miércoles, 11 de mayo de 2016

¿RAE o Manuales de Estilo?

-Yo siempre fui de la vieja escuela...

Estudia las frases que parecen ciertas y ponlas en duda

David Riesman, sociólogo estadounidense


En una anterior ocasión hablamos del diccionario ortográfico que la RAE publicó en 2010. En aquel artículo os planteábamos si siempre era conveniente seguir a pies juntillas estos nuevos dictados. Según nos comentasteis en las redes sociales, unos preferíais seguirlas y otros no. Hoy volvemos a echar leña al fuego, como se suele decir, y queremos ver hasta qué punto seríais capaces de echar un pulso a estas reglas; pero no se trata de hacerlo porque sí, ni de ser un rebelde sin causa contra la RAE, sino de que apliquéis vuestra lógica en aquellos aspectos en los que no estéis de acuerdo.  


Para que nos entendáis mejor, os pondremos un ejemplo bastante ilustrativo:
Hace algún tiempo dedicamos un artículo al uso de la cursiva. Siguiendo las bases de la Real Academia, en él decíamos que hemos de aplicarla al hablar de títulos de obras de arte (libros, cuadros, películas…), para dar un toque irónico a lo que queremos expresar o para reproducir palabras mal escritas, entre otras cosas. ¿Pero qué ocurre si en una página hemos de usar más de diez veces la cursiva por distintos motivos? Por mucho que nos ciñamos a las normas, ¿no acabaremos saturando al lector al llenar las páginas de tanta locución en cursiva? 



-No había caído en esa apreciación...vaya...¡qué rabia!

Esto puede llegar a ser muy farragoso en aquellos libros sobre cine o música, por poner sólo dos ejemplos, en los que abundan los títulos. ¿No sería mejor pensar un poco en las primeras impresiones que pueda recibir el lector y saltarse un poco esas normas? Por ejemplo, en el caso de aquellos títulos que hayan de aparecer más de una vez a lo largo de una obra, ¿no sería más conveniente dejar la cursiva sólo para la primera vez que se menciona dicho título y dejarla en redonda el resto de veces que se menciona? No os daremos una respuesta concisa, al contrario, queremos que penséis y decidáis.

 

Os ponemos otro ejemplo acerca de la conveniencia de seguir las reglas a rajatabla: siempre nos han dicho que, al empezar una pregunta precedida de un «pero», nunca se debe poner una coma entre el «pero» y el interrogante que abre la pregunta.

Pero, ¿qué estás haciendo con el gato? (Mal)

Pero ¿qué estás haciendo con el gato? (Bien)


Sin embargo, ocurre lo contrario cuando es otra palabra la que precede al interrogante.


  Entonces, ¿cómo quieres que lave al animal? (Bien)

  Entonces ¿cómo quieres que lave al animal? (Mal)


 ¿Por qué no podemos aplicar el mismo criterio en ambos casos? ¿Qué delito ha cometido el pobre «pero» para que le quiten la coma? ¿Acaso tenía mal aliento? Lo que queremos plantear es que, por mucho que nos empeñemos en seguir las reglas, no siempre vamos a encontrar lógica.

Quizás alguien opine lo siguiente: «Da igual que encontremos lógica o no en las reglas. Creo que se deben aplicar, porque si todos escribimos como nos dé la gana, ¿de qué nos sirve la RAE, entonces?». 


-Pero a mí me gustaba poner tilde en solo de solamente...
 

Como decíamos, no se trata de ir contra la RAE porque sí, como si fuera el enemigo común del hispanohablante, sino más bien de plantearnos hasta dónde nos conviene hacerle caso en todo y por qué. ¿No sería mejor que en ocasiones echáramos mano de esa lógica de la que hablábamos?

En el mundo del periodismo, conscientes de este dilema, no son pocas las publicaciones que han editado sus propios manuales de estilo para redactar. Parece ser que, dejando a un lado los motivos mercantiles, su propósito es ofrecer una alternativa a tanta norma añeja —o que no responde al sentir del lector/escritor actual— y dar a conocer las directrices por las que los periodistas se guían a la hora de seguir un estilo determinado en prensa. Pero estos manuales indie, al aplicar su propia lógica editorial, tampoco gustan a todos y a menudo son objeto de sonoras bofetadas filológicas.



-No me voy a amargar. ¿Quieren cambios?
¡Pues sean bienvenidos!

En fin, nunca llueve a gusto de todos. Visto lo visto, nos gustaría saber tu opinión: ¿sigues estos manuales de estilo cuando escribes o eres de los que piensan que son inútiles y que habría que quemarlos (o tirarlos a un contenedor de reciclaje), porque para eso existe la RAE?    


Si quieres leer más, clica aquí: Cambios polémicos de la RAE

Escrito por: 
Por @NLutefisk


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