lunes, 4 de mayo de 2015

Entrevista a Cristina Gener Jorge





¿Cuándo decidiste ser escritora?
Personalmente considero que ser escritor no es una elección que uno pueda tomar. No es como decidir qué vas a ser de mayor, o cómo vas a afrontar una situación determinada en la vida. Más bien es un rasgo que te caracteriza. Es como tener los ojos verdes, azules o castaños; naciste con ellos, no puedes cambiarlos. Si más no, esto es lo que escribir significa para mí.
Creo que la escritura es una necesidad interna, un impulso que te obliga a poner tus ideas, tus sentimientos, sobre una hoja de papel, sin importarte si alguna vez saldrán de la carpeta de esbozos en la que guardas esa parte tan íntima de ti. Es una fuerza que te empuja, un ‘no sé por qué lo hago, pero sé que tengo que hacerlo’, una obligación que te viene de dentro.
Supongo que mi pasión por escribir empezó cuando era solo una niña. Mi primer ‘texto literario’ fue un poema que dediqué a mis padres cuando tenía 8 años. Después vinieron los concursos literarios del colegio, y más adelante, recién entrada la adolescencia, abrí un blog en el que escribía mis reflexiones y pensamientos. Desde entonces, no he dejado de escribir. Nunca fue una decisión que yo tomara; simplemente surgió así.


¿Qué tipo de libros son los que más te gusta escribir?
Por el momento mi primera y única novela es narrativa, del ámbito de la literatura juvenil, porque es un estilo que me gusta y me identifica. No obstante, no me cierro puertas, y quien sabe si en el futuro le daré una oportunidad a otras temáticas o formas literarias.


¿De qué trata tu obra?
El Corazón de Osiris’ es una novela juvenil de aventuras y amor, que se centra en la vida de su protagonista, Taylor, una chica que ha viajado mucho por temas laborales de su madre. Cuando llega a Greenwich, de repente su vida empieza a cambiar por completo; conocerá a Bryan, un chico que le romperá todos los esquemas, y recibirá un colgante que, sin saberlo, mantiene una relación más que estrecha con su pasado. A partir de este momento, Taylor tendrá que enfrentarse a unos acontecimiento con continuos giros inesperados, que la llevaran a la necesidad de tomar decisiones importantes.


¿Qué has querido plasmar en ella?
Esta pregunta es difícil de responder por dos motivos.
El primero es que en el proceso de escribir esta novela no me planteaba si el lector quedaría satisfecho con los mensajes que intentaba transmitir, por la sencilla razón de que en un principio ni siquiera cabía en mi cabeza la posibilidad de publicarla; intentaba contentarme a mi misma, que ya era demasiado.
El segundo motivo es que, cuando tienes 15 años y una vida relativamente normal, no hay muchas cosas que te veas capaz de enseñar a nadie, puesto que aún te quedan muchas cosas que aprender.
De todos modos, sí que considero que hay algo que queda reflejado a lo largo de la novela, y reconozco que me siento orgullosa de haber conseguido plasmarlo: la inocencia, la inexperiencia y las ganas de vivir que transmito a través de la protagonista de la obra. Es transparente, sentimiento en estado puro. Creo que esa es una buena base en la apoyarse a la hora de escribir una novela.


¿Cómo se te ocurrió la idea de escribir tu último libro?, ¿qué te inspiró?
Tal y como he dicho antes, a los 13-14 años dedicaba mucho tiempo a escribir reflexiones o situaciones que me pasaban en el día a día y que me parecían dignas de mención. Durante dos o tres años me mantuve en esa línea, pero en el verano de 2013, cumplidos los 15 años, algo cambió. Era una etapa en la que pasaba muchas horas leyendo y soñando despierta, debatiéndome con ideas que nunca llegaban a puerto, esperando un cambio que me ayudara a entender el sentido de mi vida. Supongo que la unión de todo eso fue el detonante que me empujó a empezar a escribir ‘en serio’, con la intención de crear algo grande, que me hiciera sentir realizada.
¿Inspiración? Sin duda alguna, provenía del concepto que en aquel momento tenía sobre el amor. Soy romántica por naturaleza, y escribir es siempre una buena escusa para poder dar vida a tus sentimientos y volcarlos sobre los personajes del modo que a ti más te guste.






¿Qué parte de ti se ha quedado en el libro?
Está claro que cuando escribes, y más cuando te vuelcas en un solo proyecto durante tanto tiempo (aunque en mi caso solo fueran seis meses, debido a mi insaciable necesidad de no parar hasta tenerlo terminado), hay rasgos de tu persona que quedan plasmados en tus palabras, y que cuando el lector los lee, si se detiene a analizarlos, puede llegar a percibirlos. Y está más claro aún, que esos rasgos quedan mucho más marcados si añades la losa de la inexperiencia, que te hace escribir todo lo que sientes sin filtro alguno, porque no ves la utilidad de frenarlo. No sabría decir exactamente qué parte de mí hay en cada uno de los personajes, de los diálogos, de los valores, pero sé que no es precisamente pequeña.


¿Cuál es tu siguiente proyecto?
El verano pasado empecé una nueva novela, esta vez con más organización (gracias a la experiencia reunida con la novela anterior, que me enseñó lo importante que es saber qué vas a escribir, antes de escribirlo), pero por falta de tiempo debido a mis estudios –Bachillerato científico, frente a toda contradicción-, quedó estancada y aparcada en mi ordenador. No obstante, dentro de poco llegan las vacaciones de nuevo, y como al parecer el verano es mi momento álgido del año, cabe la gran posibilidad de recuperar esos capítulos perdidos y subirme de nuevo al tren de la creación.


¿Quién es tu escritor favorito?
Si me tuviera que decantar seguramente diría Aprilynne Pike, ya que su novela ‘Alas’, la primera de una saga de cuatro libros, siempre ha sido mi libro favorito desde que lo leí por primera vez. De todos modos, la verdad es que soy más de obras que de autores. Cuando leo una novela no me fijo en el nombre que lleva escrito en la portada, sino en lo que puedo llegar a aprender a través de lo que esta me transmite.


¿En tu faceta de escritor, qué es lo más satisfactorio?
Ver la cara de un lector cuando lee un texto mío. No es por los halagos que me pueda llevar una vez haya terminado, o por las críticas que me puedan ayudar a mejorar. Es por lo que esa persona está sintiendo en el momento exacto en qué interioriza mis palabras y las hace suyas. Esa sensación, no tiene precio.


¿Quieres añadir algo a modo de despedida?
Simplemente dar las gracias a la editorial Luhu por esta oportunidad que nos ha dado a mi obra y a mí, ya que nada de esto hubiera sido posible sin ellos; también agradecer a mi familia todo el apoyo incondicional que me dieron durante la creación del libro, ya que puedo asegurar que no fue fácil y hubo muchos altibajos creativos. Por último, dar las gracias por adelantado a los lectores que decidan darle una oportunidad a mi creación; sé que no pasará a la historia como una de las más grandes obras de la literatura, pero si más no, espero que sirva para reconfortar a todos aquellos que alguna vez han tenido un sueño: no hay que perder la esperanza; a veces todo empieza por escribir dos páginas de una historia de amor cursi durante una noche de verano.


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