jueves, 10 de noviembre de 2016

No te pases con los gerundios

-El "autocontlol" ser la base de la "sabidulía"
(movimiento de barba)

No te toques tanto los gerundios, que te vas a hacer daño. Y si no, fíjate en esta frase:

Rápidamente, se despidieron del mercachifle y, subiendo a la avioneta, se alejaron volando de aquel infierno.
gif
¿Has detectado algo raro aquí? ¿No? Léela otra vez. [...] ¿Todavía no? Bien, a no ser que seas el todopoderoso Chuck Norris, díficilmente vas a poder alejarte en una avioneta al tiempo que enciendes el motor (en teoría, para alejarte volando de cualquier lugar, primero has de arrancar los motores, ¿no es cierto?).

Con esto quiero poner de manifiesto que, a menudo, abusamos del gerundio y lo utilizamos de manera incorrecta. ¿Incorrecta? ¿Por qué? Porque el gerundio se utiliza para hablar de acciones simultáneas, y no para hablar de acciones que se dan de forma consecutiva. Es fácil de entender, ¿verdad? Pues para muchííííííísima gente no lo es. No voy a cargar las tintas contra la influencia del lenguaje periodístico patrio, que a su vez calca las formas del lenguaje periodístico anglosajón. Pero lo cierto es que acabamos copiando casi inconscientemente la forma de hablar y escribir de los medios de comunicación, y en esos casos no nos paramos a pensar en cómo está redactada la noticia, el artículo, el cotilleo del día, etc. (si el Sporting de Villacastañas del Culete ficha a Cristiano Ronaldo por 40 millones de euros con 20 céntimos, ¿alguien se va a fijar en si el periodista usa con destreza los gerundios?).

Para que lo veáis de forma más clara, sirva este pequeño párrafo como ejemplo de cómo NO hay que usar el gerundio:

El bravo guerrero Wünder Brø se enfrentó a las huestes demoníacas de hielo usando su poderosa daga hecha del legendario aluminio lumbártico decapitando a toda criatura que se le pusiera enfrente, resbalando sobre el hielo, cayendo de bruces, partiéndose los dientes, perdiendo la daga, levantándose, sangrando por una de las comisuras de los labios, decapitando ahora a guantazos al enemigo, preparándose un sándwich de conejo élfico, duchándose, poniéndose un pijama de legendario algodón lumbártico...


Tanto gelundio denota falta de técnica.
Tú hasel leí (reir) a Pai Mei
¡ji, ji, ji!
(movimiento de barba)

Este párrafo no es exagerado, simplemente es... la pesadilla de todo lingüista, entre otras cosas porque, como os decía, el gerundio se usa para hablar de acciones que se dan a la vez y no para mostrar una concatenación de hechos (es imposible que te resbales mientras te partes los dientes y te pones el pijama). Además, cuando usamos mal el gerundio, corremos el riesgo de adentrarnos en las profundidades de la ambigüedad. Si no lo crees, fíjate en este otro ejemplo:

Descubrimos una momia egipcia paseando por la playa de Santa Pola.

¿Quién paseaba por la playa de Santa Pola? ¿Nosotros? ¿La momia? Suele suceder que el contexto nos sirve como llave para deshacer la ambigüedad. De todos modos, esta frase hubiese sonado mejor así:

Íbamos paseando por la playa de Santa Pola y descubrimos una momia egipcia.

Pero de haber sido la momia la que hubiera decidido darse un simpático garbeo por la orilla santapolera, entonces, esta opción hubiese sido la correcta:

Descubrimos una momia egipcia que iba paseando por la playa de Santa Pola (y nos invitó a unos chupitos).

En cualquier caso, el uso «asalvajado» del gerundio se da con una frecuencia pasmosa, tanto en literatura como en periodismo. De hecho, no me extrañaría que un día cualquiera, al encender la TV, nos encontrásemos con una noticia como ésta:

Aumentan los casos de sobredosis de gerundios de diseño y de cristal de gerundio entre los escritores. Las comunidades de filólogos del país, alarmadas por esta plaga, han pedido ayuda a las autoridades para que no se extienda a otros sectores de la población.



Tú no quitar manía
¡Yo cableal contigo!
(movimiento de barba)

Ante esta petición de auxilio, las autoridades han respondido lo siguiente:

Estamos haciendo todo lo posible para que el uso incontrolado del gerundio no se propague contagiando a la ciudadanía, provocando que escriba cada vez peor, repercutiendo en la fama internacional de nuestra cultura, cayendo ésta en la ignominia, preparando sándwiches de conejo élfico...

En fin, si hacemos estas pequeñas bromas es para que no abundéis en errores tan sutiles como éste. Y decimos que son sutiles porque, a fuerza de acostumbrarnos a ellos, acabamos por no advertir su mal uso y, por consiguiente, nos contagiamos y los adoptamos «sin querer».

Para terminar, os proponemos que hagáis una prueba: fijaos bien cuando leáis un artículo y estad atentos ante un uso incorrecto del gerundio. Seguro que encontráis más de un caso aberrante.




Tú ya sel un buen dissípulo
Tus antepasados te honlalán
(movimiento de barba)

Por:  @NLutefisk

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3 comentarios:

  1. Muchas gracias por esta ayuda,me hacia falta. Gracias otra vez.

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  2. Muchas gracias por esta ayuda,me hacia falta. Gracias otra vez.

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  3. Gracias a ti por leernos, Ruth. Esperamos que los artículos te sean útiles.

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