jueves, 3 de noviembre de 2016

Evita lo obvio: pleonasmos y perogrulladas


-¿Predecible yo?


Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada llamaba puño


En este post os daremos pistas para que no deis vueltas a un mismo concepto, sin aportar nada. 

¿Recuerdas qué es un pleonasmo? En el colegio nos ponían los típicos ejemplos de «sal afuera, entra adentro, sube arriba...». Es el uso de dos palabras que expresan el mismo concepto. Solemos usarlos, sobre todo, cuando hablamos coloquialmente, aun sabiendo que no debemos hacerlo.  Lo peor es que, con el tiempo, hemos ido sofisticando este «arte» y cada vez encontramos o parimos nosotros mismos— con mayor frecuencia engendros como éstos: 

 Yo sólo soy una persona humana, como tú, que siente, padece, llora, come Conguitos...

A decir verdad, todos somos «personas humanas» mientras no se demuestre lo contrario (hay algún que otro animal, sobre todo al volante, pero eso no justificaría englobarlo dentro de otra especie antropoide). Para que la idea de «persona humana» sea correcta, han de exisitir personas «no-humanas» (quizá algún día unos evolucionen a personas anfibias, otros a eucaliptos humanos, o a Pokemons...).


Pues yo he visto Los Goonies 2 con mis propios ojos. La peli existe. 

«Mis» y «propios» indican posesión, aunque esto es excusable si lo que queremos es enfatizar. De todos modos, sería extraño, incluso gore, decir «lo he visto con tus propios ojos» o «lo he tocado con tus propias manos».



¡Cállate la boca! Que no me dejas escuchar Vacas, pollos y viceversa

Callar la boca... ¿Hay alguna otra parte de nuestro organismo que podamos callar?


Llegar a casa y que todo esté recogido, en silencio... y encontrar 2000 € debajo de la almohada es gloria bendita.
En términos religiosos, se supone que toda gloria es bendita. ¿Existe acaso la «gloria maldita»?


No hay nada que más me relaje que llenar de agua caliente la bañera, perfumar el ambiente con velitas de sándalo sin lactosa y sumergirme lentamente en el agua, mientras me dejo llevar por las susurrantes notas de La Ramona Pechugona. Dulce miel para mis oídos.

Ya sabemos que la miel es dulce; no es necesario usar este epíteto. Claro que, desde la deconstrucción de los platos tradicionales y la aparición de la cocina molecular y demás, es posible que ya exista la miel salada, amarga, con sabor a pachuli (o a sándalo sin lactosa)... 

-Dime algo que no sepa... Me aburro

Hasta aquí los pleonasmos. La perogrullada, por otro lado, consiste en expresa una certeza que, de tan obvia, resulta superflua, absurda. Por ejemplo:

Este invierno va a hacer frío.

Es normal.
 

La víctima murió por asfixia, al dejar de respirar.

Porque si hubiese muerto al dejar de comer, o de beber, ya no sería asfixia.

Las lluvias se han intensificado esta madrugada y han llegado a caer 82 litros de agua por metro cuadrado en Toledo.

Es normal que llueva agua. Si hubiese llovido lava o sangre, más que de precipitaciones en Toledo estaríamos hablando del apocalipsis.


Entonces, cuando escribimos, ¿es incorrecto usar pleonasmos y soltar alguna que otra perogrullada? Si estos elementos forman parte de las características de tus personajes, claro que puedes utilizarlos, ya que has decidido construirlos así. Es más, Cervantes hizo algo parecido con Sancho Panza cuando éste freía a refranes a su amo —incluso cuando no venían a cuento—. Pero algo distinto es que quieras dar un tono formal a la voz de tu narrador y que caigas en estos vicios. Por ejemplo, imagina que en un relato reproduces la siguiente noticia, hallada en un periódico o leída por un presentador de informativos:

El cadáver fue hallado sin vida, desnudo, y con una bolsa de plástico en la cabeza.

Es lógico que un cadáver no tenga vida; de lo contrario, estaríamos hablando de un walking dead.


-Tanta evidencia me obliga a dejar de leer tu libro.
No soy yo... eres tú


Con errores como éste consigues el efecto contrario; es decir, restas crédito al tono formal de la narración y resbalas a la hora de conferir cierta seriedad a tu discurso.

Como dato curioso, conviene que sepas que los pleonasmos, las perogrulladas y, en general, todas aquellas ideas que «chorreen» obviedad, son partes de un mismo fenómeno lingüistico llamado tautología, que consiste en repetir, en darle vueltas a una idea.
   
Si quieres compartir con nosotros alguna perogrullada o un pleonasmo «digno de ser recordado», te invitamos a que lo escribas en el apartado de comentarios. Toda aportación es bienvenida. Nos gusta que participéis. 


Aplica estos consejos y, cuando lo hayas
 hecho, me vuelves a pasar tu libro.
¡Suerte!



Por:  @NLutefisk


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4 comentarios:

  1. Que bella mujer eres
    Es obvio suponer que una mujer siempre sera bella

    ResponderEliminar
  2. "Se lo volví a repetir otra vez."

    Tres en uno, ¿no?

    ResponderEliminar