miércoles, 25 de noviembre de 2015

Entrevistamos al Doctor Gea, psiquiatra e instructor de Mindfulness


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Muy diferente es la psicología de la psiquiatría, la psiquiatría forense y la psiquiatría forense de la meditación. Hablamos sobre psiquiatría y mindfulness con un hombre sereno y con la disposición de un aprendiz, el reconocido psiquiatra afincado en Alcoy, el Doctor Gea.


 ¿Qué edad tiene usted y dónde nació?

Tengo 56 años. En Valencia viví 2 años, las raíces de infancia las debo a mi pueblo, Canals.


¿A qué se dedica?

Medicina: Especialidad Psiquiatría. Instructor Mindfulness MBSR.


 ¿Dónde estudió?

En la Facultad de Valencia y el MIR de Psiquiatría en el Hospital clínico universitario de Valencia.



¿Por qué motivos estudió esta carrera y no una más fácil como la psicología por ejemplo?

Me atraía estudiar una profesión humanista relacionada con la salud, comprender mejor la integración mente­cuerpo y la medicina psicosomática. Ni la dificultad ni la duración te condicionan (6 años de medicina más 4 años de especialidad ), cuando pones el acento en lo que quieres. Valoras lo que vas encontrando a lo largo de un camino que sabes que no va a finalizar mientras permanezcas abierto.



¿Qué es lo más hermoso de su trabajo?
Son muchas las posibilidades que ofrece. Para mí, lo más gratificante es tener la oportunidad de comprender y aceptar la naturaleza humana. La integración de las diferentes herramientas terapéuticas es una tarea médica y creativa al mismo tiempo. 


Hay muchas satisfacciones, más de lo que mucha gente cree: los gestos de gratitud, ayudar a aliviar el sufrimiento, descubrir las posibilidades de los pacientes y mostrárselas, permitir que te rompan los esquemas y pronósticos basados en lo que dice la teoría, la singularidad que nace de entender que estás ante personas con sus historias, personalidades y manifestaciones sintomáticas. Ofrece un mundo de posibilidades en el que no es fácil aburrirse.


­¿Qué es lo más duro de su trabajo?

Sin duda, enfrentarte al dolor del suicidio. No puedes evitar preguntarte qué ha fallado, aunque sepas que ya no puedes hacer nada por revertirlo. Uno debe cuidarse y pensar en sí mismo; si no estás bien o te agotas, es más difícil ayudar. 


Por otro lado, no me gusta caer en el nihilismo y creer que no hay nada que hacer cuando te encuentras ante personas en situaciones muy duras o enfermedades crónicas graves, porque la enfermedad y sus circunstancias pueden ser sufridas o aceptadas. Cuando se aceptan, el sufrimiento cambia.



¿Desde que estudió psiquiatría han habido nuevos descubrimientos de interés? 


Los avances psicofarmacológicos han conseguido mejorar la tolerancia y cumplimiento de los tratamientos, sin embargo, la eficacia ha sido menor de la esperada. No existe" la pastilla mágica". Los avances tecnológicos están ayudando a comprender mejor el funcionamiento del órgano más sofisticado: el cerebro. El estudio del genoma todavía no se ha traducido en aportaciones útiles para nuestro campo, supongo que con el tiempo iluminará una parte de la compleja causalidad multifactorial de la enfermedad mental.

 
¿Ha habido un incremento de alguna enfermedad o trastorno mental en los últimos años?

Cuantos más años vivamos, más enfermos de Alzheimer existirán, aunque se trata de una enfermedad de base neurológica mucha gente la asocia con la psiquiatría. A más rápido avanza todo, más presión y competitividad, incertidumbre e inestabilidad, más trastornos de adaptación y ansiedad. La depresión está a un paso de muchos trastornos de ansiedad y supone la enfermedad más frecuente hoy en día. 


Las adicciones son manifestaciones muy frecuentes como vías de canalización del malestar, cada vez hay más posibilidades de adicción de cualquier tipo. Los criterios de clasificación se van adaptando y los límites a veces resultan difíciles de discernir, caso del TDAH, parecen modas. También es muy llamativo el impacto de los trastornos de personalidad límite, tanto por su gravedad como por la falta de estructuras adecuadas para su atención específica. Pienso que se necesitan recursos especializados para el tlp (transtorno personalidad límite), como ocurre con los trastornos de la conducta alimentaria.

Las enfermedades mentales mayores, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, no han variado desde el punto de vista epidemiológico.


­¿Qué factores desequilibran al ser humano?


Somos vulnerables, desconocemos cuanto pesa nuestra vulnerabilidad biológico­genética o psicológico­ambiental. Pienso que lo más amenazador para el ser humano, desde el ángulo psicológico, es la falta o inadecuación del afecto, en sus múltiples formas y manifestaciones, a veces muy sutiles. La más dañina es la incapacidad de amarnos a nosotros mismos, la sensación de carencia y las dependencias que se derivan. No sabemos quienes somos ni para qué vivimos, y nos perdemos en esa búsqueda, en cuyo laberinto enfermamos. Nuestra posición subjetiva ante los acontecimientos, determina en gran medida, el impacto emocional que vamos experimentar, por ejemplo, varias personas vivirán el mismo suceso de forma diferente.


El factor ambiental más perturbador quizá sea nuestra forma de vida actual. Somos víctimas de un concepto de progreso y búsqueda externa de bienestar que nos hace dependientes de él y de un programa mental orientado a vivir en" modo-hacer", en vez del que necesitamos en base a nuestra naturaleza, vivir en "modo-ser". 
Solemos tener la sensación de que siempre nos falta algo o que lo que hay no está bien. La enfermedad y sus síntomas, nos dan pistas de por dónde van los tiros.




­¿La psicofarmacología nos puede ayudar?

En algunos casos muchísimo, los más agudos y graves; en otros bastante, y en bastantes, algo. A muchas personas no les conviene, al contrario, les puede “psiquiatrizar” al convertirlos en cómplices inconscientes del profesional para no resolver lo que necesitan y conformarse con la pastilla. Hay personas que hacen todo lo que pueden o saben y recaen. Cada caso, una vez más, se ha de personalizar, pero en muchos se llega a la conclusión de que con un tratamiento van a permanecer más tiempo libres de enfermedad o con menos síntomas. Algunas enfermedades mentales requieren por su diagnóstico, de un tratamiento de mantenimiento, al igual que ocurre con muchas enfermedades del cuerpo (diabetes, hipertensión, etc).



­¿Somos esclavos de nuestra química?

Si fuera así, seríamos simples víctimas de nuestra biología. Somos esclavos de nuestra ignorancia o inconsciencia. Prefiero apostar por el enfoque contrario, nuestra química está a nuestro servicio y responde a nuestras órdenes. Tan solo es la paloma mensajera. El problema es que muchas veces ésta se agota, bloquea o se muestra disfuncional y entonces hace falta ayudarla y equilibrarla.

Además, la genética o algunos estresores tempranos demasiado intensos pueden afectar de un modo profundo a su funcionamiento y entonces cuesta más. Los neurotransmisores apuntan a nuestras emociones y se muestran en forma de síntomas psicofisiológicos. No saber que lo que pensamos y sentimos nace de nosotros mismos y de nuestra manera de percibir, no nos hace irresponsables, es la inconsciencia, que a su vez está anclada en viejos esquemas organizados desde la niñez para protegernos de lo que nos duele y no hemos podido atender. 

El círculo se cierra con nuestro patrón de comportamiento, que nos puede llevar a repetir los mismos errores, para que nos demos cuenta. 

La enfermedad, muchas veces, es la única forma de expresar que algo no funciona bien y la química es un eslabón sofisticado de la cadena.



Usted no es partidario de la medicación, sino que aúna el tratamiento con el mindfulness. ¿Por qué?


No es exactamente así. Soy partidario de la integración adecuada de las diferentes alternativas, según cada caso. La medicación tiene su papel como he explicado antes. Las causas o factores que mantienen los síntomas o influyen en las recaídas también pueden ser abordados, más allá de la medicación, con la intención de ampliar las posibilidades terapéuticas. Y ahí puede tener su papel la práctica de mindfulness, al igual que otras psicoterapias, las cuales pueden ser compatibles y sinérgicas entre sí. 


La ventaja de mindfulness es que engloba en una lo que hacen varias psicoterapias: introspección, exposición, atención, autoconocimiento e indagación, regulación emocional, aceptación, validación y compasión.


¿Es verdad que si practicamos la meditación cada día nuestros cerebros pueden modificar su estructura?

Así es, hay pruebas objetivas que demuestran este hecho. La meditación a largo plazo y la actitud que emerge desde la compasión produce cambios funcionales y estructurales de áreas específicas del cerebro relacionadas con las emociones y sus circuitos.


 

­¿Qué beneficios obtenemos con la meditación?

Hace falta saber que en la práctica no hay un objetivo, no se pretende controlar nada, se pretende una intención. Es una experiencia de atención que se orienta hacia la aceptación, comprensión y compasión básicamente de lo que ocurre, del fluir en el presente y como es nuestra naturaleza humana. Es un no hacer, que desde el silencio observa con atención y curiosidad el discurrir de lo simple. 


Ayuda a comprobar la paradoja de no pretender la calma y que esta aflore. Facilita la integración del dolor emocional o físico. Nuestras sensaciones, el dolor y el sufrimiento emocional si son permitidos sin expectativas, se calman. Aumenta la tolerancia y disminuye la reactividad emocional, promoviendo la alternativa a la reactividad, que es una respuesta más sabia. Es una puerta de autoconocimiento que facilita el perdón. 

Se han demostrado beneficios en enfermedades orgánicas, dolor crónico, estrés, cáncer, etc, principalmente por la manera de relacionarnos con nosotros mismos, nuestro cuerpo y los procesos físicos o circunstancia que nos rodean.


¿Qué aconseja para tener una mente en forma?

Más que un entrenamiento mental, personalmente apuntaría hacia una disposición o actitud vital. La actitud Mindfulness te recuerda con humildad y sencillez, que potencialmente dispones de la mirada curiosa de un niño, pero también la mente sabia de un adulto. Te ayuda a recordar que solo viviremos en el presente, ahí se concentra toda nuestra vida. Estar dispuestos a aprender y también a aceptar todo lo que no podamos cambiar, que lo que nos ocurre, nos ofrece una oportunidad aunque sea negativo, porque somos aprendices natos. Permitirnos ser, afrontar el miedo a ser sin caer en la trampa de idealizar, no somos lo que el ego cree que somos o deberíamos ser, simplificar.


En el fondo más que tener una mente en forma, prefiero aprender a reconocer la plenitud, felicidad, la paz que contenemos y las trampas que nos ponemos para impedírnoslas.



¿Cómo descubrió estos senderos de la espiritualidad y de la meditación?, ¿alguna persona, algún viaje?
La curiosidad me llevó a conocer mindfulness en 2007. Mi enfoque de la psiquiatría siempre tendió a la integración, buscar y aprovechar los beneficios desde diferentes perspectivas y de forma sinérgica. 

Los psicofármacos y las psicoterapias en combinación según el momento, las circunstancias o capacidades de cada persona y el tipo de trastorno. 
Me ha interesado comprender nuestros patrones de personalidad y vulnerabilidades. 

La Dra Marsha Lineham incluyó mindfulness al tratamiento psicoterapéutico de algunos trastornos de personalidad y demostró su beneficio. Jon Kabat­Zinn en los años 70, lo había incorporado al tratamiento de patologías relacionadas con el dolor y el estrés en un ámbito hospitalario. Andrés Martín Asuero, formado en la Universidad de Masachussets con Jon Kabat ha sido mi instructor.

Aunque mindfulness proviene de la meditación budista, está enfocada en la ciencia para mejorar la salud física y mental, lo que implica ser estudiada con método científico. No tiene porqué ir asociada a la espiritualidad a pesar de que las bases de mindfulness coinciden con algunos de los pilares del budismo.

Personalmente no profeso ninguna religión o práctica espiritual como tal. Me interesa simplemente la comprensión del ser humano y de la conciencia que nos mueve. Practico meditación porque mindfulness es experiencia. La teoría es el mapa, mindfulness no es una ideología, religión o creencia, el viaje es la vida.



­¿Qué le diría a aquellos que están pasando por un mal momento?

Ante cualquier crisis existen opciones y maneras de interpretar lo que ocurre. Responsabilizarnos de nuestra experiencia emocional para atenderla nos puede ayudar a conocernos y crecer si la miramos desde la compasión, entendida como un manifestación de amor. Descubrir nuestro poder. El dolor de lo inevitable no es negociable, necesitamos amarlo. El sufrimiento sí es negociable, a la espera de que lleguemos a la auténtica aceptación, que es el trampolín para una nueva etapa. 

Te sorprendes al ver lo malos adivinos que somos, no sabemos nada del futuro y somos capaces de ponernos de luto sin que haya nada en el tanatorio. Si pierdes algo, siente el dolor, ámalo, suéltalo, no habrás podido evitarlo.


¿Qué tipo de libros suele leer?

Me gusta leer libros que puedan ayudar a mis pacientes. El caballero de la armadura oxidada es un pequeño gran libro pleno de inspiración. Una sala de cine también despierta emociones en mi. La lista de Schindler, El pianista o La vida es bella, son tres ejemplos fantásticos en torno a un mismo telón de fondo en los que la vida nos muestra belleza y dolor...



­ ¿Ha publicado algún libro?


No descarto escribir algún día, pues es algo que me encanta.


­¿Cuál es su autor favorito?


 Autores nórdicos de novela negra.

¿Algunos referentes para los que quieran adentrarse en el mindfulness?

Recomiendo algunas lecturas para conocer mejor la teoría, por ejemplo Jon Kabat­ZinnJavier García Campayo, Vicente Simón, Andrés Martín Asuero o Thich Nath Hahn. Christopher Germer para acercarnos a la meditación basada en la compasión. Es interesante conocer la experiencia vivida de Eckhart Tolle o Sergi Torres. Existen cursos de mindfulness y retiros organizados desde diferentes asociaciones, así como una gran cantidad de páginas web y facebook, ya que el crecimiento en investigación y bibliografía está siendo exponencial durante los últimos años.


¿Tiene despacho personal?
Si, en Alcoy.


Entrevista por @La_Kristo

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