lunes, 31 de octubre de 2016

La ironía. Consigue lectores con estos 3 tipos


La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe


                                                            Jacinto Benavente




La ironía, bien manejada, es un recurso que te ayudará a enganchar lectores. ¿Sabes en qué consiste exactamente? Se dice que la ironía es actuar contradiciendo lo que uno transmite. No es sencillo distinguir cuándo estamos ante una situación irónica. Entenderla requiere tener un poco de picardía y, a veces, hasta una pizca de mala uva. Seguro que esto ya lo sabías. ¿Pero sabías que existen 3 tipos de ironía? Te enseñamos a reconocerlas y, de regalo, te hablamos sobre el sarcasmo, porque somos así de generosos.



3 TIPOS DE IRONÍA 


Ironía verbal

El hablante dice una cosa pero quiere transmitir lo contrario: hay una incongruencia entre lo que dice y lo que está ocurriendo en su entorno. Sencillo, ¿verdad?

Ejemplos: 


Al entrar en una habitación sucia



Tu habitación está tan limpia como el lavabo de un pub a las 3 de la mañana


Tomando sopa en un restaurante, al descubrir un bicho

           Camarero, ¿puede traerme unas moscas más? La que está en mi plato se siente sola y quiere hacer natación sincronizada.

En un restaurante (otra vez), al comer carne correosa

                  No se lleve el plato, me gusta el filete con textura de zapatilla




 Al preguntar «¿te has caído?» 


                —Por supuesto que no me he caído. Quería comprobar la dureza del suelo con la cabeza. Lo hago varias veces al día




Al rozar un coche aparcado y dañarle la carrocería

              —¿Puedes rayarme el coche un poco más? Creo que te has dejado un hueco sin rayar.







Al entrar en el bus, en hora punta

               Me encanta que me den codazos y empujones cuando subo al autobús. 





Al despertar en un barrio muy ruidoso, por la mañana

            —Es tan agradable abrir la ventana y escuchar el sonido de los coches, los vecinos llamándose a gritos, su música a todo volumen, el martillo hidráulico de la esquina… ¡Qué paz! ¡Qué sosiego!



Ironía dramática.

Se usa en narrativa cuando el lector es consciente del significado de un suceso que pasa inadvertido a los personajes. La audiencia siempre tiene más conocimiento y más perspectiva de lo que sucede que ellos. En este caso, hablamos más de audiencia que de lector porque este recurso se usa, especialmente, en teatro y cine.

Un ejemplo recurrente al hablar de ironía dramática es el final de Romeo y Julieta. La audiencia sabe que (alerta, contiene… ¿spoilers… a estas alturas?) Julieta no ha muerto, pero Romeo no es consciente, y por eso se suicida. ¿Quieres un ejemplo de cine? El show de Truman, por ejemplo, es una ironía dramática de principio a fin. El espectador sabe que le están tomando el pelo al protagonista desde que nace. Todo el mundo sabe que su vida es una pantomima.




-Lo siento de verdad. ¡Mira! ¡No me río!
(Risas mentales)



Ironía situacional

Se da en cualquier situación en la que haya disparidad entre la intención de un personaje y el resultado que este consigue.

Ahí van algunos ejemplos (un tanto absurdos pero ilustrativos): 



El náufrago que, rodeado de agua en altamar, no puede beber

Un ingeniero químico que, tratando de crear una medicina, crea un potente veneno



Enviar un tuit sobre lo poco que ese mensaje va ser retuiteado y conseguir miles de retuits

Ser alérgico al polen y acabar trabajando de jardinero

Tener asco a las cucarachas y a las ratas y acabar trabajando de plaguicida

Superar durísimas pruebas físicas para ser astronauta, pero marearse en coche

Un chef que al llegar a casa se agobia porque no sabe qué hacer de cena




-¡Por favor! Mi chupa-chups de frijoles es delicioso, ¡pruébalo!


 
¿Y en qué se diferencia la ironía del sarcasmo? ¿No son lo mismo?


En realidad, el sarcasmo va un paso más allá de la ironía y tiene lugar cuando hay intención de ofender, aunque sea de forma muy ligera. Digamos que el sarcasmo es ironía «corregida y aumentada». La ironía no tiene por qué ser ofensiva, pero el sarcasmo sí; de hecho, algunos de los ejemplos de ironía verbal que hemos mencionado antes se podrían tomar como sarcasmos.

Otra de las diferencias es que una situación puede ser irónica —ironía situacional— pero un sarcasmo no. No decimos «qué situación tan sarcástica», pero sí «que tío más sarcástico». Solo las personas pueden ser sarcásticas. 

El sarcasmo siempre va a implicar ser un poco insolente


En cualquier caso, entender los efectos de la ironía y el sarcasmo implica cierta habilidad al  interactuar socialmente, algo aparentemente... ¿sencillo? ¿Tú qué opinas?



Por:  @NLutefisk


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