lunes, 9 de noviembre de 2015

Entrevista al xtreme performer Juan Yuste




Entrevistamos a Juan Yuste, escritor de Poesí­a inútil. Artista polifacético y xtreme performer.


¿Cómo surgió el proyecto de Poesía inútil? 

Como casi siempre, de la forma más fortuita posible. Nunca había pensado dar una salida a lo que es escribo, que es, en su gran mayoría, poesía. No sentía una necesidad de profesionalizarlo, para mí­ era una actividad vital y necesaria pero que se quedaba en mi intimidad y como mucho, compartía en redes, blogs, etc. Sin embargo al presentárseme la oportunidad de publicar simplemente escuché la frecuencia en la que me encontraba en ese momento, si estaba preparado, qué me estaba pasando, y volqué todo aquello en las páginas, que es lo que suelo hacer. Acumulo trabajo, textos, luego lo meto todo en un frasco, lo agito y lo vierto sobre la mesa, y sorprendentemente, todo cobra sentido.




¿Desde cuando escribes poesía? 

No sabría determinar el momento exacto. Era un ejercicio personal que necesitaba hacer desde hace años, algo ininterrumpido. Calculo que sería hace unos 10 años aproximadamente que me percaté, o más bien, reflexioné sobre lo que hacía y me dije Vale, estás escribiendo poesía.



¿Qué influencias literarias te han acompañado?

La verdad es que decir unas en concreto será difícil porque intento nutrirme de cualquier tipo de disciplina artística en la creación así que mis referencias no son siempre necesariamente literarias. Sin embargo si que hay unos referentes en este ámbito que no puedo obviar, que serán Pasolini, Artaud y Angélica Liddell. Digamos que fueron un poco los que me demostraron que mi poesía no tenía que tener una estética ni un orden establecido, podía ser el mí­o propio, mis propias reglas y cimentaron una seguridad en mi escritura, que no ha dejado de evolucionar. 



¿Cómo definirías tu poesía? 

La verdad es que no sabría si atreverme a llamarla poesía dada su marciana naturaleza. No lo sé. Lo que escribo suele ser como un vómito, una eyaculación, una purga y nunca suelo retocar ni intento dar un estilo determinado a lo que surge. Sé que a diferencia de cuando me expreso en prosa, donde tengo tendencia a la verborrea, mi poesía es extremadamente crítica, sintética, breve, aséptica y de algún modo, salvaje y tenebrosa. Si tuviera que darle un nombre la llamaría "Habitación en la UVI" . Un lugar simple, pacífico, mínimo, en el que en cualquier momento algo puede ir mal, algo malo puede pasar.

 
¿Qué sentimientos son los que afloran en ella?

Como en todo lo que hago, sólo sé hablar de amor. Aunque a priori no parezca obvio, todo lo que hago, lo que escribo, parte de un sentimiento de amor muy profundo y sobrecogedor. Generalmente en ella dejo mis peores sentimientos, lo más sucio y oscuro, aquello que guardamos dentro muy dentro, por ser muy feo o porque nos avergüenza. Eso yo lo pongo ahí para verlo yo y analizarlo, como alguien que se explora en el reflejo de un espejo. Después de escribir, lo que me queda es una sensación entre la asfixia y el alivio. Como después de hacer deporte y practicar sexo. 

¿Ha sido una catarsis o ha sido como abrir la caja de Pandora? No lo ubicarí­a en ninguna de las dos premisas. En primer lugar, no creo en la posibilidad de la catarsis, de hecho el libro habla de eso, de hacer algo que necesitamos de forma irrefrenable, que podría sanarnos, pero finalmente no sirve absolutamente para nada. Ahora bien, tampoco dirí­a que es una experiencia negativa, si no todo lo contrario. Mal no me ha venido escribir lo que he escrito, ya que como digo, a pesar de que desde un principio supe que no podría ayudarme de forma práctica y no solucionaría ninguno de mis problemas, la necesidad de hacer algo que es totalmente inútil, saberlo, y aún así­ hacerlo de todos modos, ha sido beneficiosa para mi espíritu sin lugar a dudas.

Entrevista por: @La_Kristo

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