nosotros, los editores, te lo decimos... aunque duela. Tu obra puede mejorar, pero tienes que revisarla bien (por eso, en Ayuda para escritores te ofrecemos «píldoras diarias» y artículos como este).

Entonces, ¿qué hago una vez se me pasa el enfado con los de la editorial? Yo quiero publicar.






Pues te recetamos unas cuantas ideas que pueden ayudarte a evitar el rechazo:

1-  En la editorial te han enviado un email donde te dicen que tu obra no se puede publicar porque tiene tal o cual defecto. Vale, ya has recibido la noticia. Ahora… ¡aléjate de ese email cuanto antes, corre! Deja que pase un tiempo razonable hasta que lo asimiles (si eres fuerte y no te dejas amilanar fácilmente, puede que con unas horas tengas bastante). Tómate el tiempo que necesites para aceptar el rechazo. Es probable que incluso sientas los típicos síntomas postraumáticos (negación, odio, aceptación…) a pequeña escala.

2-  Una vez has asimilado la carta maldita, haz de tripas corazón y... adelante: léela otra vez, procura mantener la cabeza fría y envía un rato el orgullo a paseo. El primer paso para reconocer un error es adoptar una postura humilde.

No te preocupes si mientras la vuelves a leer notas que te hierve un poco la sangre (solo un poco). Es comprensible. Pero recuerda que no has de tomarte la crítica como algo personal; se trata de aprender de los errores, no de revolcarte en el fracaso y amargarte la vida.

3-  Haz autocrítica. Pregúntate: «¿Por qué puede no haberles gustado esto o lo otro?». Trata de ser objetivo.





4-  ¿Has decidido introducir algún cambio en tu obra? Pues ten esto en mente: en el caso de las novelas, por ejemplo, un mínimo cambio en el argumento repercute en el resto de la trama. Una vez hayas hecho las modificaciones necesarias, revisa bien tu historia para que el lector no encuentre contradicciones o lagunas. ¡Coherencia ante todo!
5-    Pide a alguien que lea tu libro y pregúntale qué cambiaría (quizá su opinión coincida con la de la editorial). Siempre es bueno tener nuevos puntos de vista. Si es posible, procura que sea alguien con quien tengas confianza, pero vigila que sea sincero y que no le duela decirte la verdad. Lo ideal sería que la pudiera leer alguien que te conozca poco y que sea serio en esos temas: alguien imparcial.




6-    Ponte en el lugar del editor y en del lector. Si has decidido volver a contactar con una editorial, piensa: «Si yo fuera editor, ¿me gustaría recibir una obra como esta?». Una editorial no se va a arriesgar a vender algo que no tenga salida, y, seguramente, tú tampoco lo harías. Debes pulir tu libro lo mejor que sepas. 



Para entenderlo mejor, recurramos a un símil. Imagínate la siguiente situación: eres podólogo y vas a recibir a un paciente con juanetes. Tú estás ahí para resolver su problema y quitarle esos juanetes. Y cuando se quita los calcetines... ¡Puff, qué pestazo! Lo vas a atender igualmente, pero… ¿no hubiese sido mejor que se lavara un poco los pies antes de acudir a la consulta? Pues imagínate que esos pies necesitados de ayuda —y de un baño— son un libro entregado para valorar. La diferencia es que, en principio, el podólogo está obligado a atender al paciente, pero el editor no está obligado a aceptar una obra si no la ve mínimamente presentable… y publicable.


7-    Sintetizando los consejos anteriores, sé muy analítico con tu propia obra. Trata de verla con un poco de objetividad. ¡Sé crítico! Es la mejor forma de evitar rechazos editoriales. Te lo aseguramos.

Por:  @NLutefisk

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2 comentarios:

  1. Coincido en casi todo, aunque mi experiencia es que muy pocas (por no decir ninguna) editorial te da razones para el rechazo. De hecho, son muy pocas las que te informan de que el manuscrito ha sido rechazado.

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  2. Voy a comentar algo que no tiene nada que ver con el tema de esta entrada. Me encanta este blog, pero deseo hacer una recomendación. Entre los seguidores del blog (que se ven a la derecha de la pantalla del ordenador) hay alguien cuyo avatar es un gif que parpadea constantemente. No estoy segura si es sólo a mí, pero ese parpadeo me resulta sumamente molesto mientras intento leer el contenido. Pido disculpas por salirme del tema, pero simplemente busqué el último post publicado para mencionarlo. Saludos

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