miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cómo usar la raya o el guión




¿Nos hacemos unas rayas?

El tormento de siempre para la mayoría de gente que está escribiendo es no saber cómo poner la raya. Desesperados por intentar encontrarla en el teclado, optan por poner guión o barra baja. Dado que en los diálogos se utiliza la raya, os enseñamos cómo se pone en el teclado.



Alt Gr + guion teclado numérico



La raya de diálogo en el teclado

Ahora, cómo usar la raya, que no guion, en un diálogo en 3 sencillos pasos.



  1. Siempre que empiece a hablar un personaje pondremos la raya antes de comenzar.

  2. Ejemplo:

    —No te vayas, mamá.



  3. Si ha de intervenir el narrador, no pondré ningún signo de puntuación después de que haya hablado el personaje. Entonces dejaré un espacio y la raya irá pegada al texto del narrador.

  4. Ejemplo:

    —No te vayas, mamá —dijo Marco.



  5. Si después de intervenir el narrador el personaje continúa hablando, pondré una raya pegada a la última palabra del narrador (pero muy pegadita, sin espacio alguno)  y después un signo de puntuación.


Ejemplo:

—No te vayas, mamá —dijo Marco—. Pensaré mucho en ti.





El guión corto. El tamaño sí importa… y mucho.

Nunca pongas un guión corto cuando vaya a hablar uno de tus personajes. Utiliza siempre el guión largo o raya, como dijimos en un artículo anterior. De igual modo, tampoco has de usarlo para hacer una acotación. 




Veamos cómo NO debes hacerlo:


-¿Has leído lo último de Claudio Coello? Acaba de publicar una novela sobre la adicción a las nuevas tecnologías. Afirma que esta adicción merma nuestra capacidad para razonar. ¡Ay, me encanta su literatura! -dijo Lola, maravillada-. ¿A ti no te gusta?

   
-Dudo que hayas podido leer algo así de un pintor barroco que lleva enterrado más de 300 años -sentenció Esther, con aires de seguridad-. Creo que te refieres a Paulo Coelho, ¿verdad?

-Tienes razón. Me refería a su nieto Pablo.


-¡Basta! 


Da lo mismo que escribas una obra repleta de verdades absolutas, con un argumento retorcidamente enjundioso, que enganche, y con una catarsis final de las que hacen época. Si, desde la primera página, el corrector de la editorial al que hayas enviado tu pequeño tesoro literario ve que aún no usas correctamente los guiones y las rayas, pensará que no te tomas en serio el noble oficio de escribir. Es por eso que debes evitar caer en errores tan tontos como éste.


Decía Hitchcock, al hablar de La ventana indiscreta, que «el diálogo debe ser un ruido entre los demás, un ruido que sale de la boca de los personajes, cuyas acciones y miradas son las que cuentan una historia visual».


De acuerdo, pero al menos que ese diálogo (escrito) esté bien construido a nivel ortográfico. Por tanto, el ejemplo anterior debería quedar así:


––¿Has leído lo último de Claudio Coello? Acaba de publicar una novela sobre la adicción a las nuevas tecnologías. Afirma que esta adicción merma nuestra capacidad para razonar. ¡Ay, me encanta su literatura! ––dijo Lola, maravillada––. ¿A ti no te gusta?

   
––Dudo que hayas podido leer algo así de un pintor barroco que lleva enterrado más de 300 años ––sentenció Esther, con aires de seguridad––. Creo que te refieres a Paulo Coelho, ¿verdad?

––Tienes razón. Me refería a su nieto Pablo.


––¡Basta! 


Entonces, ¿cuándo usamos el guión?


En síntesis, para unir palabras a la hora de crear una expresión compuesta por varios elementos. 


He aquí algunos ejemplos:



  • Vivíamos en un agujero-patera, en las afueras de la comarca Hobbit.
  • Mi amigo Felipe MacTomato, el-que-todo-lo-sabe, es un gran profesional de la petanca extrema.
  • Si queréis ver el Barça-R. Madrid esta noche en mi piso, traed cubiertos de plástico y quitaos los cordones de los zapatos antes de entrar.
  • Los marqueses de Peláñez-Villarejo de Sotopiñas nos invitan a que, desde la tapia de su jardín, les veamos jugar a caballo al tute arrastrado.

  

Ahora que ya sabes que los guiones están de más cuando pergeñes un diálogo o una acotación, es hora de que aprendas algo más. Presta atención al siguiente ejemplo:

—Yo nunca te he mentido. Sólo te mostraba la parte más sociable de mí. Es culpa tuya que no hayas descubierto mi lado infantiloide y sociópata —declaró, con lágrimas en las axilas, el joven y bronceadamente fornido capataz—


Te proponemos un juego. Tienes diez segundos para encontrar la raya que sobra. 1, 2, 3… ¿La has descubierto? Enhorabuena.  ¡Es la raya final, sí! Cuando la acotación termina y nuestro personaje ya no va a seguir hablando tras ella, simplemente colocaremos punto para, así, continuar aparte. 


Por tanto:


—Yo nunca te he mentido. Sólo te mostraba la parte más sociable de mí. Es culpa tuya que no hayas descubierto mi lado infantiloide y sociópata —declaró, con lágrimas en las axilas, el joven y bronceadamente fornido capataz.



Escrito por: Por @NLutefisk


Y si te ha gustado suscríbete en #AyudaParaEscritores

* Obligatorio




Y si quieres hacerte una web o necesitas ayuda para editar: 




1 comentario:

  1. hola, tengo una duda ¿Cómo hago la raya en mi laptop?

    ResponderEliminar